Estamos en ese punto de inflexión entre un año que se va y otro que viene y no hablamos de otra cosa: propósitos, oportunidades, nuevos hábitos, deseos. Es tan agradable tener esa sensación de que podemos empezar desde cero, que podemos hacer las cosas bien desde el principio…

Si has llegado a este artículo es porque buscas algunas ideas para guiar tu proceso de formulación de nuevos propósitos. Bien, estás en el lugar adecuado, no te vayas. Pero antes déjame decirte algo…

Hay que ponerle un poquito de “magia” y de inspiración a este paso de definir tus metas para el próximo año. No podemos quedarnos en un ejercicio mecánico porque seguro que te ha pasado, más de una vez, que acaba el año y tus objetivos principales no se han cumplido.

En general esto ocurre porque lo que desea nuestra cabeza no está enraizado en nuestro corazón (tenemos objetivos sosos, convencionales, aburridos); o al revés, lo que deseamos ardientemente es más una fantasía que un objetivo alcanzable y realista.

¿Cómo se hace para unir inspiración y sentido práctico? ¿Cómo podemos planificar el año de manera honesta y amable con nosotros mismos (en vez de desde la exigencia)? Te lo cuento a continuación a través de estos 4 pasos.

 

Cómo planificar varios objetivos para el año que viene: 4 ideas
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Paso 1. Antes de nada, haz una lista de logros

Este paso es imprescindible, créeme. Antes de ponerte como un loco/a a soñar o estructurar qué vas a hacer en los próximos 12 meses, date tiempo para hacer un balance del año que se va.

Solamente cuando tenemos bien claro el punto de partida podemos plantear de forma realista los cambios futuros. Y este punto de partida es tu situación actual y la evolución de los últimos meses.  ¿De qué recursos dispones? ¿Qué has conseguido? ¿Cómo de rápido o de lento estás avanzando?

Un ejercicio que yo recomiendo, y que no sólo sirve como balance sino como un ejercicio de gratitud y reconocimiento hacia nosotros mismos, es hacer una lista de logros o tareas cumplidas.

Creo que empezar el año con exigencias hacia uno mismo (“este año SÍ QUE TENGO QUE…”) no es la mejor opción. Esto es lo que a veces sentimos cuando paramos a plantearnos nuevos objetivos: culpa por no haber avanzado los años anteriores y ansiedad terrible porque este año sí tenemos que conseguirlo (y si no, somos unos fracasados…)

Por ello, tómate el tiempo que sea necesario para repasar lo que has conseguido (o APRENDIDO, que es igual de importante) y entonces, y sólo entonces, empieza a plantearte las clásicas preguntas de qué vas a hacer este año, y qué te propones conseguir. 

 

Paso 2: Definir tus palabras clave o guía para este año

Una vez que has hecho tu lista de méritos y tienes una idea más realista de en qué punto estás, llega el momento de determinar cuáles son los aspectos en que principalmente te vas a enfocar en los próximos meses.

El tiempo y la energía son limitados, algo que ninguno de nosotros acabamos de entender muy bien (de ahí que nos pongamos listas de objetivos que son inasumibles o pensar que podemos tener diez prioridades a la vez).

Es importante que tengas en cuenta desde hoy que a lo largo del año van a surgir situaciones en las que vas a tener que elegir y vas a tener que sacrificar algo, porque no tendrás tiempo y energía para hacerlo todo. Por ello, es bueno saber desde el principio a qué NO vas a renunciar bajo ningún concepto.

Es decir, ¿cuál quieres que sea tu prioridad este año? ¿Encontrar un nuevo trabajo o más bien una nueva pareja? ¿Crecer en tu negocio o pasar más tiempo en familia? ¿Aprender algo nuevo o ampliar tu círculo de amigos? ¿Más dinero o más tiempo libre? ¿Más vida exterior (salidas, fiestas, viajes, diversión) o más vida interior (reflexión, momentos en soledad, crecimiento personal)?

Decide en qué aspecto te vas a enfocar, empieza organizando tu tiempo en torno a él y después pon todo lo demás. A mí me resulta fácil descubrir cuáles son mis prioridades planteando la siguiente pregunta:

 

¿Qué título o qué palabras clave, le pondría a mi nuevo año?

 

Por ejemplo, si hablamos de títulos podrías utilizar algo como esto:

  • El año en el que me consolidé en el trabajo o encontré la pasión de mi vida
  • El año en el que decidí hacer esos grandes cambios que me daban un miedo enorme
  • Un año de aventuras y diversión
  • El año en el que me enfoqué en ser un buen padre/madre para mis hijos.
  • El año en el hice una limpieza interior de todo lo que no me servía
  • Un año para acabar cosas y cerrar ciertas puertas definitivamente

 

Y si en tu caso te es más sencillo trabajar con palabras clave, simplemente cierra los ojos y deja que vengan a tu mente las palabras de manera aleatoria…

Lo que es importante en este proceso de elección de un título o de unas palabras clave es que hagamos hueco a nuestra parte soñadora y creativa. Tal vez tu prioridad REAL no es la que te imponen desde fuera, sino que es otra cosa que no te atreves a decir en voz alta.

Contacta con esas cosas esenciales en tu vida a las que quizás no les estás dando el peso que merecen (porque te pierdes en objetivos accesorios). Y una vez que sepas cuáles son, conviértelas en tu prioridad para el próximo año.

Como he dicho antes, a lo largo de los meses van a darse situaciones en que tendremos que elegir entre destinar el tiempo y la energía a una cosa o destinarlo a otra. Tener claro cuál es nuestro objetivo primordial, nuestro título o palabras clave, nos ayudará a elegir sin ansiedad.

 

Paso 3: Hacer una planificación por trimestres

Ya he hablado de lo importante que es dividir un proyecto grande en pasos muy pequeños para que sea realizable y no nos dé miedo pasar a la acción. No obstante, también resulta aconsejable hacer el ejercicio de mirar nuestra realidad de forma amplia, con mayor distancia y sin tantos detalles.

Los primeros días de enero son perfectos para ello. Tienes ante ti un calendario de doce meses en blanco, los doce en la misma hoja. Sería de gran utilidad que estimaras, a grosso modo, la fecha de finalización de ciertos proyectos o las tareas que tienes que realizar en meses concretos (y ver si se solapan, y por tanto te has marcado demasiados objetivos o si la planificación es razonable).

Nada como colocar nuestros proyectos grandes en un calendario para darnos cuenta de que nos hemos pasado de optimistas y hay tareas que tenemos que eliminar o postergar para otro año.

A mí particularmente me gusta mucho definir objetivos generales por trimestre, después desglosar estos por meses, y no perderme en más detalles. Suelo planificar más fino cuando va llegando el momento, porque los imprevistos me hacen cambiar el rumbo varias veces.

Tener una visión panorámica de lo que vas a hacer el año que viene, y mejor aún tener este calendario anual bien visible, en el despacho de tu casa, en el espejo del baño o en la nevera te ayudará a organizarte y  a tener claro a dónde te diriges.

Una recomendación importante: coloca tus prioridades, las definidas en el apartado anterior, en todos y cada uno de los meses. De esta forma te aseguras que realmente vives en consonancia con lo que es importante para ti porque ¿cuántas veces decimos que nuestra prioridad es la familia, o emprender un negocio nuevo, o cualquier otra cosa y luego no le asignamos tiempo?

Para que algo sea tu prioridad, dale un lugar preferente en tu calendario. Y a partir de ahí, organiza lo demás.

 

Paso 4: Olvida los tiempos y momentos de otros

Finalmente, un error muy frecuente a la hora de plantearnos objetivos auténticos, es estar más pendientes de las vidas de otros que de nuestras propias circunstancias.

Decidir nuestros sueños y prioridades desde la comparación, la envidia, el dolor porque vamos “detrás” de todos mis compañeros de universidad, el deseo de complacer a mamá o lo que “se supone” que debería estar haciendo a mi edad, es caer en una trampa sin salida.

Por favor… olvida los tiempos y momentos de otros. La vida no es una carrera en la que “gana” el que llega antes (el que antes se casa y tiene hijos, el que antes encuentra un trabajo, el que antes hace un viaje alrededor del mundo, el que antes alcanza el éxito en su profesión artística…)

En realidad, no hay nada que ganar ni nadie a quien rendir cuenta aparte de nosotros mismos. No hay ningún “premio especial”para el que consiga las cosas con rapidez (bueno sí, hay un premio final común a todos nosotros: la muerte)

Cargamos con un montón de ideas preconcebidas en torno a los tiempos vitales. Y nada ensombrece más nuestros propósitos auténticos que las ideas preconcebidas. Por ejemplo, parece que lo idóneo es empezar la carrera a los 18, pero yo he conocido a personas que han empezado la universidad a los 30 y les va la mar de bien: hacen los estudios con más madurez, la mente más clara, más serenidad. Del mismo modo, hay personas que montan un negocio próspero a los 20 y a los 50 están arruinados, y otras que es a esta edad cuando empiezan a crecer económicamente. Por no hablar de hombres o mujeres que a los 38 tienen su primer hijo, mientras que otros van por el tercer vástago y el segundo divorcio.

¿Y qué es mejor? ¿Qué es peor? ¡Qué sabemos!

Es muy, pero que muy importante a la hora de definir tus prioridades y planificar mes a mes olvidarte de lo que hacen los demás o de lo que “se supone que deberías hacer a tu edad”.

Porque si acomodas tus objetivos a lo que se espera de ti, y no a lo que quieres realmente, por más que luches y te esfuerces no vas a conseguirlos, o puede que lo consigas pero te quedes insatisfecho.

La verdadera motivación nace de la convicción de que esto que te has propuesto y que has planificado con tanto mimo es lo que realmente deseas y necesitas, aunque vaya en contra de los “ritmos vitales convencionales”.

 

En resumen:

  1. Comienza haciendo una lista de logros de los últimos 12 meses, ¡imprescindible!
  2. Decide un título para tu año o asigna ciertas palabras clave que revelen qué te importa por encima de todo.
  3. Aprovecha que tienes el calendario en blanco para planificar de forma general este nuevo año y tener así una visión amplia de lo que toca cada trimestre (incluye tu prioridad en cada mes)
  4. Recuerda que nunca es demasiado tarde ni demasiado pronto para hacer lo que quieres, no hay pasos universales que seguir ni un modo correcto de hacer las cosas.

 

Espero que aproveches estos momentos de vacaciones para pensar con entusiasmo y sin miedo en qué es importante para ti.

Y si quieres que te ayude a hacer un balance del año que se va y a descubrir tus prioridades VERDADERAS para los próximos meses, mira este servicio intensivo diseñado específicamente para esto.

¡Un nuevo año nos espera, ahora es el momento de caminar hacia el futuro que soñamos! 🙂

 

 


Créditos de la imagen: “Highway of Endless Dreams” (lauren rushing) via Flickr creative commons.

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16 Comentarios

  1. Como soy muy de ideas fijas, repito propósitos de año en año (unos son mis famosas metas en bucle, jajaja y otros porque no tengo sueños -por el momento- que se salgan de “sota, caballo y rey”). El único cambio que ha habido es que he estrenado un cuaderno, pero copiar, he copiado todo. Sí que hay un objetivo principal y algunos de los restantes, que no por ello menos ilusionantes, son para conseguir el objetivo principal. No tengo ningún problema en decir “voy a hacer”; el problema es “hacerlo” cuando he dicho que lo voy a hacer. Vencer mis excusas de “estoy cansada porque me levanto muy-muy temprano; con mi trabajo “oficial” tengo bastante, me merezco descansar; pufff, qué pereza, para qué..”, sabiendo, de sobra, que sólo hay que empezar y el resto suele venir rodado. A pesar de lo vaga que me puedo sentir en algunas ocasiones, cuando veo las listas de cosas hechas, me puedo consolar pensando que no ha sido un año en blanco.
    Lo que sí que he hecho ha sido desglosar en “acciones concretas” los proyectos generales para ir tachando según lo vaya realizando. De momento, sólo he focalizado Enero porque, como bien dices, vienen cosas imprevistas que te obligan a cambiar un poco el rumbo y no quiero ver, este año, líneas escritas sin el item rojo a su izquierda. Y de todas las cosas que quiero conseguir, muchas son “físicas”, que ahora mismo no tengo mucha idea de cómo se hacen, por lo que tengo que tener un proceso de aprendizaje, de búsqueda de información, que ralentiza mucho la acción.

    Con respecto a tu buenísimo e-book ya lo tengo impreso y a mano para ir releyéndolo poco a poco. Muy difícil, para mi, la parte de nuestra historia. He empezado, varias veces, a escribir mi biografía, con el fin de dejárselo a mi hijo y no he podido continuar..Por un lado pienso que nuestro pasado nos condiciona, pero por otro lado también pienso que somos suficientemente capaces de sobreponernos a él y que no nos afecte, según el grado de “pavismo” que tenga ese día.

    Y ahora, a continuar con mi lista de pendientes…porque si empiezo a flaquear desde los primeros días…”gasto boli y papel” (jijiji).

    Feliz fin de semana!!!!!

    PD. ¿Por qué me enrollo tanto?. ¿Por qué a tu menor comentario es excusa, para mí, de contarte mi vida?. “Pesáááááá que soy”.¿Será por que invitas al acercamiento, a la apertura?.

    • Amparo Millán Responde

      Yolanda!! Me encanta que tengas esas “excusas” para contarme tu vida, eso significa que los artículos te hacen pensar en muchas direcciones (precisamente lo que yo quiero provocar) y para mí es una buena forma de acercarme a lo que pensáis, hacerme nuevas preguntas y poder ayudaros si está en mi mano. Así que todos salimos ganando 🙂

      Verás, mientras leía tu comentario… me ha venido a la cabeza la idea de que quizás tienes que plantear tu objetivo de otra forma. Si verdaderamente tienes poco tiempo y energía para tus proyectos creativos (por tu trabajo oficial, la casa, la familia) VE MÁS DESPACIO y PÓNTELO AÚN MÁS FÁCIL. Es decir, de lo que te propones cada año haz un 25%. Como digo en el post no hay prisa en avanzar (y además, cuando sobrestimamos lo que queremos hacer el resultado es que no avanzamos nada de nada, así que un 25% siempre será más). Y póntelo fácil, date más tiempo para buscar e investigar, no te “maltrates sutilmente” (como digo en el eBook) queriendo hacer más de lo que tu cuerpo y mente te permiten.

      Generalmente esto funciona así: uno se pone una meta muy fácil, que pueda cumplir (ej: dedicar dos horas a la semana, un domingo con un café y el ordenador). La cumple, se va animando y poco a poco él sólo va subiendo la dificultad, con alegría. Pero proponerse algo que es “demasiado” desde el principio sólo nos hunde en la inactividad y en ideas negativas como “soy vaga”, “no hago lo que tengo que hacer” (maltrato sutil de nuevo).

      Con respecto a la importancia del pasado… bufff… hay tanto que decir… Algún mes tendré que dedicarme a ello. Sólo una frase rápida: “nada es lo que parece en nuestro pasado y nuestros recuerdos están tan distorsionados y corresponden tan poco a lo que sentíamos que a menudo necesitamos a alguien que nos ayude a desenmarañarlos”.

      Yo también me he enrollado 😉 Buen día!!!

  2. Buenos días Amparo,
    qué maravilla de artículo, me quito el sobrero!
    A mí el tema de objetivos es que no me llama mucho… vivir sin objetivos a veces es muy liberador. Sí que tengo responsabilidades que atender y quiero atenderlas bien (trabajo, hogar, relaciones, salud…) pero creo que es algo en lo que hay que trabajar de modo constante, ahora, sin mirar más adelante, no para conseguir nada sino para que todo fluya bien.
    Soy una persona muy del presente, de hacer las cosas bien ahora, lo mejor que pueda dependiendo de en qué momento me encuentre, claro.
    Sí que tengo un calendario con objetivos que hay que cumplir, sobretodo a nivel laboral, pero son más “fechas límite” y temas de este tipo.
    Gracias de nuevo por tu post, lo comparto ahora mismo.
    Un abrazo,Lou

    • Amparo Millán Responde

      Muchas gracias Lou 🙂

      Es verdad lo que dices: vivir sin objetivos es muy liberador. Yo creo que es precisamente el siguiente paso… Cuando queremos avanzar, al principio necesitamos una estructura más o menos definida, y hablar de nuestros propósitos como objetivos medibles, concretos, con una fecha límite nos la proporciona.

      Pero cuando hemos adquirido esta estructura y forma de pensar, el siguiente paso es librarnos de ella y, como tú dices, pensar en responsabilidades generales que atender, vivir en el presente, “liberarnos” de objetivos y agendas. Yo ando pensando en esto unos días y, si este año termina como me he propuesto, el 2016 va a ser mucho más laxo, más libre.

      Un fuerte abrazo!!

  3. Una manera muy clara y sencilla de plantearse y planearse el año, Amparo, gracias. Lo del título me gustó especialmente. Nunca lo he hecho y ya estoy dándole vueltas… 😉

  4. Pingback: ¿Cómo va a ser tu 2015? - El Futuro Nunca Existió

  5. No imaginas lo mucho que necesitaba este artículo creo que ya sr que titulo le pondré a éste año h en torno a eso entonces haré resto de lo que quiero lograr! Eso de que”no hay un tiempo estipulado para lograr lo que jno desea” eso me llego gracias

    • Amparo Millán Responde

      Hola Nailett,

      Lo del título es muy práctico, porque es fácil de recordar y tenerlo presente siempre en todo momento. Además, nos ayuda a priorizar si en algún momento dudamos entre si hacer una cosa u otras. Y repito: no hay tiempo estipulado para nada (por mucho que nos quieran decir), cada uno tiene sus ritmos personales e intransferibles 🙂

  6. Gracias a ti Mari Ángeles por el tiempo que te has tomado en leerlo. 🙂 Mucho ánimo, aprendizaje y sorpresas para el 2016, ¡nos leemos!

  7. Pingback: 18 cosas que he decidido hacer estas Navidades – Recolectora de Luz

  8. ¡Hola! Muchas gracias por compartir este post. Tenía este artículo guardado en Pinterest porque no sabía por donde empezar, ahora tengo una linea conductora para lograr mis metas del año 🙂

    • Amparo Millán Responde

      Querida Lucie,
      ¡Me alegro mucho que este artículo te haya servido para planificar tu año! Mucha suerte con tu proyecto empresarial de Asesoría de Imagen y ojalá la motivación para conseguir tus metas se mantenga intacta hasta diciembre de este 2019 😉 Un abrazo!

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