Sé que si te pregunto «¿tu hijo y tú sois adversarios?» tu primera respuesta será un gigantesco NOOOO, pero por favor, ¡si es lo que más quiero en este mundo!

Sin embargo, si ante un problema o una petición que tú juzgas exagerada de tu hijo reaccionas desde la negación de esa necesidad, el castigo, el insulto o la evasión, déjame decirte que estás dentro, quizás sin saberlo, de lo que Jean Liedloff llamó «la crianza adversativa«.

Si crees que, como padre, tu deber es poner límites, controlar, dominar y disciplinar a tu hijo o hija para que sea una persona de provecho, estás actuando, quizás sin saberlo, como un enemigo.

Y si crees que la naturaleza humana es maliciosa, es decir que un bebé de unos pocos meses ya puede manipular, engañar y hay que hacer todo lo posible desde que es muy pequeño para que no «se salga con la suya», pues lamento decirte que estás en ese paradigma de crianza que desconfía de la naturaleza humana y cree que «imponer» es equivalente a amar.

He sido muy reticente hasta ahora a escribir públicamente sobre conflictos entre padres e hijos. Es algo que trato mucho en terapia de manera individual pero no en mi blog ni en mi canal de ivoox (te explico las razones dentro del episodio de hoy).

Hoy me he animado a hacerlo y espero que este audio te haga pensar y te dé algunas pistas para mantener la armonía familiar que, en mi opinión, es el objetivo más importante de todos.

Por encima de tener razón, por encima de que tu hijo apruebe o suspenda, por encima de que el niño sea de una manera o de otra, está la armonía en tu casa. Ese es un objetivo mucho más hermoso de perseguir y prioritario, al menos yo lo veo así.

Te dejo con el audio y algunas notas debajo a modo de complemento. Así que dale al Play o descarga el audio en tu ordenador o móvil para escucharlo luego:

 

 

Notas sobre este episodio:

  • Menciono que la inspiración para grabar este contenido me vino después de este otro episodio de mi canal «Quitémonos las caretas – Cómo acercarte a tu lado oscuro«, por si quieres revisarlo.
  • Te hablo del concepto «crianza adversativa» de Jean Liedloff, autora de un libro estupendo llamado «El concepto del continuum» que no es específicamente para padres sino especialmente para los hijos. O sea, para todos nosotros 🙂 Porque no hay nadie que me esté leyendo que no haya sido niño.
  • Menciono también a Laura Mascaró quien es una referente en España del homeschooling o educación en casa.
  • Recomiendo mucho su podcast «La crianza pacífica» (lo puedes buscar en las principales plataformas de podcasting), y en concreto el episodio que comento aquí «¿Se puede ser amigo de los hijos?» lo puedes encontrar en Youtube en esta dirección.
  • También hablo del  libro de Marta Chávez «Tu hijo, tu espejo», que mencioné en el episodio pasado también.

 

Conflictos familiares entre padres e hijos - Crianza adversativa
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3 recomendaciones para lidiar con los conflictos familiares.

La primera, tratar a tus hijos como aliados. O si lo prefieres, como amigos.

Trátalos con todo el cariño, la delicadeza y el respeto con el que hablas a tus buenos amigos. No tienes que hacer nada muy diferente a lo que harías con una persona querida que viene a cenar a casa o que te pide un consejo.

En segundo lugar, te recomiendo revisar si eso que te molesta tanto de tu hijo no te molesta de ti también. ¿Puede ser que veas, como dice el refrán, «la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio»?

Esa actitud de juzgar a los hijos con dureza también tiene su origen en que, en vez de mirar nuestras dificultades y dolores (que es algo que requiere coraje y no es agradable) nos enfocamos en lo que ellos hacen mal. Mirar afuera en vez de mirar adentro, que es más fácil.

Si quieres algunos buenos libros que te ayuden a conocerte y, sobre todo, a revisar tu infancia con honestidad, aquí te dejo mi selección.

Y en tercer lugar, te recomiendo ver los problema de tu casa en perspectiva.

¿Realmente es taaaan importante que tu hijo suspenda 5 asignaturas? De verdad ¿lo es?

Importante es quedarse sin trabajo, que se acaben los ahorros, que una persona enferme y tenga que estar aislada varios días sin contacto humano, que no te guste tu trabajo y tengas que ir todos los días porque si no no comen en tu casa, que tu pareja y tú no os podáis ni ver, que haya delincuencia en las calles, andar con miedo por si te atracan o secuestran… Eso es importante.

Comparado con esto, la mayoría de las cosas que hacen los jóvenes y los niños (no comerse todo el plato, pasar muchas horas con el móvil o contestarnos son sequedad) no tienen mucha importancia.

Así que… relativicemos.

 

Actualización: ¿Qué hacer si en mi casa mi pareja discute con mi hijo? ¿A quién apoyo, cómo mantener la paz familiar?

Me gustaría contestar claramente a esta pregunta a raíz de un comentario que me ha hecho una lectora (¡muchas gracias!) El comentario dice así:

Amparo, tu artículo me ha parecido interesante, pero me pareció entender en el anterior audio, que comentarías cómo debe actuar uno de los padres en el caso de que el otro sea hostil con el hijo.

¿ Se debe apoyar a la pareja? ¿Se debe apoyar al hijo? ¿Cómo posicionarse para no generar una guerra familiar continúa cuando se dan muchas batallas?

Aquí va mi respuesta:

Verás, yo creo que NO posicionarse y ser aliado de tu pareja y, por tanto, un adversario para tu hijo es la peor solución.
Si la paz familiar depende de que todos estemos de acuerdo en que uno es “el malo” y a ese hay que castigarle, y reprimirle, y quitarle la razón con respecto a sus quejas, pues mal vamos…

He escuchado casos en los que no sólo el padre, sino también los hermanos están “en contra” de un miembro de la familia, y claro la madre también se pone a apoyar “la opinión mayoritaria” y esto es algo TERRIBLE. Esto supone dejar a un hijo solo, abandonado, haciéndole sentir culpable y sin ESCUCHAR sus necesidades.

Por tanto, en una situación de conflicto familiar que a mí no me toca directamente ¿hay que posicionarse? Sí, siempre. No podemos huir, no podemos permitir el maltrato. Tenemos que posicionarnos para defender al que está siendo atacado, que es el hijo (porque si uno de los padres es “atacado” siempre es como respuesta, como defensa, los hijos de manera natural nunca atacamos a nuestros padres, sí lo hacemos para defendernos o como reacción a esta hostilidad. A veces los hijos también atacan a un padre/madre porque lo han visto hacer al otro progenitor, y entonces establecen una alianza con éste).

Volviendo a la cuestión anterior, si al defender a nuestro hij@ la pareja se enfada pues bueno… pues él/ella verá. No dejaría de ser curioso que mi pareja interprete como un ataque personal lo que sólo es salvaguardar la integridad de un miembro de la familia.

O sea, ser amigo de los hijos también implica defenderlos aunque con ello rompamos una “paz familiar” que es falsa si se fundamenta en que todos nos ponemos en contra de un miembro.

Espero que este artículo te haya dado ideas nuevas y ya me comentarás tus impresiones en comentarios. Si surgen más preguntas interesantes, seguiré actualizando el artículo.

¡Buen día a todos!

 

Escucha el episodio 9 en iVoox

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13 Comentarios

  1. Amparo, tu artículo me ha parecido interesante, pero me pareció entender en el anterior audio, que comentarías cómo debe actuar uno de los padres en el caso de que el otro sea hostil con el hijo.¿ Se debe apoyar a la pareja? ¿Se debe apoyar al hijo?¿Cómo posicionarse para no generar una guerra familiar continúa cuando se dan muchas batallas? Gracias en cualquier caso por tu labor y tus recomendaciones.

    • Amparo Millán Responde

      Querida Arancha,
      Muchas gracias por tu pregunta taaan interesante y pertinente.
      Es verdad que al final no he contestado claramente a esa cuestión, jeje, pero entendiendo lo que es la crianza «no adversativa» se deduce mi respuesta.
      Verás, yo creo que NO posicionarse y ser aliado de tu pareja y, por tanto, un adversario para tu hijo es la peor solución.
      Si la paz familiar depende en que todos estemos de acuerdo en que uno es «el malo» y a ese hay que castigarle, y reprimirle, pues mal vamos… He escuchado casos en los que no sólo el padre, sino también los hermanos están «en contra» de un miembro de la familia, y claro la madre también se pone a apoyar «al clan» y esto es algo TERRIBLE. Estamos dejando solo a un hijo, abandonado, haciéndole sentir culpable y sin ESCUCHAR sus necesidades.
      ¿Hay que posicionarse? Sí. No podemos permitir el maltrato. Siempre tenemos que posicionarnos para defender al que está siendo atacado, que es el hijo (porque si uno de los padres es «atacado» siempre es como respuesta, como defensa, los hijos de manera natural nunca atacamos a nuestros padres, sí lo hacemos para defendernos o como respuesta).
      Si al defender a nuestro hijo la pareja se enfada bueno… pues él/ella verá. Es curioso que la pareja interprete como un ataque personal lo que sólo es salvaguardar la integridad de un miembro de la familia.
      O sea, ser amigo de los hijos también implica defenderlos aunque con ello rompamos una «paz familiar» que es sólo aparente si se fundamenta en que todos nos ponemos en contra de un miembro.
      Espero haberme explicado Arancha…
      Un fuerte abrazo.

  2. Hola querida Amparo, con mi tropa (2 mujeres y un nombre de 27, 22 y 21 años) nos llevamos bien unos días y otros no tanto.
    Cómo he actuado en general, indistintamente de la etapa: potenciar la paciencia, adaptarme a sus horarios, evitar conflictos, esperar a que hablaran cuando tenien colapsos, buscar espacios para cada uno, intransigente ante compromisos familiars, orientarlos a tener opiniones propias, ombinar con trabajo, AMPA, Consejos escolares, mimarlos, etc….. Facil no és, señalaria: priorizarlos, mimarlos, escucharlos y tener MUCHA PACIÈNCIA.
    Gracias por hacerme recordar y sofrir.

    • Amparo Millán Responde

      Querida Monsterrat, tienes razón, la paciencia es vital!!
      Leyéndote yo diría que no has sido nada adversativa con tus hijos. Tu manera de criar no se ha basado en dominar o hacer que obedecieran a toda costa, sino en apoyar, escucharles y en invitarles a tener opiniones propias.
      Por supuesto, aun en las mejores familias hay conflictos y disputas, jeje, pero lo bonito es que estos conflictos se vean de manera natural, como algo que nos invita a crecer, y no generen ataques o antipatías de uno u otro lado.
      Te mando un abrazo grandee!

  3. Me pareció muy bueno el artículo Amparo de verdad me va a servir uno en estos tiempos de pandemia cae en la desesperación y obliga a nuestros hijos a estudiar y se forma el conflicto siendo qué hay muchas otras cosas peor que están pasando
    Muchas gracias por el artículo lo aplicaré en en casa un abrazo desde chile de la ciudad de copiapo un abrazo

    • Amparo Millán Responde

      Me alegro mucho que este artículo te haya abierto los ojos con respecto a lo que es importante, Aracelli. Ojalá en estos tiempos de pandemia disfrutes de tu familia y estar en casa sea fuente de bienestar, y si con ello tienes que «sacrificar» las buenas notas en el colegio pues bueno, qué se le va a hacer, hay cosas más importantes… 😉
      Un abrazo fuerte para Chile!!

  4. Hola Amparo, me ha parecido muy interesante este podcast aunque también muy duro de escuchar. Hace tiempo que pienso que mucho de lo que somos hoy viene de como nos educaron en el pasado, por supuesto no solo los padres sino la sociedad en general. Y lo más difícil es ver cómo inconscientemente pasamos eso a nuestros hijos, sobre cuando los queremos tanto. Este artículo me ha animado a empezar a investigar y a aprender más sobre este tema, aunque me de miedo abrir esas puertas, pero creo q el resultado final merecerá la pena.

    • Amparo Millán Responde

      Querida Mila,
      Sin duda que revisar el pasado SIEMPRE MERECE LA PENA, porque aunque podamos sentir dolor, tristeza, rabia de las cosas (incorrectas) que hemos hecho o que nos han pasado, ¡el futuro es taaan luminoso cuando conectamos con nuestra verdadera esencia y un amor más generoso hacia nosotras y nuestros hijos!
      Y sí, por supuesto que el pasado nos moldea, pero hasta un punto que no podemos imaginar, y como bien dices no son exclusivamente nuestros padres sino el resto de familiares, amigos, conocidos, profesores, medios de comunicación, modas, lecturas… En fin, de todas formas nunca es tarde para buscar otras VERDADES más amables, frescas y compasivas.
      Recibe un abrazo!

  5. Muchas gracias, es muy refrescante cada tema que toca. En realidad, antes de la pandemia las relaciones con mi hija eran un poco indiferentes de ella hacia mí, pero ahora la vida dió un giro inesperado… ella ha querido escuchar lo «inexplicable» y ahora recibo mucho cariño de su parte, abrazos que ya sentía perdidos han vuelto y esto ha sido muy bueno. Gracias Amparo.

    • Amparo Millán Responde

      Qué bueno lo que comentas, Fabiola.
      Sin duda los adolescentes, lejos de ser esos «monstruos» con que la sociedad los define, son cálidos y amorosos (yo creo que eso de que «la adolescencia es difícil» es UN MITO, si los chicos se muestran enfadados o frustrados es porque llevamos años maltratándolos de diversas maneras, a veces más obvias y otras más sutiles).
      Te invito a perseverar en esta manera de tratar a tu hija como amiga, como aliada y como su mayor protectora.
      Recibe un abrazo

  6. Ay! Amparo!! Qué gusto oírte!! En verdad que este artículo me vino de maravillas! Tengo un niño de 11 años y una adolescente de 15. He renegado muchísimo con ellos durante la cuarentena y ahora me estoy replanteando muchísimas cosas gracias a tu bello mensaje.
    Siempre quise que reinara la paz, no me gusta y no me sale ser autoritaria y estar a los gritos. Me haz mostrado una nueva manera de crianza que va más conmigo, con lo que deseo. Te felicito y te agradezco profundamente!!!
    Saludos desde Viedma, Río Negro, Patagonia Argentina!!!

    • Amparo Millán Responde

      Querida Patricia,
      No sabes CUÁNTO me alegra leer tu comentario!
      Qué bueno que este audio te haya hecho darte cuenta de que tú no quieres esa manera de criar autoritaria y «adversativa» por mucho que se repita por ahí que es lo mejor y que nuestros hijos necesitan eso (no es cierto).
      Espero que a partir de ahora puedas tratar a tus hijos con la cordialidad, la naturalidad, el sentido del humor y la comprensión que seguro que despliegas con tus mejores amigos. Y todo mejorará 🙂
      Un fuerte abrazo para la Patagonia argentina, qué hermosa tierra!

      Amparo.

  7. ¡Cuanto te agradezco estas reflexiones! Sentía que era una madre muy rara y diferente por ser amiga de mi hija. Casi me hicieron creer que estaba equivocada. Pero la bella mujer que es mi hija siempre me confirmaba que lo había hecho bastante bien. Me siento muy reconfortada y acompañada.

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