Hace unas semanas escribí en mi Twitter: “no me gusta Halloween”, y no es sólo porque sea una fiesta importada que tiene poco que ver con nuestro carácter Mediterráneo. Tampoco tengo nada en contra de disfrazarse y salir de fiesta (acciones ambas que yo he hecho varias veces).

El motivo por el que no me gusta que esta festividad en torno a los difuntos se haya transformado en este Halloween chabacano es porque… nos quita el único momento del año en que habíamos decidido colectivamente pensar en la muerte.

Cuando uno se acuerda de los familiares que no están no tiene más remedio que pensar en la muerte.

Cuando uno pasea por un cementerio y ve que hay enterradas personas de 80 años y también tristemente personas de ocho, no tiene más remedio que pensar en la muerte.

Cuando uno compra ramos de flores en honor de los que ya no están, o reza en las iglesias, o limpia lápidas o lleva a cabo cualquier otro culto en recuerdo de los que ya no viven, no hay más remedio que pensar en la muerte.

Opino que pensamos poco, poquísimo, en la muerte. Eso es lo que me vino a la cabeza el día uno de noviembre de este año, no sé cómo me di cuenta de que llevaba semanas sin pensar en la muerte y de pronto me dije: “Vaya, ¡si se me ha olvidado que voy a morir!”

Sí, me voy a morir. Resulta extraño escribirlo mientras estoy viva, pero así es. Voy a morir, ojalá sea dentro de muchos años, pero nada impide que sea dentro de una hora. Como dice esta frase impactante de Francesco Petrarca “Nadie es tan joven que no pueda morir hoy“. Crudo… pero así es. Algún día me voy a morir. Y a ti, aunque te pese escucharlo, te va a pasar lo mismo.

Si de forma natural pensamos muy poco en la muerte, cambiar el único día del año en que no queda más remedio que hacerlo por vestirnos de vampiro o diablesa sexy me parece una temeridad. Suprimir de nuestras vidas el culto a los muertos, o el culto a la muerte en general, es cerrar los ojos a la única realidad incuestionable que existe en este mundo.

Nadie sabe muy bien qué es el bien y qué es el mal, si hay un destino escrito o todo es fruto del azar, si estamos solos en el universo o hay millones de otras formas de vida. Ahora, que vamos a morir y no podemos evitarlo, eso lo sabemos todos. Por eso me hago la siguiente pregunta:

¿Qué clase de sociedad evita mirar, hablar y reflexionar sobre el tema más importante de la vida de sus miembros?

 

A mí me gusta pensar en la muerte, compartir mis inquietudes, mis preguntas, hablar de la fugacidad de la vida. Es más, lo necesito. Porque tener presente de vez en cuando que voy a morir, que esto se acaba (y ¡no sé cuándo!) no sólo no me viene mal, sino que me produce una tremenda pasión por la vida. Me revitaliza, me enamora de mi existencia, me impulsa a conseguir lo que deseo a pesar de los miedos.

Tal y como expresó Wayne Dyer en “Tus zonas erróneas”:

Siendo la muerte una propuesta tan eterna y la vida, tan increíblemente breve, pregúntate: ¿Debo evitar hacer realmente las cosas que debo hacer?

En este artículo quiero compartir contigo mis reflexiones personales acerca de la muerte. En primer lugar, porque el debate es necesario y hay poquísimos artículos que se sumerjan en este tema (o por lo menos yo no los he encontrado, en ese caso te agradeceré mucho que compartas en el apartado de comentarios otros artículos interesantes). Y en segundo lugar, te hablo de la muerte porque quiero contagiarte esa oleada de pasión que a mí me envuelve cuando pienso que mi tiempo es limitado. Cuando comprendemos profundamente que TODO se va a acabar, se disuelven parcialmente nuestras excusas y nuestros miedos, y con ello dejamos espacio para que el deseo o la vocación emerjan del subconsciente y se manifiesten.

Así pues, coge tu taza de café y vamos junt@s a pensar sobre el fascinante tema de la muerte…

Pensar en la muerte nos ayuda a valorar más la vida
¡Pinéalo!

La muerte para obtener perspectiva

Pensar, saber, entender y repetirnos que un día se acabará todo nos hace adquirir perspectiva. Los problemas ya no son tan graves e importantes, algún día dejaremos de existir y con ello esos desvelos que hoy nos hacen trabajar sin descanso o nos quitan el sueño se habrán esfumado.

Por otro lado, al pensar en la muerte cada momento se vuelve irrepetible. Porque cada momento ES irrepetible. No tendrás otra mañana como esta, ni otra vez esta edad, ni de nuevo estas circunstancias, con sus alegrías y sinsabores.

Por todo ello, cuando sabemos y pensamos activamente que vamos a morir, podemos encontrar el impulso necesario para hacer ese cambio que nos da tanto miedo pero que nos arrepentiremos de no haber hecho pasados unos años. Si la vida es limitada, si su final nos puede pillar de improviso, no tiene mucho sentido postergar indefinidamente las cosas. Y todo eso a lo que damos tantísima importancia (el fracaso, encajar en la sociedad, lo que opinen los demás, defraudar a tal o cual persona) se vuelve insignificante frente a la contundencia del silencio eterno.

Si sabemos que un día se acabará todo y… no sabemos cuándo será ese día, la única cosa importante desde que nos levantamos por la mañana es hacer que cada día cuente de veras.

También conviene recordar que la muerte se va a llevar a nuestros seres queridos. Cuando pensamos activamente en esto, un montón de tonterías y malos entendidos dejan de tener importancia. Si cada día, antes de ir a dormir, nos detuviéramos unos segundos en la idea de que no sabemos cuánto tiempo vamos a estar cerca de esa persona a la que amamos, ta vez nuestra relación sería muy diferente.

Es muy loco que alguien tenga que morir para darnos cuenta de todo lo que no hicimos por esa persona, todo lo que no dijimos, o todo lo que hicimos erróneamente. Duele mucho querer solucionar algo y no poder, porque ya es imposible. Si sabemos que el final de nuestros seres queridos y el nuestro van a llegar más pronto que tarde… ¿por qué no arreglar lo que sea preciso AHORA o en caso contrario, cerrar ese asunto para siempre?

En resumen, no hay nada que nos despierte más, que nos ponga más las pilas, que nos haga estar más atentos a lo que hacemos con nuestra vida que pensar que ésta se va a acabar. Pensar en la muerte puede suponer ese empujón o esa bofetada de realidad que necesitamos.

 

Por qué “Entre fantasmas” es la serie más inspiradora que he visto

Lo que la serie "Entre fantasmas" me enseñó sobre la muerte

 

Hace unos años yo era una fiel seguidora de “Entre fantasmas“, serie que se retransmitía diariamente a eso de las 4 de la tarde. Entre fantasmas narraba las vivencias de una mujer joven, Melissa Gordon, que desde niña tenía el don de ver y comunicarse con los espíritus de los fallecidos. Éstos quedaban atrapados en la tierra después de morir porque habían dejando algún asunto pendiente y requerían la ayuda de Melissa para solucionarlo. Todos los capítulos terminaban con una conversación muy emocionante entre esos fantasmas y sus seres queridos, mediada por Melissa, en la que se aclaraban todos los asuntos inconclusos. Tras esta conversación, los espíritus por fin encontraban la paz y abandonaban la tierra en dirección “a la luz”.

Me gustaba mucho ver esta serie porque era un recordatorio diario de lo importante que es decir y hacer las cosas a tiempo. Veía a esos espíritus, perdidos en nuestro mundo, que se arrepentían todo el rato de sus malas acciones, de no haber cuidado de sus familias, de haber sido cobardes, de no haber seguido sus sueños, de haber desperdiciado el tiempo en tonterías y me decía: “madre mía… ellos ya están muertos y no pueden hacer nada pero… YO SÍ. Yo estoy viva. Yo sí puedo cambiar y no dejar asuntos pendientes

Supongo que en el momento de morir lo que más debe doler es no haber amado lo suficiente, no haber seguido nuestros sueños descabellados, haber otorgado tantísima importancia a la opinión de personas que, en realidad, no nos caen ni bien. Supongo que lo que nos arrebata la paz después de fallecidos es haber perdido la oportunidad de pedir perdón y hacer saber a ciertas personas lo importantes que son para nosotros.

Por encima de todo, creo que lo que debe doler después de morir es haber pasado la vida en rencillas, miedos, lamentos, quejas, parálisis, frialdad, actos mediocres o sin sentido, en vez de amando, compartiendo nuestros dones y derrochando nuestra alegría.

La serie “Entre fantasmas” me permitía cada tarde ponerme en la piel de esos espíritus arrepentidos y decidir que yo quería hacerlo diferente. No quería dejar asuntos inconclusos o vivir a medio gas. Por eso creo que no exagero si la denomino mi terapia. Lejos de sentirme triste con la perspectiva de la muerte, me emocionaba con cada capítulo y experimentaba un subidón de energía, producto de pensar en la innegable verdad de que:

 

Mientras estemos vivos, nunca es tarde para rectificar, decir “te quiero” o atrevernos a hacer eso que queremos.

Y además, mientras estemos vivos, podemos disfrutar de las cosas bonitas que, en medio de los disgustos y los problemas, también nos trae cada día.

 

Imagino que nunca se disfrutará más una puesta de sol, o una taza de té, unas cañas con amigos o la lectura de un buen libro como cuando pensamos activamente que algún día vamos a morir y quizás podría ser mañana mismo. Cuando recordamos, asiduamente (como me pasaba a mí con esta serie) que nuestros días están contados… no nos queda más remedio que vivir paladeando y disfrutando el presente.

Estoy pensando que tengo que buscarme otro recordatorio diario de la fugacidad de la existencia y la importancia de no dejar asuntos pendientes. Ahora mismo no se me ocurre ninguno… pero se aceptan sugerencias 🙂

 

“El club de la lucha” y los sueños olvidados

Una escena que me parece que representa de forma BRUTAL los cambios que pueden sucederle a una persona al enfrentarse a su propia muerte es esta del “Club de la lucha”

Lo que aprendí de la película "el club de la lucha"

 

En dicha escena el protagonista (Tyler) pone una pistola en la cabeza del empleado de una estación de servicio y le dice que va a matarlo, pero antes le pregunta por su gran sueño. Éste le contesta que era ser veterinario, aunque dejó los estudios porque era muy difícil. En ese momento Tyler le dice: ¿prefieres eso o morir detrás de esta gasolinera? El joven naturalmente dice que no quiere morir. Cuando cree que va a ser disparado, Tyler baja la pistola y de forma agresiva amenaza le dice a este joven que o deja su trabajo, se pone a estudiar y persigue su sueño o en caso contrario lo matará. Esas son las dos opciones. La frase mítica de la película es, después de que Tyler roba la cartera del joven, la siguiente: “Te controlaré, ahora sé dónde vives. Si en seis semanas no estás estudiando para ser veterinario… morirás“.

(Os recomiendo ver la escena siguiendo el enlace que he puesto arriba, no tiene desperdicio)

Está claro que esta es una forma poco ortodoxa de ayudar a una persona, pero no se puede negar que consigue su cometido. Trasladándolo a nuestra vida real… si ahora mismo nos dieran sólo dos opciones: la de morir de inmediato por un disparo o la de ponernos a trabajar DE VERDAD en buscar solución a nuestros problemas, aunque fuera díficil, largo y duro ¿qué elegiríamos?

Obviamente, todos preferiríamos el camino 1: luchar por vivir, a pesar de los miedos, el qué dirán, las dificultades o los dolores que están por venir, porque la alternativa de la muerte es mucho más desalentadora.

La cuestión es… ¿Necesitamos un Tyler que nos obligue a ello? ¿Necesitamos que nos apunten con una pistola para despertar y darnos cuenta de que hoy estamos aquí pero mañana NO SABEMOS? ¿Necesitamos una amenaza de muerte para elegir llevar un camino auténtico, aunque sea difícil? ¿Necesitamos que una persona cercana muera para darnos cuenta de que la hemos tratado mal, o no hemos hecho por ella lo suficiente? ¿Necesitamos llegar a los 90 años para descubrir que eso que nos preocupa tanto en realidad es una idiotez y que más nos valdría habernos centrado en las cosas importantes?

La verdad, espero que no.

Podemos empezar a apreciar nuestra vida y tomarnos en serio nuestro destino de una forma mucho menos dolorosa. Y esto se consigue precisamente: pensando en la muerte. De forma activa, habitual, inspiradora. No sé si todos los días es demasiado pero por lo menos todas las semanas, o todos los meses.

 

Algunas preguntas para la reflexión

Pensar que vamos a morir nos da perspectiva acerca de las cosas. Y por paradójico que parezca, nos invita a saborear y agradecer las cosas buenas que tenemos, a ser atrevidos, a actuar con mayor generosidad, a estar más despiertos y vivos.

Pensar en la muerte puede ser el acto más positivo que hagamos cada día. - ¡Twitea esto!

Puedes ayudarte de películas y series de televisión, como hice yo. Puedes pasear por el cementerio de vez en cuando. Puedes rememorar a tus seres queridos, y aprender de sus aciertos y sus errores. Puedes reflexionar a tu manera dando un paseo o escribiendo en una libreta. Y si decides que esta reflexión no puede esperar ni un minuto más (ojalá este sea tu pensamiento), te invito a pensar en la muerte ahora mismo a través de estas sencillas preguntas:

  • Si supiera que dentro de seis meses voy a morir ¿qué haría diferente HOY?
  • Si la persona que duerme a mi lado por las noches tuviera sus días contados ¿qué le diría, qué haría por ella?
  • Cuando cumpla 90 años, si es que llego (porque no está garantizada la vejez) ¿qué me gustaría estar haciendo ahora?
  • Si me dijeran que me quedan cinco años de vida ¿cómo los planificaría?
  • Si fuera el último día que veo a XXX o estoy con XXX ¿cómo me comportaría?
  • Si este viaje/visita/momento fuese el último o de los últimos de mi vida… ¿cómo me gustaría disfrutarlo?

Y la pregunta más poderosa y reveladora de todas:

  • Cuando me encuentre en ese momento en que exhalo mi último aliento, justo antes de morir, en el que se supone que toda la vida va a pasar por delante de mis ojos… En ese preciso instante ¿qué quiero pensar que ha sido mi vida? ¿Qué recuerdos quiero llevarme? ¿De qué me voy a arrepentir y por ello tengo que ponerle remedio lo antes posible?

Entiendo que a algunas personas se les ponga el vello de punta al imaginarse en el último segundo de sus vidas, pero nos guste o no, es algo que va a llegar y a lo que nos tenemos que ir acostumbrando… De todas formas, lo bueno de hacer esta reflexión ahora mismo es que sólo es hipotética, no estamos en ese momento del fin. Y por ello, hoy que estamos viv@s y con más o menos salud podemos comenzar a trabajar para que ese momento a las puertas de la muerte sea lo más satisfactorio posible y en paz.

 

Palabras finales

Digo yo… ¿Hay algo más importante en este mundo que entender el ciclo de la vida-muerte? ¿Hay tarea más relevante que prepararnos para el momento inevitable de nuestro último aliento?

En mi opinión, ese es el verdadero Juicio Final, el balance que uno mismo hace de su vida antes de ingresar en el sueño eterno. Todos los pasos que damos cada día nos llevan a ese momento. De nadie más que de nosotros depende que el tránsito al otro mundo sea con la conciencia tranquila y con dulzura, o un auténtico infierno por sentir que hemos malgastado nuestro tiempo y energía.

No hay nada más trascendental ni más bonito que pensar en la muerte. - ¡Twitea esto! Ya que Halloween nos ha usurpado un momento perfecto para hacerlo, aprovechemos cualquier otra ocasión para sumirnos en estas reflexiones.

Finalizo este artículo con esta frase tan acertada de Steve Jobs, pronunciada cuando supo que se avecinaba su final:

Recordar que uno va a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que hay algo que perder. Ya se está indefenso. No hay razón alguna para no seguir los dictados del corazón.

Que así sea.

 


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¡Hasta pronto!

 


Créditos de la imagen destacada: And darkness followed her de Petri Damstén via Flickr Creative Commons

 

 

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22 Comentarios

  1. Uf! que tema difícil Amparo. Este un tema que me cuesta mucho. Pensar en la muerte tiene un efecto contrario en mi, en vez de movilizarme para realizar cosas tan sencillas como disfrutar de un viaje, llega a paralizarme y a no querer viajar. No sé porque me da miedo que acabe todo. Hace unos años atrás pensaba en la muerte y no tenia miedo a nada, mi frase era “y bueno.. de algo hay que morir” jajaja y no entendía porque la gente tenia miedo a morir, yo por lo menos no tenia nada que perder.. Hoy en día pensar en eso me angustia mucho, y prefiero ni pensar en eso para poder disfrutar de cada momento, del presente.. de esa taza de café, de ese abrazo, de ese viaje, y cuando toque el momento, que toque! sería un poco tortuoso para mi pensar todos los días que puedo morir, sé que es algo inevitable pero no me permitiría estar feliz durante ese ultimo día de mi vida, en este caso prefiero “ignorar la muerte” o simplemente no pensar en ello para hacer lo que me corresponde cada día, porque conociéndome, viviría ansiosa por terminar de hacer cosas que tendría que terminar “antes de morir” jajaja..

    Saludos!! 🙂

    • Amparo Millán Responde

      Hola Lis,

      Qué curioso lo que cuentas… de años atrás no tener miedo a pensar en la muerte y ahora sí. Yo te invitaría a pensar en qué te ha pasado en los últimos tiempos para que haya cambiado esta actitud.

      Por otro lado, si para ti es mucho más positivo e inspirador olvidarte del tema la mayor parte del tiempo, sigue así, cada uno tenemos cosas que nos van bien y otras que nos van mal y es importante saber identificarlas 🙂

      Un abrazo!

  2. Muerte??? miedo a morir??? no veo mucho problema en eso. Mas bien lo contrario, algo que me esta ocurriendo ahora creo si es negativo y esto, es desear la muerte. Desear acabar ya, pero no hacerlo por no dañar a terceros.
    La vida es experimentar, pero en mi caso ya tengo suficiente, no necesito más. Quiero pasar al siguiente capitulo tras este, si es que hay alguno. Y si no hay, tampoco pasa nada, se pone punto final y ya está.

    • Amparo Millán Responde

      Hola Juan,
      Si deseas morir es que tu vida actual no te satisface pero yo te diría más: significa que te estás traicionando a ti mismo. Que te has alejado por completo de lo que eres, lo que te gustaría hacer, tu verdad personal… muy posiblemente por complacer a otros o por no culpar a otros. Puesto que un día más cercano o más lejano vas a morir, yo te invitaría a revisar qué ha pasado en tu vida. Qué hiciste de niño o de adolescente para sobrevivir. Qué camino alejado de tu verdadero ser has seguido de adulto. Cuánto tiempo de tu rutina diaria dedicas a hacer algo que de verdad te gusta y te hace feliz, o si todo son obligaciones o actividades superficiales.
      Hay mucho para pensar, Juan… Ánimo y un abrazo.

      • Estoy decepcionado con la vida.
        Estoy decepcionado con el amor.
        Estoy decepcionado con la amistad.
        Se que esto tiene que ver con las espectativas y la capacidad de gestión de la frustración ante la no consecucion de las mismas.
        La vida pasada no se puede cambiar, es cierto. Mi vida ahora es la que es. Pero no quiere decir que tenga que seguir siendo así. Y eso es aun mas decepcionante, pues ahora que alcanzas un cierto grado de libertad de pensamiento y palpas que en tu mano esta la posibilidad de decidir que hacer, ves que sigues siendo un esclavo. Esclavo de los miedos, esclavo de las responsabilidades, esclavo de las culpas.
        Estoy decepcionado de mi. Y no de mi yo pasado que me trajo hasta aqui, pues en cierto modo no podia hacer otra cosa … no sabia hacer otra cosa.
        Estoy sobretodo decepcionado de este yo que soy, y cuanto mas me libero del disfraz, mas grande es la decepcion.
        Cuando algo me decepcion ocurre una cosa en mi. Yo la siento en el corazon, o mas bien dejo de sentirla en mi corazon… cuando algo me decepciona se muere.
        Por ello comprendo una cosa.
        Para mi el amor esta muerto, la amistad esta muerta… yo estoy muerto.
        MI VIDA ESTA MUERTA … y lo triste es que aqui sigo, y no por fruto de la ilusion o esperanza. Sigo aqui por responsabilidad, o mejor dicho, por cobardia y por miedo

        • Amparo Millán Responde

          Juan,
          Que estés decepcionado con quien eres hoy y con la amistad, el amor, etc. no es nada malo. Quizás te estás permitiendo sentir cosas que nunca te permitiste sentir (quizás te evadías, o trabajabas duro, o lo que fuera). A veces lo único que nos hace despertar y cambiar es decepcionarse con uno mismo y tocar fondo. Eso sí, te sugiero dos cosas:
          – La primera que salgas de ese bloqueo de negatividad. Echa un vistazo a este artículo porque creo sinceramente que te puede ayudar mucho: http://www.puedoayudarte.es/pasos-salir-una-situacion-bloqueo-estancamiento/
          – La segunda, que pienses en hacer algo productivo con ayuda de alguien, por ejemplo una terapia individual o un grupo de apoyo. A veces necesitamos ayuda, es así, y lo más cariñoso que podemos hacer por nosotros es buscar a alguien que nos ayude a andar este camino.
          Un abrazo

  3. Pingback: MENTALIVE - ¿Quieres ser más feliz? Piensa en la muerte

  4. Pingback: Reflexiones sobre vivir y morir, de Elisabeth Kubler Ross

  5. hola amparo.
    muchas gracias por este artículo.
    tengo 54 años y mi padre murió de un infarto fulminante cuando yo tenía 15, por lo que sí que pienso en la muerte, quizás demasiado… pero no para vivir a tope, sino para vivir con miedo. siempre he creído que ése era el motivo de mi temor, podríamos decir, a la vida.
    gracias a dios, estoy bien con mi marido, hijos, trabajo pero me angustio pensando que algo pueda ir mal de un momento a otro. es irracional, lo sé, pero me es dificil cambiar ese sentimiento.
    gracias, de nuevo.
    saludos, gloria.

    • Amparo Millán Responde

      Hola Gloria,

      Leyéndote se me ocurre lo siguiente: “para perder el miedo, tenemos que admitir que ya está todo perdido…” Es decir, entiendo tu temor a la muerte (seguramente porque cuando ocurrió lo de tu padre, que era una niña-mujer, estuviste muy sola, muy confundida, y no encontraste a nadie para ayudarte a superar la pérdida) pero es que la muerte es el destino de todos… La vida está perdida desde que nacemos. El final está escrito lo que no sabemos (por suerte) es cuándo nos tocará.

      Yo más que decirte “aparta de ti ese sentimiento de miedo a morir” te diría SUMÉRGETE EN ÉL. Aunque suponga varios meses vagando por las sombras. Vas a morir tú y van a morir tus seres queridos. No puedes cambiarlo, y nadie puede cambiarlo por ti. Te puedes pasar la vida rehuyendo ese miedo inútilmente o puedes enfrentarte de una vez a él y decir: “sí, me da mucho miedo morir, voy a averiguar por qué y voy también a experimentar todo ese miedo de una vez para que me deje tranquila”.

      Así que mi recomendación para ti es que pienses activamente en la muerte. Lee libros relacionados (toda la obra de Elisabeth Kübler Ross es maravillosa). Ve películas. Pasea por cementerios. Revive la muerte de tu padre. Hablar con personas que tengan estos miedos. Creo que es lo único que te puede servir.

      Un abrazo.

  6. Carmen sanchez Responde

    Hola Amparo!
    Pedazo de árticulo de verdad, me ha impresionado y conmovido.
    Me presento soy carmen del rocio y tengo 24 años, estoy un poco agobiada soy una persona muy nerviosa y me como muchisimo la cabeza por todo.
    Siendote sincera me aterroriza pensar que algún dia voi a morir, no dejo de hacerme preguntas , que aparte de no darle respuestas aún me crean más preguntas.
    Como: ¿porqué estoy aqui?
    Donde iré cuando todo acabe?
    Sentire algo cuando muera?
    Sentire dolor?
    Y mi abuelo, se fué y ya no lo volvere a ver mas?
    En fin…. puedo aburrirte con preguntas sin sentido.
    Pero tengo nuchisimo miedo de morirme, he pensado ir a un psicologo porque la verdad es un tema que no me deja dormir tranquila.
    He leido tu árticulo y me a encantado por un momento pensé positivamente sobre la muerte, pero si es verdad que dejo de leer y vuelve otravez a dar vueltas mi cabeza .
    Un saludo desde huelva! Eres grande

    • Amparo Millán Responde

      Hola Carmen, un placer saludarte!
      Las preguntas que te haces acerca de la muerte son perfectamente normales, es más, yo diría que LO NATURAL es tener esa inquietud de por qué estamos aquí, qué hay después, cómo será el momento del tránsito… son preguntas que se ha hecho la humanidad desde el principio de los tiempos, y han dado lugar a mitos, religiones y filosofías de todo tipo. Por lo tanto, eso que dices de “son preguntas sin sentido” no es verdad, son preguntas con TODO el sentido.

      Respecto al miedo a la muerte, yo no me fijaría tanto en este punto (es normal tener miedo a la muerte) sino en lo primero que dices “me como muchísimo la cabeza por todo”. Me parece que ahí está el quid del problema… ¿Por qué tu mente va tan rápido y eso te molesta? ¿Qué es lo que hace que te obsesiones con diferentes temas? ¿Qué es lo que te provoca esa negatividad, o esa ofuscación mental?

      No es malo pensar, para nada, es buenísimo. El problema es pensar de forma improductiva o caótica… Tal vez sí tenga sentido ir al psicólogo, pero no sólo para valorar por qué tienes miedo a la muerte, sino para ver qué otra cosa hay enmascarada detrás de estos miedos. ¿Tal vez temes al abandono, al rechazo, a no aprovechar tu vida, a no saber lo que quieres y arrepentirte dentro de unos años de no haber hecho ciertas cosas? Hay mucho para indagar por ahí… Me parece que la muerte es sólo un punto de partida para otro problema que aún es desconocido.

      Espero haberte ayudado. ¡Un fuerte abrazo!

  7. Hola Amparo.
    Me encantó todo, con respecto a la muerte
    No le tengo miedo y siempre tengo en cuenta que puede llegar en cualquier momento, lo que me ocasiona un cierto temor y pena, es no estar más para las personas que amo tanto y hacerles mucha falta. Mis hijos y mi esposo son los que más amo en la vida y se que ellos a mi también

    • Amparo Millán Responde

      Hola Jessica,
      Es totalmente normal tener pena por nosotros y por nuestros seres queridos con respecto a la muerte, si no fuera así significaría que no tenemos sentimientos! De lo que se trata es ver este hecho (la muerte) como un motivo para superarnos, para apreciar más el tiempo y seguir nuestros sueños. Un abrazo!

  8. Pingback: | UltimoTestamento.com

  9. La verdad yo no había pensado en la muerte este hecho llegó de un momento a otro una noche siendo preciso diría que la semana pasada…. Yo soy Cristiano tengo Fe en Cristo pero cuando empeze a divagar y darle. Vueltas al tema me agobie y aterroriza. No había visto ni pensado eso y ahora me llego…. Tengo 19 años tanto tiempo tranquilo sin pensar en eso y llego eso de sentirse vacío en sentido de pensar que tu existencia puede desaparecer empeze a pensar si realmente habría dicho cielo o infierno….. Hasta Ore con angustia y frío de tensión pidiéndole a Dios por favor me revelará me mostrará de alguna forma que el estaría al. Otro lado algo como si tener tranquilidad…. Deje de pensarlo y a cabo de la. Otra semana o 3 días después pensé en mis padres que ellos se irían primero que yo…… Me puse a llorar los amo mucho he hecho tantas cosas de niño a joven para arrepentirme y a estas alturas pensé en la salud de ellos impulsarlo a cuidarnos hacer dietas según nuestro metabolismo ejercicio cosas que alarguen nuestra vida… Llore mucho y aun lo hago los amo mucho y el estrés muchas veces es un factor duro por dinero se sufre leí que eso a cortaba la. Vida me. Puse a investigar cosas que acortan que te hacen envejecer entre esas la alimentación etc…. No fui ala iglesia porque me sentía privado pero fui el miércoles ala cena y ese día fui presentado como miembro oficial de la iglesia esa desicion personal que había tomado sin ninguna obligación derrumbada y puesta en duda por el miedo a morir a saber que hay al. Otro lado por Fe esta bien….. Pero la Fe no va hacer que yo vea si hay algo después de morir…. La cuestión es que ahora mismo vi cosas en mis padres que no veía su modo de vivir me. Preocupa que no se. Cuiden me. Preocupa como duermen me preocupa que se estresen hoy decidí acompañar a mi madre a jugar en vez de ir ala. Iglesia trate de disfrutarlo aunque tenía levemente ese pensamiento abrazo a mi madre la semana pasada diciéndole que la amaba que no quería perderla que no quería que se fuera ese apego ala existencia misma de querer permanecer. Incluso mirando haber si las tecnologías si las. Potencias le habían dado importancia a buscar alternativas algo para vivir más con tecnología incluso vida infinita que se yo con lo de hoy crear órganos artificiales etc… Pensaba en que alcanzaremos tal vez ese futuro como dices es algo natural…. Incluso la misma palabra lo dice pero no se me duele y cuando lo pienso me indispone un poco incluso al comer ese primer día que me pasó el pensamiento al día siguiente no tenia apetito ni dormí ese día….

    • Amparo Millán Responde

      Bueno Juan David, la muerte nos va a llegar a todos, a nosotros y a las personas que queremos, en un momento que nadie puede estimar. No se trata de pensar obsesivamente en esto y sentir tristeza, pero tampoco podemos eludir el tema “porque es muy terrible”. Si a ti la oración te ayuda a sobrellevar esta angustia, pues entonces adelante, reza y entra en contacto con tu espiritualidad. Un abrazo

  10. Hola Amparo, la verdad es que siento un gran alivio al encontrar este articulo, leerlo y saber que no soy la única que piensa en la muerte y trata de entender que sucederá cuando llegue ese momento, incluso; llegué a pensar que necesitaría ir al psicólogo o con el cura, porque creía que no era bueno pensar en ello. En realidad todo empezó con la muerte de amigos muy cercanos y luego colegas de trabajos que murieron repentinamente y eso me causó un shock emocional que me costó mucho tiempo superarlo, gracias a mi madre y una psicóloga, paré de llorar y pensar en ellos durante un tiempo, pero aún así continuaban esos pensamientos en mi cabeza y a la fecha están, pero gracias a esto me he vuelto mas afectiva con mis familiares y seres queridos que me rodean, me acerco mas a ellos porque quiero estar presente mientras vivo, y saber que les he demostrado mi afecto, me ha hecho querer lograr aquello que sueño y que debo luchar por ello, mientras respiro. Para no dar tanta lata, te diré que gracias a ti me he tranquilizado y he sentido una compatibilidad infinita en cuanto a lo que explicas porque no me encuentro personas con las que podría discutir este tema, siempre dicen que no debo hablar ni pensar en la muerte que no es bueno para el alma, pero es una realidad a la que despertamos en algún momento de nuestras vidas y empezamos a pensar que esa es la ley de la vida.

    • Amparo Millán Responde

      Querida Chris,
      Como tú bien dices pensar en la muerte te ha llevado a ser más afectuosa con tus seres queridos y más consciente de que quieres vivir más presente y aprovechar cada día al máximo, entonces ¿¿dónde está el lado malo?? Me alegro que este artículo te haya hecho ver que hay personas como tú que pensamos en la muerte como ESTÍMULO para llevar una vida con más sentido 🙂 Un abrazo!

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