Dicen por aquí que querer es poder. La verdad, yo no estoy tan segura. Porque cuántas veces queremos determinadas cosas, y las queremos de verdad y de corazón y… sin que sepamos muy bien por qué, no somos capaces de lograrlas.

 

Al principio de cualquier proyecto la ilusión nos desborda.Empezamos disciplinadamente a estudiar como nos lo habíamos propuesto, a ir al gimnasio las horas acordadas, a controlar ese enfado en los momentos críticos, a conocer gente nueva porque ese era nuestro compromiso. Sin embargo, y conforme va pasando el tiempo, comenzarán a aparecer durante el proceso dificultades o resistencias que van a poner a prueba nuestra decisión y nos tentarán a abandonar.

 

En el caso de los hábitos, es seguro que va a llegar un día en el que, a pesar de haberte propuesto algo, te costará muchísimo hacerlo o incluso no lo hagas. Otros días estarás un poco desanimado y te preguntarás en qué maldita hora decidiste comenzar con ese nuevo negocio, máster, tesis, proceso de oposición, terapia o cambio personal que tanto te está costando. Si este bajón sólo es momentáneo y al día siguiente puedes remontar y seguir con lo que te habías propuesto, enhorabuena, un fallo lo tiene cualquiera.

 

No obstante, te puede ocurrir que, sin saber muy bien cómo, las cosas empiecen a ir de mal en peor y te alejes totalmente de tu compromiso. Puede ocurrir que empieces a postergar una y otra vez eso que te habías propuesto, te invada la inseguridad y creas que no vas a ser capaz de conseguir tu objetivo, se te empiecen a olvidar acciones clave que te harían avanzar…

 

A estas acciones en que perjudicas a ti mism@ sin darte cuenta le llamamos «autosabotajes» y son muy peligrosos porque si no sabes de dónde vienen no puedes hacer nada para evitarlos.

Para superar verdaderamente esos obstáculos internos que te pones sin ser consciente de ellos, y que te provocan parálisis o bloqueo, tienes que conocerlos. Tienes que ponerles nombre y saber cómo actúan. Esa es mi intención con este artículo, así que acompáñame para destapar estos autosabotajes que te pueden estar afectando sin que tú lo sepas.

Resistencias y autosabotajes - Cuando querer no es poder

 

1. Errores de cálculo

En general, cuando nos proponemos algo y tenemos cierta urgencia por llegar al final, minusvaloramos la dificultad de la acción y/o sobrevaloramos nuestras capacidades.

 

Vamos a ver esto más claro. Muchas veces pensamos que los cambios van a ser más fáciles de lo que luego son, o que nos van a llevar menos tiempo, o que tenemos más energía y fuerza de voluntad de la que realmente tenemos. En nuestra mente nos imaginamos siguiendo la dieta escrupulosamente y con alegría, acabando un capítulo de nuestro libro cada semana cómodamente, superando nuestra timidez sin sufrir ningún percance. Pero la realidad no es así. Hay días en que nos morimos de cansancio de no comer lo que nos gustaría, que nuestra mente está embotada a la hora de escribir y en los que nos hundimos en la miseria porque otro nos ha rechazado.

 

Cualquiera de estas circunstancias provoca que no avancemos ni de lejos al ritmo que nos hemos propuesto (que es casi imposible de cumplir) y, por tanto, que nos desanimemos.

Por suerte, existe una rápida (pero no indolora) solución para estos errores de cálculo: BAJAR LAS EXPECTATIVAS. Si nos hemos propuesto escribir cinco páginas al día y  llevamos semanas en que sólo escribimos media, bien, reorganicemos nuestro objetivo: que sea escribir esa media página al día. Si nuestro objetivo era conseguir cinco clientes al mes y nuestro ritmo actual es de uno al mes, bien, bajemos las expectativas y redefinamos nuestra meta de negocio: un cliente al mes o como mucho dos.

 

Como puedes imaginar, bajar el listón implicará que lo que queríamos conseguir en dos meses, quizás nos lleve un año…  Y este nuevo plazo de tiempo nos puede parecer desesperante al principio: ¡un año, es demasiado tiempo! ¡yo quiero conseguirlo en dos meses!

 

La trampa de este pensamiento es que, en realidad, de ninguna manera vamos a conseguir algo que esté por encima de nuestras capacidades y recursos actuales. Si no tenemos tiempo material o ganas para escribir tres horas al día, no podemos proponernos eso. Es mejor comprometernos con lograr algo en un plazo REAL, bajando las expectativas, que fantasear con conseguirlo en mucho menos tiempo sin que luego eso se cumpla.

 

Reconozco que yo soy particularmente dada a estos errores de cálculo, siempre creo que voy a tardar menos tiempo en hacer cualquier cosa, y como lo sé, cada vez que me propongo algo y de forma sistemática… o alargo el plazo inicial al doble de tiempo o bajo por lo menos a la mitad mis expectativas deseadas. Reconozco que hacer esto no me es fácil, tengo como cinco minutos de dolor y fastidio conmigo misma cuando reajusto mis expectativas, pero al cabo de ese tiempo me queda la tranquilidad y satisfacción de saber que el nuevo objetivo es mucho más realista y que, en definitiva, es ALCANZABLE. El anterior no.

 

Por lo tanto, recuerda: no te propongas nada que sabes de antemano que es difícil o casi imposible de cumplir. Es un autosabotaje que va a llevarte a abandonar al cabo del tiempo. Vigila tu autoexigencia, plantéate un objetivo más modesto y si lo superas ¡ese regalo extra que te llevas!

 

2. Autosabotajes relacionados con el miedo

autosabotajes

El miedo es una emoción muy poderosa. Cuando una parte de nosotr@s se niega a «colaborar» para conseguir nuestro proyecto y nos lleva a postergar indefinidamente o a no hacer nada de provecho, suele ser por miedo.

 

Imagínate: te has propuesto algo que que te motiva y que necesitas hacer pero cuando llega el momento de ejecutarlo haces de todo menos eso. Cualquier cosa por extravagante que sea. Por ejemplo, limpias toda la casa en vez de ponerte a estudiar un examen, escribes a ese amigo que hace dos años que no ves en lugar de ir a clase de spinning, te pones a organizar el armario cuando lo urgente y lo que deberías hacer es escribir ese e-mail a un posible contratador que te interesa… Si te escudas en la frase de «no he hecho lo que debería porque soy perezoso» vas muy desencaminad@, porque no es un problema de pereza sino de (escucha bien) MIEDO.

 

El miedo es lo que está detrás de la procrastinación y también de esa tendencia a empezar muchas cosas y dejarlas a la mitad. Miedo al fracaso, miedo al éxito, miedo al rechazo. Hacer algo que puede suponer fallar o equivocarte, o que las cosas no salgan como habías pensado, produce escalofríos a una parte de ti. En consecuencia, esta parte de ti va a hacer todo lo posible para que ni siquiera empieces esa tarea. Si te fijas bien, esta parte de ti que te hace procrastinar tiene una intención beneficiosa: protegerte del fracaso, distanciarte de ese miedo, proporcionarte una excusa válida por si no eres capaz de conseguir lo que te habías propuesto.

 

No es que tu parte «postergadora» o que deja las cosas a medias quiera perjudicarte. Al revés, quiere protegerte, pero de una forma bastante burda y que al final te acaba causando más problemas. Por eso, cuando tenemos miedo no vale de nada «luchar» contra un@ mism@ o regañarnos para seguir adelante. Tenemos que comprendernos. Abrazar ese miedo. Ser cariños@s con esa parte nuestra que rehúye la acción.

 

Siguiendo con los ejemplos que te puse antes de hacer otra cosa en lugar de la que deberías, es mucho más fácil enfrentarte al disgusto de suspender un examen si has estudiado poco que si te has esforzado al máximo. Y por supuesto, cuando te pones a ordenar el armario en lugar de escribir un mail importante es porque es más sencillo tener tu armario ordenado, que nadie va a evaluar, que enfrentarte al posible rechazo de un jefe o líder de equipo ante tu candidatura para el trabajo.

 

Si notas que este autosabotaje te está limitando, en primer lugar admite que están esos miedos ahí, compréndelos y en segundo lugar decídete a actuar a pesar de esos miedos, sin pretender que desaparezcan. No somos invencibles. Podemos estudiar mucho un examen y suspenderlo, nos pueden rechazar para un trabajo, podemos equivocarnos y no se hunde ni el mundo ni nuestra valía. Tenemos que despegar completamente nuestra autoestima del resultado, y admitir con humor nuestra propia fragilidad, ¡es posible!

 

3. Creencias negativas sobre nosotros mismos

Tenemos creencias grabadas a fuego que pueden estar funcionando como nuestro peor enemigo. Una de ellas, yo diría que la más común, es no sentirnos merecedores de aprecio o de lograr eso que pretendemos.

 

Si, en el fondo, sientes que no mereces algo, inconscientemente te pondrás todos los obstáculos del mundo para fallar y no conseguirlo. Y le darás la razón a esa creencia que te dice que «no eres digno de conseguir abundancia y felicidad».

 

Resulta increíble que uno mismo pueda ser su principal verdugo, pero ocurre. Hace unos meses descubrí el concepto de «la adicción al sufrimiento» en el libro El GPS secreto de nuestra mente de Ramón Andreu Anglada. Según el autor, existe en algunos de nosotros (yo diría que en todos, en mayor o menor medida) un apego muy profundo, arcaico e inconsciente a sufrir y a hacernos daño, de múltiples maneras, producto de experiencias infantiles de dolor y falta de afecto. Gastar más dinero del que tenemos, emplear mal el tiempo, insultarnos, no darnos la oportunidad de conseguir aquéllo que merecemos, son para el el Sr. Anglada los «temibles efectos de la adicción al sufrimiento». A propósito de esto, dice:

En las circunstancias descritas, el sufrimiento se ha convertido en una droga sin la cual el individuo no sabe vivir. […] La persona es totalmente inconsciente de ello. El mecanismo de autoboicot es, además, involuntario y automático. […] Este mecanismo imposibilita el bienestar que conscientemente tanto deseamos, hasta el punto de sabotearnos determinadas oportunidades, la relación de pareja, la relación con los demás y la vida misma.

 

Sin ánimo de profundizar en esto, sólo apuntaré que siempre que te propongas algún hábito u objetivo beneficioso, te detengas un momento a valorar que lo mereces. Escríbelo o dilo en voz alta: «lo merezco», e indaga sobre los sentimientos que te provoca esa frase.

 

Conviene ser consciente de que lo que nos beneficia, y nos hace sentir bien, también beneficia a los demás. Cuando somos personas plenas, conectadas, merecedoras de todo lo bueno de la vida, estamos contribuyendo a hacer un mundo mejor y servimos de inspiración a otras personas que quieren ser como nosotros.

 

Recapitulando

A pesar de tu ilusión inicial y todas tus buenas intenciones al empezar un nuevo proyecto, va a llegar un momento en que se presentarán dificultades, perderás la fe en ti, la motivación y quizás incluso retrocederás en vez de ir para adelante. No hace falta machacarse por ello, sino que estas ocasiones son un buen momento para observar qué es lo que pasa.

 

¿Quizás no has valorado con realismo tus recursos y has pensado que crear un hábito iba a ser más sencillo?  ¿Tal vez tienes un miedo terrible a que algo salga mal y por eso no te arriesgas a terminarlo? ¿Es posible que algo dentro de ti te diga que «no te mereces algo tan bueno» y te boicotees para no llegar lejos?

 

Sea lo que sea lo que te ocurra, NO TE PARALICES

 

Indaga en lo que te ocurre, recupera la fuerza y sobre todo admite que los días malos siempre van a existir, pero que lo importante es recuperarse de ellos y seguir adelante.

Te deseo que, a pesar de los bloqueos y las resistencias, estés decidido a seguir hacia adelante con alegría, pidiendo el apoyo de quien necesites, y con la convicción de que es muy humano fallar, por tanto siempre existe una nueva oportunidad de intentarlo. ¡¡Ánimo!!

 

Lee la tercera parte de esta serie sobre hábitos: Cómo mantener los hábitos adquiridos


Créditos de las imágenes: 1: «After the storm»: .Andi. via photopin cc

2: «Frustration» cellar_door_films via photopin cc // Imagen 2:


 

Seguir aprendiendo sobre resistencias y autosabotajes

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Se trata de una serie de 5 vídeos más un cuaderno de trabajo que te ayudará a:

  • Comprender cómo se originan 4 autosabotajes típicos: el no saber qué hacer, la inseguridad, el miedo y la falta de organización.
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Todo ello acompañado de reflexiones profundas que te ayudarán, no sólo a consolidar hábitos u objetivos, sino a conocerte más profundamente a ti mismo y, desde ahí, conectar con tu potencial y mejorar tu autoestima.

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9 Comentarios

  1. Hola! Cuánto tiempo sin leerte Amparo, he estado algo ocupada y no sacaba tiempo para nada, pero una vez me he organizado ya sí que puedo llegar a todo 😉 Me parece que todo este artículo gira en torno a factores externos, a la opinión de los demás; esas son las Resistencias según mi punto de vista, porque cuando uno se ilusiona con un proyecto siempre hay factores (personas) con nombre y apellidos que desaniman a hacerlo, aparte por supuesto del miedo interno que nos produce el fallar y no estar a la altura (de la familia, del puesto social que ocupemos) o el qué dirán. Para poder quitarte estas lacras sería muy bueno el autoconocimiento y el no influenciarte con hábitos negativos. Aprender de los demás, de los que nos aportan cosas buenas y por supuesto aceptar críticas constructivas.

    • Amparo Millán Responde

      Hola Anto y gracias por comentar,

      Dices que el artículo gira en torno a los factores externos… Bueno, en realidad es justo al contrario. Explico los factores INTERNOS que nos dificultan realizar los hábitos que nos habíamos propuesto. Que las opiniones de otros tengan tanto poder sobre nosotros es algo que podemos revisar, y posteriormente corregir. Habría que ver qué el papel simbólico hemos asignado a los otros, o a nosotros en relación a ellos (alguien superior, alguien inferior, el aliado, el enemigo, el cuidador, el inteligente, el estúpido) y luego decidir si queremos CAMBIAR esto, asumiendo los costes inevitables que traerá este proceso.

  2. Hola, acabo de suscribirme…soy Argentina. Si no fuera que estoy tan lejos y que no nos conocemos, diria que este artículo está inspirado en mi! jaja
    Justamente, le decía a mi psicólogo hacen unas semanas, que me cuesta aceptar que algo va a salir bien en mi vida. Y la verdad es que en este artículo encuentro muchas respuestas y muchos tips que me sé que me van a ayudar a salir de este autoboicot permanente en el que vivo.
    Te cuento que llegué acá porque puse en google esta frase «como encontrar mi vocacion» y este es el tercer artículo que leo en tu página. Me encanta este sitio!
    Saludos desde Argentina!

    • Amparo Millán Responde

      Hola Analía, me alegro mucho que hayas encontrado un huequito en mi página!
      Me hace gracia eso que dices que parece que el artículo está inspirado en ti… Bueno, es que las personas somos muuucho más parecidas de lo que creemos 🙂 Y esas resistencias y autosabotajes las sentimos casi todos en algún momento de nuestra vida. El objetivo no es dejar de experimentarlas, lo cual me parece demasiado ambicioso, sino seguir adelante a pesar de ellas.
      Respecto a eso que dices que te cuesta aceptar que algo va a salir bien, entiendo que es por el MIEDO. Un miedo interno que seguramente sientes desde hace muchos años, y que te pide estar «alerta» permanentemente, incluso cuando todo va bien y te podrías relajar. Tendrás que averiguar qué es eso que tanto temes, y por qué sigues atrapada en una visión negativa y dura de la vida.
      Un abrazo desde España y gracias por estar ahí!

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