Hace poco leí una frase de Zig Ziglar, orador estadounidense que falleció hace tres años, que dice lo siguiente:

 

La gente dice que la motivación no dura. ¡Pues claro! Tampoco dura un baño, por eso lo hacemos todos los días.

 

Me gustó la idea y me hizo sonreír. ¡Claro que tenemos que renovar nuestra motivación a diario! Pero no sólo la motivación… en general, cualquier actitud que pretendamos cambiar realmente.

 

Cuántas veces nos hemos sentido inspirados al terminar una lectura, tras una sesión de terapia, o después de una conversación lúcida con otra persona. E ingenuamente pensamos que eso basta… que ese momento puntual va a ser el «clic» definitivo para que nuestra vida cambie y sea de otra manera, más feliz, más plena.

 

Por supuesto no ocurre así. Pocos días después de esa lectura maravillosa, de esa sesión terapéutica reveladora o de esa conversación que pensábamos que nos iba a cambiar la vida, volvemos a las andadas. Aparecen las viejas actitudes, los comportamientos que queríamos erradicar y se apagan esas ideas luminosas que creímos sentir.

 

Esto, que puede parecer un tanto descorazonador, es simplemente lógico. Si uno lleva toda la vida escuchando la voz de su miedo, de su envidia, de su tristeza, de su inseguridad, o de lo que sea, eso no va a cambiar porque hayamos tenido un chispazo momentáneo de inspiración. Se requiere un trabajo más paciente y constante.

 

Utilizando la metáfora que emplea Zig Ziglar, nadie se baña un día y dice «ya está, finito, bañado para siempre». Con la inspiración sucede lo mismo: si quieres que dure, tienes que mantenerla y ejercitarla día tras día.

 

Las ideas nuevas no se instalan en nosotros por haberlas pensado una única vez. Por eso, no basta leer un artículo, ver una película o tener una conversación diferente para cambiar años de mentiras, negatividad y condicionamientos.

 

Las ideas nuevas tienen que conquistar poco a poco un su territorio entre todas esas creencias caducas, perjudiciales y dolorosas que arrastramos desde hace… ¿veinte años? ¿treinta? ¿sesenta? Y eso requiere tiempo, repetición y paciencia.

 

Si lo de «cambiar tu vida» es más que una buena intención, tienes que recorrer un camino personal día tras día. Esto implica alimentar con frecuencia tu motivación, tu inspiración, tu deseo de conocerte más, tus buenos propósitos y las ideas vibrantes irán surgiendo. Tienes que dar un espacio diario a esto, como lo haces con una ducha o un buen desayuno.

 

Algunos caminos prácticos para alimentar la inspiración y los buenos propósitos de forma regular podrían ser:

  • Escribir tus reflexiones e ideas en una libreta, y releerlas de vez en cuando.

  • Tener conversaciones más sinceras con la gente que te rodea, de forma habitual

  • Leer periódicamente textos que te hagan pensar (como mi boletín de los sábados) y anotar después tus impresiones

  • Volver a ver esa película que en su día te impactó y no quedarte sólo en lo sentimental (me gustó, me emocionó, me horrorizó, me hizo llorar) sino intentar averiguar el porqué. ¿Qué refleja esta película de tu vida? ¿Qué te dice?

  • Realizar sesiones terapéuticas de forma regular con alguien en quien confíes

  • Hacer cursos de crecimiento personal que sean mucho más que la repetición de «frases positivas» y similares. Es decir, que inviten a la introspección y amplitud de miras.

  • Llevar un diario personal y, cada cierto tiempo, hacer balance de lo aprendido (es tan importante la fase de escritura diaria como la de balance)

  • Ponerte un recordatorio en el móvil o en el espejo del baño con una frase que te guste, tu propósito a largo plazo o tus valores.

 

Elige cualquiera de estas recetas, u otra similar, y repítela todos los días, o como mínimo todas las semanas, durante un año. Ese es el gran secreto para llevar una vida más plena y consciente. Ser perseverantes en conseguir nuestros sueños, en amar más y mejor y en vivir con más conciencia.

 

Resumiendo

Un pensamiento libre y bonito, o una acción constructiva en un momento determinado, no se van a quedar con nosotros para siempre. Pero cuando los invocamos día tras día… entonces sí, esa idea o esa nueva conducta empezará a formar parte de nuestra vida y nos saldrá de forma automática.

 

Trabaja todos los días para ser una persona mejor y en un año, que en realidad se pasa en un suspiro, serás una persona diferente. ¡A por ello!

 

 


Créditos de la imagen: Joy! de Paucal a través de Flickr Creative Commons

 

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9 Comentarios

  1. Buenos medios días Amparo, entiendo perfectamente lo que dices; casi todas las cosas en la vida son un proceso, y no algo puntual, por lo que alcanzar aquello que sea lo que queramos conseguir tiene que ser igual, parte de un proceso. Sin embargo también creo que es necesario hechos puntuales en el camino que nos ayudan a elegir la dirección. Me refiero a que veo todo aprendizaje y mejora como un camino, pero hay hechos concretos que pueden ayudarnos a elegir una dirección o un sentido…no sé si me he explicado bien.

    • Amparo Millán Responde

      Hola Rocío!
      Sí, tienes razón: las cosas en la vida son un proceso peeero hay eventos determinados que marcan un antes y un después, que son catalizadores. De nosotros depende aprovechar el impulso que nos dan estos hechos para seguir adelante. Por ejemplo, siguiendo con el tema del post, podemos tener una conversación TAN reveladora con alguien (sobre los sueños, sobre el miedo, sobre la vocación, sobre la relación con nuestra pareja) que suponga el inicio de un cambio que llevará muchos meses. También podríamos tener esa conversación, no hacer nada más (creyendo ingenuamente que esas dos horas bastan para modificar los patrones de nuestra vida entera) y que no se produzca ningún cambio a largo plazo. Los hechos concretos son pistas que, podemos seguir con paciencia, o podemos disfrutar mucho en el momento pero luego seguir con la dinámica de siempre. Un abrazo y gracias por comentar.

  2. Hola Amparo! Siempre que tengo un día duro te busco y te leo…¿por qué será?
    Tengo una ligera idea. Me gusta leerte, me ayudas a centrarme, me sacas de la oscuridad en la que nos metemos al pensar desde el lado negativo. Mil gracias y tomo nota de tus consejos. Iremos perfeccionando poco a poco, que hay tiempo y para eso estamos aquí, para ser mejores cada día. Un abrazo!

    • Amparo Millán Responde

      Querida María, qué bonito comentario, muchas gracias.:-)
      Me alegra que mi blog sea para ti un lugar agradable donde vienes «a tomar un té», estar contigo misma, pensar y leer un rato.
      Claro que sí, hay que ir perfeccionando poco a poco pero no hay ninguna prisa, sólo proponernos ser un poquito mejores cada día, y si nos equivocamos, tenemos siempre una nueva oportunidad. Abrazos!

  3. Excelente tu artículo, motivarnos día a dia, que gran verdas planteas; un momento no cambiará predisposiciones, creencias y hábitos instalados desde años en nuestra vida. Gracias!

    • Amparo Millán Responde

      Así es Dahiana, has resumido perfectamente en una línea el mensaje del artículo 🙂 Un abrazo y gracias por comentar!

  4. Me ha gustado mucho tu artículo. Lo que has explicado es una verdad que debemos hacer consciente en nuestro día a día. Me ha servido de inspiración hoy para seguir con «otro baño» mañana.
    Gracias por tu artículo.

    • Amparo Millán Responde

      Muchas gracias Ana, ¡ése es el espíritu del que hablo en el artículo! 🙂 Un abrazo

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