El fin de año está muy cerca y seguro que much@s sentimos la presión interna de marcarnos ciertos propósitos para los próximos meses: no faltar ni una semana al gimnasio, aprender inglés, cambiar de trabajo, encontrar pareja, abandonar de una vez esa desagradable sensación de inseguridad y un largo etcétera.

 

No tengo nada en contra de los propósitos, al contrario, creo que tener unos objetivos claros, emocionantes y bien definidos es garantía de éxito en cualquier parcela de nuestra vida. Sin embargo, me he dado cuenta que hacer una lista de tareas a principios de año puede ser una opción bastante destructiva, en algunos casos. Os cuento por qué.

 

Generalmente las personas nos proponemos muchas cosas, más de las que humanamente podemos lograr. Queremos cambiar en un año aspectos que llevamos arrastrando durante los últimos diez. Nos ponemos metas demasiado difíciles, y además queremos conseguirlas sin ayuda. Cuando nos encontramos de bruces con la realidad (lo cual siempre ocurre allá por el mes de marzo) nos invade tal desánimo y decepción con nosotr@s mism@s que provoca que acabemos renegando de nuestros objetivos, y además pensemos que “no podemos cambiar, es imposible“.

 

Esto no quita que cuando llegan estas fechas, nos sintamos de nuevo entusiasmad@s y con fuerza para proponernos cosas. “¡Venga, esta vez sí!” nos decimos. Y no obstante… sucede que, mientras pensamos en qué queremos lograr para el año que viene, no nos quitamos de la cabeza todos los fracasos que hemos experimentado, todo lo que no hemos conseguido.

 

Empezamos haciendo nuestra lista de propósitos para el nuevo año con ilusión y terminamos con una cháchara interna del tipo: “buffff, si no voy a lograr nada“, “ya me lo he propuesto antes y no lo he conseguido“, “otro año más que no he aprovechado como quería“. En esos momentos, se está creando dentro de nosotros una situación de culpa y exigencia a la vez, una auténtica “bomba” autodestructiva.

 

Exigencia y culpa, una muy mala combinación

A la hora de encarar un nuevo año, no existe peor combinación que la de exigencia y culpa. - ¡Twitea esto!

 

Resulta perverso culpar y hacer que alguien se sienta mal por lo que no ha hecho y a la vez exigirle o amenazarle para que se ponga las pilas y dé lo mejor de sí. Y aún así, esta combinación demencial de culpa y exigencia es tan común que casi ni nos damos cuenta de lo dañina que resulta. La tenemos naturalizada.

 

Por ejemplo, cuando nos insultamos interiormente por no cumplir los estándares que nos habíamos exigidos y, a continuación, nos proponemos nuevos objetivos dificilísimos; cuando una profesora machaca a sus alumnos por sus malos resultados y luego les insiste en que estudien más; cuando un padre hiere y humilla a sus hijos por sus acciones para después exigirles que se porten mejor; o cuando una jefa que se queja incansablemente hacia sus empleados, luego les pide que no se equivoquen nunca más.

 

La realidad es que es inútil pedir a alguien que se esfuerce, que actúe lo mejor posible, cuando momentos antes lo hemos hundido en el fango, al recordarle todas las cosas que hace mal y lo inepto que es.

 

De la culpa, el malestar, la falta de respeto o el sentimiento de inferioridad no puede salir nada bueno, sólo violencia que se va acumulando dentro de nosotros. Lo cierto es que no avanzamos por las amenazas propias o las de otros, avanzamos a pesar de ellas. Lo que quiere decir que sin estas amenazas, humillaciones y castigos, llegaríamos mucho más lejos.

 

¿Cómo parar este círculo infernal? ¿Cómo actuar con menos violencia y de una forma más eficaz? Por un lado, hay que extraer el mensaje sano de la culpa sin dejar que nos paralice. Esto implica que está bien sentirnos culpables pero no quedarnos estancados ahí, sino asumir que podíamos haberlo hecho mejor, ver alternativas para reparar nuestros errores, perdonarnos y finalmente seguir adelante.

 

Por otro lado, no podemos pretender exigirnos cosas cuando estamos hundidos, amargados o frustrados, es preciso situarnos en un estado de ánimo más neutral, más positivo, más cálido con nosotros.

 

Para mí, un ejercicio buenísimo que realizar a final de año, mucho antes de hacer nuestra lista de tareas o propósitos futuros, es apuntar todas las cosas que SÍ que hemos conseguido este año. Es decir: cambiar la lista de las cosas por hacer por la lista de las cosas hechas.

 

En serio, piensa en la última vez que te reconociste algo, que te felicitaste sinceramente por lo que habías logrado. Cuando fue ¿hace cinco años? Ahora piensa la última vez que te recriminaste por haberte comportado mal o no haber llegado al estándar exigido. Seguramente esto ha ocurrido hace un par de horas ¿verdad?

 

Estar en un estado de permanente crítica y mínimo reconocimiento con nosotr@s o con los demás genera una enorme violencia, como he apuntado antes. Una violencia que tiene que salir por algún lado: frustración, peleas, insultos, culpa, enfermedades, tristeza, rabia injustificada… Y por supuesto, este estado es el menos idóneo de todos para ilusionarnos con unos nuevos objetivos y ponernos en acción. Por eso te recomiendo que antes de que acabe el año hagas el siguiente ejercicio.

Cómo hacer un balance del año: una lista de logros o tareas realizadas

 

La lista de logros o tareas realizadas.

Es una actividad muy fácil pero tiene una potencia enorme. Consiste en lo siguiente: antes de que acabe el año, repasa todos y cada uno de los meses y apunta las cosas, pequeñas o importantes, que has conseguido.

 

Quizás tienes fobia social pero en el mes de marzo conseguiste ir a una fiesta y pasarlo medio bien, pues no lo dudes, eso es todo un logro, aunque fuera sólo una vez y lo pasaras sólo “medio bien”. Quizás tienes un carácter muy fuerte con tus hijos, pero en el cumpleaños de uno de ellos en junio estuviste más tierna y comprensiva que nunca, pues adelante, regístralo como un pequeño objetivo cumplido. Quizás lleves todo el año acabando un trabajo de la facultad o escribiendo un libro, y has completado apenas veinte páginas, pues bien: veinte páginas son muchas más que ninguna, así que también es un éxito.

 

Haz tu lista y apunta todos los pasos que has dado en el camino de mejorar tu vida: ir diez veces al gimnasio es mejor que no ir ninguna; abrirte a una experiencia nueva (aunque saliera mal) es mejor que no haberlo hecho; reconocer que tienes un problema, incluso si no has dado ningún paso para cambiarlo, es infinitamente mejor que vivir en la ceguera.

 

¿Qué SÍ has hecho este año? ¿Qué grandes, medianos o ínfimos pasos SÍ que puedes decir que has dado?

 

No basta con apuntar diez cosas, hay que escribir al menos treinta. Esto supone esforzarse, al menos por una vez en la vida, en ser compasiv@s con nosotr@s y nuestras circunstancias. En un arrebato de osadía, incluso podemos leer nuestra lista de cosas hechas a alguien muy cercano, que nos dará su valoración particular.

 

Después de este ejercicio reconfortante y realista (porque la realidad no consiste sólo en ver nuestros defectos, sino también nuestras virtudes) estaremos en un estado de ánimo mucho más tranquilo y positivo para plantearnos qué queremos conseguir el año que viene.

 

Quizás nos daremos cuenta de que para ciertos propósitos vamos a necesitar más tiempo y paciencia. Quizás, por el contrario, nos percatemos de que no estamos tan lejos de conseguir lo que queremos como creíamos. Tanto en un caso como en otro, es necesario que estemos atentos de si aparece “el cóctel molotov culpa-exigencia”, y lo apartemos suavemente de nuestros pensamientos.

 

¿Y vosotr@s, cómo os sentís al finalizar el año, cuando toca plantearse objetivos para el año que viene? ¿Tenéis sentimientos de fracaso o de culpa, o más bien de ilusión? ¿Alguna vez os habíais parado a pensar en lo destructivo que resulta culpar y exigir a la vez?

 

Este año, antes de pensar en lo que te gustaría conseguir, date tiempo y espacio para recrearte en lo que sí has logrado por poco que te parezca. Reconócete esos pequeños triunfos, que son tuyos. Prémiate, felicítate, sé tiern@ y generos@ contigo. Y cuando te hayas reconciliado con el punto en donde estás, entonces y sólo entonces, con el ánimo sereno y tranquilo, ponte a escribir lo que te encantaría conseguir.

 

¡Por un nuevo año lleno de éxitos y libre de críticas injustificadas! 😉

 


Créditos de la imagen:
swimparallel via photopin cc

 

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18 Comentarios

  1. Hola Amparo,
    con este post seguro que has tocado la fibra a más de uno, a ver cuántos se animan a hacer la lista de logros que propones… estoy segura de que es un ejercicio muy motivante ver lo que has conseguido, en lugar de lo que no. La sensación de derrotismo a veces es muy peligrosa, gracias por proponer darle la vuelta a la lista.
    Este año que empieza tengo tantas cosas entre manos que no puedo por más que alegrarme de haber dado los pasos oportunos para ponerme en la situación en la que estoy.
    Doy gracias por las oportunidades que se me brindan y espero tener la fuerza y la motivación para mantener los pasos firmes.
    Feliz entrada de año!
    Lou

    • Amparo Millán Responde

      Hola Lou!

      Efectivamente, creo que habré tocado la fibra sensible a más de uno, sobre todo a las mujeres, que somos las reinas del “pshé, no está mal pero no es suficiente, podría haberlo hecho mejor”

      Enhorabuena por tus nuevos retos y oportunidades! Ya nos irás contando en el blog 🙂

      Un fuerte abrazo y a por el 2015!

  2. Estupendo artículo, como nos tienes acostumbrad@s!!!!!.
    Tengo un par de carpetas de 4 anillas que me sirven para todo: apunto recetas, planeo proyectos…y también voy apuntando lo que he conseguido. Por lo que se ve, es algo que llevo haciendo desde el 2011. No apunto todo, porque se me olvida, pero suelo hacerlo más con las cosas que he hecho por primera vez, aunque también apunto cosas que hago con cierta frecuencia, aunque sea una vez al año, más que nada, por engordar la lista (jijiji). La de este año empieza con “Roscones de Reyes” (que los hago todos los años, pero también cuentan…) y sigue con algo tan bonito como “limpiar y ordenar el armario de debajo del fregadero” -gran olvidado y gran logro, por cierto-; el tercer puesto es “hacerle a mi padre unas espinilleras desde cero”; así hasta llegar al octavo puesto que, literalmente pone, “obligatoriamente he limpiado dos veces más el armario del fregadero”. Me faltan muchas cosas, pero hasta el momento, llevo apuntadas 42.
    La mayoría no tienen nada que ver con los objetivos que tenía, porque lo más importante sigue igual (o peor) pero puede actuar de bálsamo tranquilizador, porque “bueno, no he hecho/conseguido nada de lo que me había propuesto, pero he hecho otras cosas…”. Esto me recuerda que yo empecé a aficionarme a la repostería (tartas, pasteles, bizcochos, etc) por evitar planchar o pasar la aspiradora; así tranquilizaba mi conciencia de que no estaba haciendo algo productivo, jejejeje.
    Gracias por hacerme pensar.
    Un besazo.

    • Amparo Millán Responde

      Jajajaja, Yolanda me parto con lo de de “limpiar y ordenar el armario debajo del fregadero”. Eso sí que es una tarea heroica, ¡lo que se acumula ahí! 😉

      Si ya llevas apuntadas 42 cosas es todo un éxito. Más que pensar en esta lista como “las cosas que he hecho en vez de ocuparme de mis objetivos” puedes pensar en ella como “todo lo que soy capaz de hacer y las capacidades que puedo poner en acción”. Te lo comento así porque la cocina requiere cierta disciplina, paciencia, creatividad y gusto por el detalle, que son cualidades que pueden ser extrapoladas a cualquier otro ámbito. Ahora que tienes estas capacidades entrenadas… puede ser hora de utilizarlas para el resto de tu vida personal y profesional ¿no te parece?

      Un fuerte abrazo y mil gracias por estar ahí!!

  3. Me encantan las listas.
    Me gusta apuntarlo todo y es por eso que cada año suelo hacer mi lista de propósitos.
    Nunca me lo había planteado de la forma en que tú lo has expuesto y me parece una reflexión maravillosa.
    Si algo tienen estas fechas es que parece que podemos permitirnos el lujo de parar y pensar. En pasando,presente y futuro.
    Este año lo pienso hacerlo a tu manera, proponerme cosas pero siempre echando la vista atrás y siendo consciente y orgullosa de todo lo vivido y conseguido.

    Un placer leerte, de verdad

  4. Amparo Millán Responde

    Sí, Eme, es un lujazo que en estas fechas no sólo parar no esté mal visto, sino que se nos anime a ello.

    Si te gusta hacer listas de tareas y de propósitos, entonces no puedes pasar por alto hacer tu lista de logros, verás que deja una sensación de paz muy agradable, y además genera el impulso de querer hacer más cosas!!

    Gracias por comentar 🙂

  5. Pff has dado con la más exigente consigo misma de la tierra, con decirte que a veces pienso ¿de verdad que no se puede hacer todo? Me ha encantado estos consejos. Lo intentaré pero… no prometo nada : D Un besazo

    • Amparo Millán Responde

      Hola Natalia y bienvenida a este espacio,

      Ser exigente con uno mismo es bueno, te hace avanzar mucho y muy rápido, pero tiene un coste emocional a veces muy elevado… así que hay que parar de vez en cuando. Me resulta muy curioso que digas que haces muchas cosas (“¿de verdad que no se puede con todo?” y luego dudes de si puedes hacer o no este ejercicio “lo intentaré, pero no prometo nada”. 😉 Esta es la cara menos amable de la autoexigencia, nada exclusivo tuyo, sino común para muchas mujeres: no paro de hacer cosas, pero si es algo que va a a impactar positivamente en mi bienestar entonces me lo pienso…

      Un fuerte abrazo!

  6. Estupendo artículo! Debemos ser mas positivos y quedarnos con lo bueno de cada momento, voy a empezar con mi lista que seguro que me ayuda para hacer la de objetivos de 2015

  7. Es cierto aveces logramos pequeñas cosas y las olvidamos o las damos por sentada, pero cada cosa cada paso que damos nos lleva a lo que queremos gracias por publucar este post me ha subido la autoestima

  8. Pingback: Tres ideas para planificar el nuevo año | Coaching emocional para mujeres profesionales

  9. Te adoro Amparo, siempre me das una idea nueva. Estaba pensando en hacer la lista de cosas por hacer para el nuevo año y ahora he cambiado de idea al leerte.Haré una lista de cosas hechas en 2015. Mil gracias por tu apoyo y Feliz 2016 a ti y a tus seguidores! Os invito a mi Blog en el que hablo de cosmética eficaz y en el que os espero con los brazos abiertos!! Muacc!!

    http://consejodebelleza.com/

    • Amparo Millán Responde

      Hola María! Me alegro que este artículo te haya inspirado. Por experiencia propia te digo que hacer una revisión del año que está acabando y apuntar en una lista todas las cosas que hemos hecho es el MEJOR ejercicio para estas fechas.

      Me encanta que sugieras tu blog; me gusta mucho tu punto de vista y tu labor de acercar la cosmética a todas las mujeres, de cualquier tipo y de todas las edades. Te deseo el mayor de los éxitos para este 2016, ¡un fuerte abrazo, amiga!

  10. Amparo, estoy leyendo hoy a la una de la madrugada esto buscando un alivio precisamente a la carga y pesadez de no haber logrado todo lo que me propuse el año anterior y aunque tengo poco de leerte, nuevamente me vuelves a sorprender, me encanta esta idea!!! reconocerme en lugar de culparme, admirarme y reconocerme por todo lo que he logrado y no al revés, lo haré y seguiré al pie de la letra. Tengo 38 años y quiero ser coach, quisiera encontrar orientación para lograrlo y me gustaría saber si tu me puedes orientar para ello.

    • Amparo Millán Responde

      Bienvenida a esta página Ana,
      Espero que hayas hecho tu lista de cosas realizadas a lo largo de 2015, es una forma realista y honesta de reconocernos nuestros méritos 🙂 Me comentas que quieres ser coach… No sé si vives en España o en otro país, pero afortunadamente hay centenares de academias que ofrecen formación en coaching. Basta conque hagas una búsqueda rápida en Google para ver si la formación responde a tus intereses. Si quieres irte preparando, puedes ir leyendo alguno de los libros más relevantes. Para mí el mejor es el de John Whimore que se titula precisamente “coaching”. Si te gusta este libro, te encantará ser coach, si no te convence quizás puedas plantearte otras terapias. Espero haberte ayudado, ¡un abrazo!

  11. Amparo, mil gracias por contestar y por la recomendación, mañana mismo me voy a la búsqueda de el libro, por cierto soy de México. Saludos!

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