Hace unas semanas leía un artículo del simpático Ramit Sethi que lanzaba la siguiente pregunta:

¿Por qué todos decimos que queremos un negocio online (o cualquier otra cosa) y nos pasamos horas leyendo a gente como Seth Godin y otros blogs de motivación y después… ni siquiera empezamos a movernos?

 

Tiene razón Ramit, una cosa es querer o desear algo… y otra muy diferente es estar dispuesto a hacer lo necesario para conseguirlo.

Pretender un objetivo, visualizarlo, fantasear con los cambios positivos que nos gustaría lograr, etc. es un paso necesario antes de alcanzar nuestros sueños, pero al fin y al cabo es la parte fácil.

Soñar y escribir objetivos en una libreta de tapas bonitas no tiene ningún riesgo ni supone un gran esfuerzo. Lo complicado es materializar nuestras decisiones en el mundo real y enfrentarnos a los obstáculos que, seguro, han de venir.

Creo que un ejemplo perfecto de lo fácil que es soñar y lo difícil que es hacer son esas personas (fundamentalmente mujeres) que anhelan encontrar su media naranja y pasan el tiempo viendo películas románticas… Ay, es tan sencillo, tan reconfortante, tumbarse en el sofá con una mantita e imaginar que somos esa protagonista que encuentra a su hombre ideal… Y es tan difícil, y tan duro, y tan decepcionante, salir al mundo y arriesgarse a salir con personas diferentes, y hacer frente a sus defectos y a los nuestros… Frente a lo inhóspito del mundo real, muchos prefieren pasar la vida soñando con fantasías y esperando que un día ocurra un milagro.

Esto no sólo pasa con la búsqueda de la pareja ideal, sino con cualquier objetivo, grande o pequeño. A veces no logramos nuestras metas no por falta de claridad en lo que queremos, o porque no tengamos motivación, sino porque en el fondo (muy en el fondo) queremos conseguir este objetivo sin molestias, sin renunciar a nada, sin exponernos, sin correr ningún riesgo.

Nos agarramos esta idea de “yo quiero esto, pero tiene que ser fácil” y vamos pasando oportunidades de mejora, una tras otra. Por eso, lo que necesitamos entender urgentemente es que tenemos que estar dispuestos a pagar ciertos precios para alcanzar nuestras metas.

Y si no estamos dispuestos, entonces mejor abandonemos ese objetivo y vayamos a por otra cosa.

Si quieres conseguir tus metas, tienes que estar dispuesto a pagar los precios
Pinéalo

Veamos cuáles son dos de estos precios que nos cuesta asumir:

 

Precio 1: La incomodidad

Pongamos este ejemplo: un día me levanto con la intención de salir a hacer deporte, sé que me va a venir bien y lo necesito, pero miro por la ventana y hace un día de viento, lluvia, frío… Después miro a mi sofá y observo lo confortable que es, tengo un libro perfecto para leer y una colcha suave para echarme por encima… Ufff, sí, quiero hacer deporte, sé que sería bueno para mi salud, perder peso es uno de mis objetivos prioritarios, pero… es más fácil y confortable quedarme en casa. Por eso, al final no salgo a hacer deporte como me había propuesto, y el motivo no ha sido incapacidad o falta de motivación sino:

Que no me ha apetecido pagar el precio.

Siguiendo con otro caso, muchas personas me dicen que quieren cambiar a nivel emocional. Quieren conocerse más, ser menos inseguras, llevarse mejor con sus parejas e hijos, tener menos estrés o disfrutar de paz interior de vez en cuando. Todos ellos objetivos preciosos.

Sin embargo estas personas, a su vez, sienten cierta pereza ante el trabajo personal… Les parece tedioso, difícil, no quieren remover cosas del pasado, ni sentirse culpables, ni les apetece ver con claridad sus dificultades porque duele. Por otro lado, cambiar a nivel emocional también nos libra de la excusa (infalible) de “soy así, no puedo cambiar, o me aceptas o te aguantas” que tanto nos sirve para zanjar discusiones y negar a la otra persona sus motivos para enfadarse.

El camino personal, igual que hacer deporte en un día de frío, no está exento de incomodidad. Si quieres obtener el GRAN beneficio de ser más auténtico, más libre, más conectado y más feliz, también tendrás que pasar algunas brumas. Ese es el trato. Por ello…

 

Decir que queremos cambiar pero no estar dispuestos a pagar los precios es una forma de autoengaño.

 

Sería más honesto por nuestra parte asumir que no toleramos la incomodidad, que no nos apetece, que no estamos preparados y como digo, postergar ese objetivo para un momento mejor.

 

Precio 2: El rechazo de los demás o el qué dirán

A veces no es la pereza o la incomodidad lo que nos frena sino el miedo. El miedo a lo que otros puedan decir, al rechazo, a equivocarnos y que así se cumplan las profecías pesimistas de otras personas (el odioso “te lo dije”).

Cuando el miedo nos paraliza nos pasamos horas buscando información, aprendiendo cosas, estableciendo contactos, pero no pasamos de ahí. Este “movimiento” continuo nos mantiene en la fantasía de que estamos avanzando, pero en realidad estamos estancados. Porque en todo proyecto llega un momento en que hay que saltar a la piscina y asumir riesgos.

Por ejemplo, estamos años con una pareja pero no nos atrevemos a vivir juntos o formalizar nuestra relación “por si sale mal” (por supuesto la excusa que ponemos a los demás es que estamos muy bien así o algo similar). O empezamos un cuadro pero no pasamos de la fase de boceto (siempre hay una técnica nueva que aprender antes de terminar ese cuadro). O tenemos una idea de negocio atractiva pero no nos animamos a ponerla en práctica porque (en teoría) nos falta tiempo, pero temiendo en realidad que ese negocio no sea tan bueno como esperamos.

Vale la pena que te preguntes si no estás dando pasos importantes en tu vida porque no quieres asumir el riesgo a que los demás te rechacen o te critiquen. Conseguir nuestras metas va de la mano a enfrentarnos a nuestros miedos, si no estás dispuesto a hacerlo, seguramente tus sueños se quedarán en fantasías.

 

¿Cuál es tu caso?

En este punto de la lectura te invito a que hagas una pausa y pienses en la meta que más deseas en tu vida. Eso que te cambiaría la vida, que necesitas, que sabes que es tu prioridad número uno pero postergas una y otra vez. ¿Lo tienes?

Ahora sería útil que te preguntaras, en primera persona, si realmente estás dispuest@ a soportar cosas que pueden ser desagradables o incómodas para conseguir esa meta. Interrógate de esta manera.

 

¿Estoy dispuest@ a hacer cierto esfuerzo, físico o emocional?

¿Estoy dispuest@ a renunciar a ciertas cosas?

¿Estoy dispuest@ a ser perseverante, paciente y no esperar cambios desde el día 1?

¿Estoy dispuest@ a avanzar aunque tenga miedo de que salga mal?

¿Estoy dispuest@ a someterme al juicio de los demás, que pueden opinar sobre mis decisiones?

¿Estoy dispuest@ a asumir los sentimientos de dolor, rabia, culpa, tristeza, que puedo encontrarme en un proceso de autoconocimiento?

 

Si la respuesta a las preguntas anteriores es que SÍ, pero un sí de verdad y no impostado, tienes la actitud adecuada para emprender el camino hacia tus metas. Es más, incluso si no consigues tu propósito inicial, como mínimo te vas a llevar aprendizaje, madurez y experiencia al intentarlo.

Pero si la respuesta a las preguntas anteriores es un NO… Lo mejor que puedes hacer es aceptarlo, asumir que no quieres o puedes pagar ciertos precios que implicaría el alcanzar tus objetivos y ser consciente de que ahora no es el momento.

Y si esta reflexión es sincera, está todo bien, no hay por qué alarmarse. Hay momentos en la vida en que tenemos el coraje de renunciar a cosas por nuestros sueños (la comodidad, el apoyo de los demás, tiempo libre, dinero) y otros momentos en que no queremos o lo vemos muy difícil, y preferimos descansar o seguir la ruta cómoda.

Sobrestimar nuestras fuerzas o nuestras capacidades (es decir, gritar “¡sí, estoy dispuesto a cambiar!” cuando en realidad no lo estamos) es siempre una mala decisión. Y casi todos caemos en eso.

Si uno NO está dispuesto a renunciar a ciertos placeres, cierta comodidad o a superar ciertos miedos, es mejor que aplace ese objetivo. Que incluso se olvide de él por un tiempo. No tenemos que forzarnos tercamente a hacer algo, sino ser sinceros en cuanto a dónde están nuestros límites, cuáles son nuestras capacidades, qué precios sí estamos dispuestos a pagar y cuáles (lamentablemente) no.

Sabiendo todo esto, podremos tomar una decisión consecuente y realista sobre qué queremos hacer, cuándo y de qué manera.

 

Finalizando

Este artículo es una invitación a que seamos responsables, a que nos dejemos de excusas y nos pongamos manos a la obra para diseñar la vida que queremos. Si quieres algo, deja de leer blogs y ve a por ello.

No obstante, también te invito a asumir cómo eres de verdad. Asumir qué puedes y qué no puedes hacer, qué peajes estás dispuesto a pagar y cuáles no. La verdad.

Dos de estos peajes son la incomodidad y el enfrentarte a tus miedos. Cualquier objetivo supone esfuerzo, físico, mental y/o emocional y también asumir ciertos riesgos. Si ha llegado tu momento y te sientes fuerte para asumirlos, enhorabuena. serás imparable. Y si no es así, ya llegará un momento más favorable para ti, pero vigila que no sea demasiado tarde.

 

¿Qué piensas? ¿Te parece que muchas veces decimos que “queremos cambiar” con la boca pequeña, porque en realidad no queremos pagar los precios? ¿Hay una fantasía de que los cambios pueden ser rápidos, fáciles e indoloros?

 

¡Gracias de antemano por tu comentario!

 


 

Créditos de la imagen: Dreamer, de Cathy McCray via Flickr Creative Commons.

 

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13 Comentarios

  1. Como siempre, Amparo, un artículo fantástico que me lleva a reflexionar mucho.
    Y hoy leyéndolo se me ocurre que hay muchas veces que no haces algo porque no sabes lo que quieres, porque te encuentras un poco perdida… ¿Podría ser también una forma de evasión? Sé que tengo que cambiar, algo lo que sea, pero si no sé lo que busco, no sé lo quiero no tengo que cambiar nada….aún.
    No sé si me he explicado bien. Quiero decir que es una forma de no hacer nada, como no sé lo que quiero, no tengo que hacer nada.
    Un abrazo Amparo, me encanta leerte siempre aunque no siempre sea capaz de comentar.

    • Amparo Millán Responde

      Hola Belén, muchas gracias por comentar y me alegro que mis artículos te hagan pensar! 😀
      Respecto a lo que dices de no actuar porque estás perdida y no sabes por dónde empezar, es tal cual lo cuentas. La dispersión es una excusa buenísima pero sutil para no hacer nada, para no “pagar los precios” (tomando el artículo de esta semana). Podemos pasarnos la vida siendo “eternos buscadores” (yo me identifico también con esto) pero sin materializar algo en concreto, creyendo que estamos avanzando pero sin que en la vida REAL haya un cambio significativo. Claro, es mucho más fácil y más divertido buscar y probar que materializar…
      Fíjate yo lo que te sugeriría es que conviertas tu búsqueda en un objetivo particular. Es decir que ese “quiero encontrar quién soy, lo que me gusta, lo que quiero cambiar y lo que quiero hacer” sea tu propósito para los próximos, digamos, dos años. Es un propósito precioso, por cierto. Con este objetivo en mente sí que puedes plantearte opciones y llevar a cabo un plan de acción concreto.
      Por ejemplo, puedes pensar “voy a leer este libro para descubrir una cosa que quiero cambiar en mi vida y lo voy a aplicar”. O “voy a probar 5 cosas y voy a registrar cuál me gusta más y por qué”. O “voy a hacer un listado de personas que podrían ayudarme a saber qué quiero y voy a hacer un calendario de cuándo podría contactar con ellas”.
      Es algo así como emprender un viaje interior de la misma manera que emprendemos un viaje exterior. En un viaje exterior aunque dejemos espacio a la improvisación siempre llevamos a cabo acciones concretas: compramos billetes, volamos, elegimos cada día dónde comer, dónde cenar, dónde dormir, si hablamos con el desconocido de la mesa de al lado o no…
      Espero haberte sido útil. Convierte esa búsqueda en un objetivo definido, verás qué entretenido es el camino 😉 ¡Un abrazo y buen sábado!

      • Muchas gracias Amparo, qué maravillosa respuesta. Me encanta tu propuesta y quiero que sepas que comienzo ya mismo (mi peor pecado es empiezo el lunes), seguro que más adelante podré decirte lo bien que me ha venido. Un abrazo.

          • ANGELA DE LOS REYES MOLINA

            Hola Amparo! Me gustan mucho tus artículos. Me asombra que una persona tan joven tenga esa madurez y sabiduría en sus palabras. Yo hace algunos años que empecé mi búsqueda y en el camino he encontrado a gente maravillosa , como tú, y otras que me han enseñado cosas que no sabía de mi. Sigo en este camino, que es para toda la vida, porque nuestro aprendizaje no termina, cada día tenemos una nueva oportunidad para descubrirnos, descubrir a los demás y enderezar nuestro camino.
            Gracias por estar ahí.
            Te voy a pedir un favor, hace ya algunos meses escribiste un articulo que me hizo reflexionar, yo ya lo sabía, pero tú pusiste las palabras exactas. Empezabas diciendo que no era un artículo fácil, ciertamente no lo era, todos nacemos inocentes, nadie nace asesino o violador …. quisiera volver a leerlo y no lo encuentro. ¿ me lo podías facilitar, por favor?
            Gracias preciosa.
            Un gran abrazo
            Angela.

          • Amparo Millán

            Hola Ángela,
            Muchas gracias por comentar, me alegra que mis artículos hagan pensar a una persona con tanto recorrido personal como tú 🙂 Sí, es verdad, el aprendizaje no termina nunca, de hecho cuanto más profundizas, más cosas salen, y más necesitas seguir profundizando… pero vamos, es un proceso tan bonito que a mí personalmente me alegra que no termine nunca.
            Respecto al artículo que mencionas, quizás te refieras a este –> http://conspiracionomentira.es/felices-asesinos-se-crea-una-pareja-sadicos-criminales/ Es mi análisis de una novela terrible que leí el verano pasado (y que indirectamente responde a la pregunta de “¿cómo se crea un monstruo?”). O quizás te refieras a este otro “¿es útil la lucha contra la violencia?” –> http://conspiracionomentira.es/util-la-lucha-la-violencia/
            Estos artículos los escribí fuera de mi web, de ahí que estén un poquito más difíciles de encontrar. En mi espacio lo más parecido que he escrito ha sido esto: “Deja de mendigar amor, no necesitas sentirte querido” http://www.puedoayudarte.es/deja-mendigar-amor-no-necesitas-sentirte-querido/
            Espero haberte ayudado, me ha gustado recordar estos escritos (ummm…. tengo que seguir esta línea…) Un fuerte abrazo!
            Amparo.

  2. Muchas Gracias Amparo por el articulo! Al leerlo sentí que me estas hablando justo a mi, ya que en este momento estoy atravesando una crisis, me animé a cambiar, seguir lo que tanto quería, me fui de mi país soy Argentina y ahora estoy en Italia por poder conseguir un trabajo que tanto quería y ahora que estoy acá quiero dejarlo todo por los miedos que me invadieron, el no puedo, es muy dificil, no me animo, no soporto la critica, equivocarme, y casi casi, tiro todo por la borda hasta que abrí mi casilla de mail y recibo este correo tuyo, Mil Gracias!!!!!! porque me ayudaste a parar y pensar que esto es así, es un camino que tengo que atravesar con los obstaculos que hay en un primer tiempo ( hace 1 mes que estoy aca) y que no todo es por arte de magia y sin ninguna dificultad, sé que todo esto me ayuda a seguir mi objetivo y fortalecerme.
    Te mando un abrazo y muchas Gracias por todas tus notas!!!!!!!!!

    • Amparo Millán Responde

      Querida Mariana, ¡cuánto me alegro que mi correo haya llegado a tu vida en el momento indicado! Así es, tú querías un cambio y te has lanzado a por ello, ahora te toca PAGAR LOS PRECIOS necesarios que este cambio trae consigo (que por altos que sean, es mejor pagar esos precios y seguir adelante con tu sueño que volver atrás a la situación conocida pero frustrante). Me gusta ver que tu actitud, en vez de desánimo, es de fiereza y de madurez: adelante, enfrenta tus miedos, con coraje, y aguanta estoicamente esas primeras situaciones incómodas que verás que luego dan paso a una vida mejor. La vida no siempre es fácil, y algunos cambios suponen bastante esfuerzo, pero el camino siempre es apasionante y nos hace crecer, eso tenlo siempre presente.
      Un fuerte abrazo para Italia!

  3. Muchas Gracias Amparo por tus hermosas palabras!!!!! Un Fuerte abrazo!!!!!!!

  4. El artículo me pareció genial y me ayudo a darme cuento que soy de esos que no quieren pagar el precio y me la paso estudiando y leyendo sobre motivación personal pero termina la semana y estoy en el mismo lugar del cual teóricamente quiero salir. Tengo que hacer ejercicio para mejorar mi salud pero acá estoy acostado escribiendo el comentario y QUIERO cambiar de trabajo pero el lunes empiezo otro día más en el mismo empleo y solo escucho audiolibro para sentir que aprendo algo y no pierdo el tiempo. Gracias por ayudarme a reflexionar

    • Amparo Millán Responde

      Gustavo, qué lúcida y bonita reflexión has hecho…
      Me alegro mucho que este artículo haya sido el catalizador para darte cuenta de que SI QUIERES ALGO, TIENES QUE PONERTE A ELLO y pagar los precios que supone este logro… Es más fácil leer y escuchar libros de motivación que salir ahí afuera al mundo y hacer cambios, pero sólo en el segundo caso obtenemos resultados tangibles. Si me permites un consejo, yo te invitaría a proponerte objetivos muy pequeños, tan pequeños que realmente puedas cumplirlos y sentirte orgulloso de ti mismo. Chequea este artículo de la constancia si quieres profundizar más en esto. Un abrazo y buen día!

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