La intuición es esa capacidad fascinante que todos querríamos agudizar. Se define como la facultad de comprender instantáneamente las cosas, sin esfuerzo y sin razonamientos.

Es decir, de repente SÉ o COMPRENDO que este es el hombre/la mujer que me conviene (o que no me conviene en absoluto) o que esta empresa y no la otra es en la que voy a ser feliz. Todo esto sucede en un segundo y sin necesidad de hacer listas de pros y contras, simplemente sucede. O utilizando ejemplo más mundano: voy caminando por la calle, veo una librería y de inmediato  que va a estar allí el libro que estoy buscando. Paso, pregunto por dicho libro y me lo tienden en la mano, entonces pienso “vaya, este pensamiento intuitivo tenía razón“.

La sabiduría popular, las corrientes espirituales e incluso grandes científicos como Einstein nos animan a desarrollar nuestra intuición y a fiarnos plenamente de ella.

A mí personalmente, me encantaría ser una mujer intuitiva. Me gustaría estar en contacto directo con mi intuición todos los días y recibir mensajes claros acerca de qué decisiones son positivas y cuáles me llevan a un callejón sin salida.

Por este motivo he estado reflexionando e investigando un poco acerca de la naturaleza de la intuición y posibles vías para “despertarla”. Este artículo (que continúa en una segunda parte) es el resultado de lo que he aprendido hasta ahora y confieso que lo estoy escribiendo mientras bebo un gin-tonic para hacer la experiencia, si no más “fluida”, sí al menos más divertida 🙂

Todas las preguntas, recomendaciones, experiencias y apuntes las agradezco más que nunca en los comentarios. ¡Transitemos junt@s el camino de re-descubrimiento de nuestra capacidad intuitiva!

 

¿De dónde viene la intuición?

Ya sabemos que la intuición es una especie de respuesta, más o menos súbita, que no está mediada por un razonamiento consciente. Tenemos la certeza de que algo es de una manera, o de que debemos hacer tal o cual cosa, pero no podemos precisar por qué lo sabemos.

En cierta forma, la intuición es un regalo inesperado de un admirador anónimo. ¿Y quién es ese fan? ¿Nuestra mente, nuestro corazón, las células del tracto intestinal como aseguran algunos expertos, la voz de Dios?

Hay básicamente dos planteamientos para explicar el “de dónde” nacen estos pensamientos intuitivos. Según la visión científica, la intuición es una rápida respuesta mental producto de que nuestro cerebro recopila automáticamente gran cantidad de datos. Es decir, a diario recibimos información de la que no somos conscientes, nuestro cerebro la almacena y en determinadas circunstancias (de peligro, de alerta, etc) nos ofrece una respuesta rápida que es “el resumen” de esta información procesada.

Por ejemplo, un marinero experimentado tiene un amplio registro de experiencias que le han sucedido en alta mar. Sabe qué pasa bajo ciertas condiciones meteorológicas, conoce su barco, ha observado durante largos días las corrientes marinas y el oleaje, ha hablado con otros marineros, ha leído, ha tenido “sustos” de los que ha aprendido… Si en un momento dado alguien le pregunta si se va a desatar una tormenta, este marinero dará una respuesta inmediata sin necesidad de pararse a evaluar deliberadamente todos los datos de los que dispone. Esa es la intuición. Es una respuesta que se produce tras un procesamiento mental interno e inconsciente de muchos datos acumulados, proceso que es mucho más rápido que el razonamiento analítico tradicional. Es pues, digámoslo así, una “vía rápida” en la manera de funcionar del cerebro, completamente natural.

Intuición como rápida respuesta mental

 

La otra forma de ver la intuición es desde la perspectiva energética o espiritual. Si aceptamos que somos más que un cuerpo-mente, la intuición sería el lenguaje de nuestro guía interior que está directamente conectado con Dios o con el universo. Esta voz intuitiva nos invitaría a vivir experiencias que están en nuestro destino y que tienen el objetivo final de aprendizaje o expansión de nuestra conciencia.

Al contrario de lo que mucha gente supone, la intuición no tiene por qué ir aparejada con una capacidad para predecir el futuro. Esto sería la videncia, una cualidad diferente. La persona intuitiva no es la que sabe qué equipo va a ganar el partido o cuál va a ser el resultado de seguir un camino concreto, sino la que sabe que tiene que seguir ese camino, aunque no sepa por qué y qué le deparará, porque intuye que será beneficioso para su desarrollo personal.

Caroline Myss describe a la perfección está confusión entre intuición y videncia en su libro “Anatomía del espíritu”, y dice:

 

Cuando comencé a dar seminarios sobre la orientación intuitiva, mandaba hacer ejercicios interiores y prácticas de meditación a los participantes. Pero la mayoría de las personas que hacían meditación decían después que la práctica no tenía ningún éxito en el desarrollo de su intuición. […] Me di cuenta de que el problema no estaba en entrar en contacto con la intuición sino en que los participantes tenían un concepto totalmente errado de la naturaleza de ésta.

 

Todos confundían intuición con capacidad profética. Creían que la intuición es la capacidad de vaticinar el futuro. Pero la intuición no es ni la capacidad de profetizar ni un medio para evitar una pérdida financiera o relaciones dolorosas.

 

La intuición es la capacidad de utilizar la información energética para tomar decisiones en el momento. La información energética la forman los componentes emocionales, psíquicos y espirituales de determinada situación. Son los componentes del “aquí y ahora” de la vida, no información física proveniente de algún lugar del “futuro”. […]

 

Las sensaciones energéticas o intuitivas indican que hemos llegado a una encrucijada de la vida y que tenemos la oportunidad de influir, al menos hasta cierto grado, en la fase siguiente, mediante la decisión que tomamos en ese momento.

 

Independientemente de si el origen de la intuición es puramente orgánico o también de naturaleza espiritual, lo cierto es que existe y todos conocemos decenas de casos en que las personas se dejaron llevar por su intuición y no se arrepintieron de ello (lo contrario también debe de ser verdad, pero nadie lo cuenta).

Si tu interés es desarrollar esta capacidad para ponerla operativa en tu vida, a continuación te muestro nueve maneras para hacerlo posible. Espero que encuentres inspiración y ganas de empezar a practicar en alguna de ellas.

 

 

1.- No forzar

Lo primero que hemos de tener en cuenta es que los chispazos de inspiración o intuición no se pueden forzar. Tanto si la intuición es una respuesta automática e inconsciente del cerebro, como si es una señal de nuestro guía espiritual, no hay manera de recurrir a ella cuando a uno se le antoje.

Quizás estés en una situación de tensión o peligro y no recibas ninguna señal. Nada. Cero. Y sin embargo otro día estás en la biblioteca y de repente encuentras un libro que contiene las respuestas que buscabas, aun cuando ya casi habías olvidado las preguntas.

Esta es la naturaleza de la intuición: aparece y desaparece de forma misteriosa.

A mí, que tengo una naturaleza curiosa y juguetona, me encantaría tener corazonadas casi todos los días. Me gustaría conocer a una persona relevante en cada viaje, abrir un libro y recibir justo la indicación que necesito, encontrar señales sobre mi vocación en los momentos más insospechados. Pero no me ocurre así.

A veces, y en algunos temas, tengo respuestas intuitivas y a veces no. No puedo controlarlo y creo que está bien así: que las intuiciones lleguen como un regalo inesperado.

Si quieres mejorar tus dones intuitivos la primera lección es que no trates de forzar las respuestas ni esperes siempre que estas intuiciones se refieran a cosas importantes. A veces tenemos pensamientos intuitivos sobre asuntos tan banales sobre dónde comprar o adquirir algo.

Un ejemplo de esto último es la historia compartida por Martha Beck en su libro “Encuentre su propia estrella polar”. Cuenta cómo el primer encuentro con su intuición se produjo en un asunto tan banal como dónde comprar costillas de cerdo. Martha y su marido habían planeado una cena en casa para sus amigos cuyo plato principal iba a ser costillas con salsa japonesa. Mientras ella volvía a casa del trabajo unos días antes de la cena, pasó al lado de un supermercado, al que nunca había entrado y, sin pensarlo pasó dentro, sabiendo (es decir, estaba segura de ello aunque no tenía pruebas) que encontraría suficientes kilos de carne para la cena. Cuenta con sorpresa cómo al llegar a la sección de carnicería el encargado estaba colocando costillas de cerdo recién cortadas, que ese día además estaban a mitad de precio. La propia Martha dice que en otros momentos mucho más relevantes para su vida no había sentido una llamada con tanta claridad como aquel día. Es una historia divertida que muestra que las vías que sigue nuestra intuición para expresarse pueden ser de lo más variopintas…

 

2. Tener una actitud abierta y curiosa ante la vida

Es obvio que si negamos o minimizamos el poder de la intuición, y solamente tomamos decisiones perfectamente argumentadas y meditadas, ésta no va a aparecer (o no la vamos a registrar). No se trata de forzar la intuición, como he dicho anteriormente, pero sí necesitamos tener una actitud receptiva y abierta ante “los misterios” de la vida.

Esta actitud tiene mucho que ver con estar dispuestos a jugar y a sorprendernos de las casualidades. También tiene que ver con “dejarnos llevar” de vez en cuando y desconectar de nuestra parte formal o racional.

Obtener respuestas intuitivas y seguirlas, independientemente de si los resultados al final son lo que esperábamos o no, es un placer en sí mismo. La vida se vuelve más interesante, más rica y más placentera cuando experimentamos esas cosas que escapan a la lógica.

Contar a los demás que hemos tomado una decisión porque hemos pasado la tarde de antes haciendo una lista de pros y contras, con sus respectivos porcentajes de ponderación, no suena muy emocionante. Ahora, contar a los demás que recibimos una indicación repentina en nuestra mente y describir con detalle la sensación de pálpito que la acompañaba, es mil veces más entretenido. De vivir y de escuchar.

Añadir esta parte de misterio a la vida cotidiana no sólo la hace más fascinante, sino que favorece el fortalecimiento de la intuición. Porque el juego, la creatividad y una disposición a ver conexiones atípicas entre las cosas avivan nuestro hemisferio derecho,  que es el lado intuitivo del cerebro.

Sorpréndete, observa las cosas de siempre de un modo nuevo, juega un poco… y la intuición se irá despertando.

 

3. Prestar atención a las casualidades y contratiempos

Es muy común que la intuición se amplifique cuando nos suceden contratiempos. En ese momento en que algún plan se tuerce, o algo no sale como habíamos previsto, podemos pararnos y dejar espacio para que surjan respuestas de nuestro interior.

Algunas veces parece que hay cosas que está escrito que tenían que ser así y no de otra manera. Me gustaría compartir el relato de una lectora sobre cómo en un momento en que se rompieron sus planes decidió seguir el dictado de su intuición y se encontró con insospechadas consecuencias:

 

Creo en la intuición y hago muchas cosas por este motivo, así que historias tengo mil, pero tengo una muy importante que hizo que mi vida diera un giro de 180 grados.

 

Una de ellas es la siguiente: hace casi 9 años me encontraba en un momento de crisis existencial bastante duro y lo único que decidí no dejar de lado fue mi gran pasión por viajar.

 

Mi destino inicial era Laos pero no me preguntes por qué … no hice la reserva a tiempo y me quedé sin plaza. Asustada empecé a buscar otros destinos y al día siguiente a primera hora me llamaron de una agencia para decirme que había sólo una plaza para el Tíbet y que cerraban el grupo. No me lo pensé, sentí algo especial y me dije “éste es mi viaje”. Y así fue … yo iba en busca de paz interior y justo lo que menos pensaba ¡zas! encontré al hombre de mi vida.

 

Fue algo mágico, una sensación extraña, como si nos conociéramos de toda la vida, y en apenas 5 meses dejé mi ciudad, mi casa, a mis amigos, a mi familia, pedí traslado en mi trabajo y me fui a vivir con él a Barcelona donde seguimos muy felices.

 

Mi intuición de que iba a ser un viaje especial no me falló, mi intuición de que era la persona adecuada, tampoco y mi intuición de hacer un cambio radical en mi vida mucho menos.

 

Historias similares están por todos lados. A veces las decisiones que tomamos sin saber muy bien por qué, pero con una fuerte convicción interna que es como una llamarada, son las mejores de toda nuestra vida.

Cuando me preguntan por qué empecé un máster de coaching y me convertí en coach personal, viniendo del mundo de las Ciencias y la Educación, no sé muy bien qué responder. La verdad es que no me acuerdo. No sé dónde ni cuándo oí la palabra “coaching” por primera vez, nadie me habló de ello, supongo que leería algo por Internet. Lo que sí recuerdo es que unos días antes de mi 30 cumpleaños estaba con mi amiga Inma en Edimburgo, hicimos una lista de 10 deseos cada una para los próximos meses (Inma, si estás por ahí, ¡me acuerdo de tu lista!) y escribí, junto a otras 9 cosas, que quería “aprender algo de coaching”. Así de vago quedó mi deseo. Unos tres meses después de ese día tuve la urgencia de apuntarme a un máster de 9 meses de coaching (podría haberme dado por leer un libro, pero no, me inscribí al máster a las 48 horas de haber tenido la idea). Al terminarlo abrí mi web y a los pocos meses me hice emprendedora (¡yo, que en mi vida había tenido ambición por emprender!) No tuve conciencia en ese momento de seguir ninguna intuición pero ahora que lo miro en retrospectiva supongo que, en cierto modo… fue así.

En definitiva, esos contratiempos que parecen “estar escritos”, esas casualidades que nos dejan pensativos, esas ideas que aparecen sin saber por qué pero que no se van y nos impulsan a actuar, son todo reflejos de la voz interior que nos dice: ¡es por aquí!

La sabiduría en este caso consiste en considerar seriamente esas opciones y apostar por ellas si la percepción general es positiva. Indaga en las casualidades, mira qué dice tu intuición en los contratiempos.

 

4. La intuición requiere valentía

Seguir un pálpito es emocionante, pero también lleva aparejado ciertos riesgos… No siempre las respuestas intuitivas significan un camino fácil y libre de obstáculos como en los relatos anteriores.

En ocasiones se requiere verdadero coraje para afrontar las consecuencias de seguir nuestra intuición. Coraje y autoestima, cómo no, porque si no nos creemos merecedores, válidos o capaces, las respuestas intuitivas se quedarán en eso, en “respuestas”, sin impacto en el mundo real.

 

Me gusta mucho cómo expone esta idea Caroline Myss y cómo habla del verdadero éxito de una acción en el mundo:

Si una persona tiene poca autoestima, no puede actuar según sus impulsos intuitivos porque su miedo al fracaso es demasiado intenso. La intuición puede ser enormemente eficaz pero sólo si uno tiene la valentía y el poder personal para llevar a cabo la orientación que le da.

 

La orientación requiere acción, pero no garantiza seguridad.

 

Mientras nosotros medimos el éxito por el rasero del agrado y la seguridad, el universo lo mide por la cantidad que hemos aprendido. Mientras utilicemos el agrado y la seguridad como criterio para medir el éxito, tendremos miedo de nuestra orientación intuitiva, porque por su propia naturaleza ésta nos guía hasta nuevos ciclos de aprendizaje que a veces son desagradables.

 

Hay veces en que lo que nos pide la voz interior es un asunto serio. Por ejemplo, trabajar en un lugar en el que resultaremos dañados, sólo para enfrentar nuestras heridas y nuestros dolores profundos (y aprender a reafirmarnos). O bien dejar casa, trabajo, relaciones y modos establecidos de vida sin tener un plan B. Hace falta mucha seguridad interior y autoestima para seguir estos dictados, porque aunque el resultado final de nuestra decisión sea positivo, el trayecto puede ser difícil.

Como dice Caroline Myss, la intuición sólo sirve si hay valentía y poder personal para llevar a cabo las indicaciones que nos da. Por ello, si quieres trabajar en serio con tu intuición, asegúrate de indagar en tus miedos.

El miedo irracional, permanente o desmedido, es como una niebla que nos confunde y nos aturde. Nos deja en un estado de bloqueo que nos impide escuchar los mensajes intuitivos. Si quieres mejorar el contacto con tu intuición, despeja un poco el camino de estos miedos.

 

Algunas preguntas

Antes de continuar con las siguientes cinco recomendaciones te propongo hacer una pausa y dejar que tu mente divague en estas preguntas:

¿Te consideras una persona intuitiva?

¿Tiendes a sentirte desilusionad@ cuando la intuición no aparece?

¿Fuerzas que la intuición te diga que el camino que estás tomando es el correcto, en vez de escuchar sin prejuicios?

¿Qué actitud tienes en la vida en general? ¿La consideras un castigo, una sucesión de obligaciones, una rutina? ¿O ves una parte de riesgo, sorpresas y aventuras?

¿Qué te sucede cuando ocurren contratiempos? ¿Los tomas como nuevas opciones, te bloqueas o te enfadan?

Finalmente… ¿a qué tienes miedo?

¿Cuándo empezaste a tener ese miedo?

¿Qué cosas estás dejando de hacer en tu vida por causa de esos miedos?

 

Tómate tu tiempo para pensar calmadamente en estas preguntas, o léelas despacio y luego sal a pasear sin ningún objetivo en mente… A ver qué ideas te vienen.

A continuación, y si te apetece, sigue leyendo la segunda parte de este artículo sobre cómo despertar tu intuición.

Espero que lo que has leído hasta aquí te haya gustado y ¡no te olvides dejarme tus comentarios! 🙂

 


Créditos de las imágenes: GetStencil

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8 Comentarios

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  3. Me encanta Carolin Myss, casi tanto como tu 😉

    Yo cambie de vida, sin plan B ni plan A, siguiendo un anuncio en Facebook. Lo hice (acojonaita perdía eso si); es maravilloso cuando la intuición susurra (o grita) su mensaje.
    Y yo también quiero que me pase siempre eso de encontrar señales, conocer gente inesperada…

    • Amparo Millán Responde

      Hola Silvia!
      Caroline Myss tiene una página súper interesante, con montones de cursos y conferencias (por inscribirte a su newsletter te regala uno de sus cursos presenciales, “el poder de la decisión” o algo similar) eso sí, todo en inglés y hablando de temas tan profundos a veces cuesta un poco seguirla… Pero échale un vistazo: myss.com

      Bueno, bueno, qué historia tan interesante eso de dar un salto sin paracaídas, ¡y a través de Facebook! 😀 Mis cambios nunca han sido tan espectaculares, aunque de alguna manera mucho tiempo he estado esperando “que me pase algo así, algo grandioso, algo que en un segundo dé la vuelta a mi vida entera” (en el amor, en el trabajo, en la amistad). Finalmente que he llegado a la conclusión de que la intuición viene a mi vida de manera modesta, tranquila y sin aspavientos. Y he de quererla como es.

      Abrazos Silvia!

  4. Gracias Silvia por tan interesante artículo!
    Me gustaría completar o reflexionar sobre el apartado 1. No forzar.
    Es cierto q la Intuición q llega con un contenido específico no se puede forzar. Pero hay una manera de poder usarla e incluso aplicarla a través del Sentir y de la respuesta Débil o Fuerte ante un estímulo o pregunta específica.
    La pregunta se puede hacer mentalmente…pero la respuesta siempre es Si o No dependiendo de lo q se sienta. Es una habilidad de observación q todo el mundo puede entrenar y algunas personas tienen mas desarrollado.
    Es la inteligencia fisica inata al cuerpo y al sentir conectada con la Intuición.

    • Quise decir Amparo ☺️😘…quizas me
      deje’ llevar por la Intuición 🤔😄

    • Amparo Millán Responde

      Muy interesante esto que dices, Mar. La verdad que los sentimientos y la sensación corporal que provocan el cuerpo siempre tienen una respuesta certera. A mí me cuesta un poco identificar estos “síes” y “noes” pero me propongo ponerlo en práctica. Gracias por el aporte!!

      • Esta forma de observacion de las sensaciones es la que se utiliza en Kinesiologia aplicada, en el Metodo Yuen o incluso es la misma respuesta que el pendulo, en posicion neutral, te responderia.
        Anterior a cada emocion hay siempre sensaciones corporales. Observarlas puede dar muchas claves a cada persona.
        Es una cuestion de atencion y conciencia. Eso si, hay que estar neutral en esa observacion. Igual q se esta’ en el momento que un estimulo, pensamiento o sentir intuitivo llega.
        Si uno esta’ demasiado en la mente racional o en la emocion, la Intuacion no tiene lugar para expresarse!
        El Sentir (no el sentimiento) es el medio por donde la intucion se manifiesta 🌷

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