Todos tenemos pasiones, aficiones, formas de pasar el tiempo libre. Cosas que nos dan placer por un motivo misterioso. O por lo menos, ha sido así en alguna época de nuestra vida.

A algunos les encanta cocinar repostería. Otros disfrutan recorriendo caminos polvorientos con sus bicicletas. Muchos disfrutamos leyendo novelas de misterio. Otros haciendo manualidades, inventando poesías, restaurando muebles antiguos, aprendiendo bailes latinos, visionando películas españolas antiguas, cosiendo, cantando, aprendiendo un idioma extinto…

Las pasiones personales no tienen por qué ser  “grandes cosas” con las que podemos ganarnos la vida u obtener rentabilidad (que también podría ser), como dicen los gurús del mundo online (tipo “encuentra tu pasión y vive de ella, y si no serás infeliz por siempre jamás”). Podemos también llamar “pasiones” a esas actividades con las que, simplemente, disfrutamos, sin otro beneficio que ése.

Personalmente, siempre me parece muy emocionante cuando una persona habla, como quien no quiere la cosa, de esas pequeñas cosas que le gustan. Casi siempre lo dice con cierta timidez, con cuidado, temiendo resultar extraño o ridículo.

Una pasión puede o no convertirse en profesión pero en cualquier caso, y por pequeña que sea, nos alegra la vida y vaya que esto no es poca cosa…

Lo que sucede muchas veces es que entre la rutina y las obligaciones diarias ponemos en el último lugar de la lista pasar un rato haciendo algo que nos encanta.

Pensamos: “me encanta hacer punto de cruz pero ¿qué importancia tiene eso?” o “Siempre he sentido un interés especial por los minerales o los sellos antiguos, ¿pero cómo dejar de hacer otras cosas por esta afición sin sentido?”

Por consecuencia nuestras pasiones quedan enterradas bajo la montaña del trabajo, la casa, la familia, las reuniones sociales y el aprendizaje de cosas útiles y productivas.

Que se lo digan a cualquier estudiante, el estudio es lo único importante, cantar, bailar o llevar a cabo experimentos extraños son juzgados por todos como una pérdida de tiempo…

En otros casos las pasiones quedan relegadas por la inercia y la comodidad. Así, cuando tenemos un espacio libre, tal vez lo gastamos en chequear las redes sociales, la televisión, el móvil u otro tipo de actividades relacionadas con Internet que requieren poco esfuerzo.  No dudo que haya gente verdaderamente apasionada por estas cosas, pero creo que en muchos casos acudimos a estos entretenimientos porque es lo más fácil y lo más rutinario.

Sustituimos las pasiones o aficiones singulares por navegar desde el sofá con el teléfono móvil (yo la primera, lo confieso…).

Entiendo que es hora de hacer algo diferente. Entiendo que es hora de convertir nuestros días en algo memorable, y esto pasa por darles brillo al conectar con algo que nos entusiasma. Por ello te propongo lo siguiente:

Ahora que llega la temporada de vacaciones, y por tanto hay más tiempo libre de cargas laborales, ¿por qué no reconectas con tus pasiones? ¿Por qué no dedicas tiempo y esfuerzo a esas cosas que te gustaban?

 

1. Cómo reconectar con tus pasiones (incluso si no sabes cuáles son)

Es posible que lleves tanto tiempo relegando tus pequeñas aficiones al fondo del armario que ya no te acuerdes de qué hay allí. No pasa nada, a mí siempre me sorprenden varias prendas de ropa cuando hago el cambio de temporada (me digo “¡anda! ¡pero si al final me compré esto!”)

Si no sabes muy bien qué cosa podría ser tu pasión, no entres en pánico, hay una solución bastante sencilla: pregunta a los demás.

Muchas veces son los demás quienes mejor nos pueden decir qué son esas cosas que hacemos, o que hacíamos hace años, que conectan con una parte de nosotros muy verdadera, muy auténtica. Son los demás quienes nos han visto pasar las horas haciendo tal o cual cosa. Asimismo, también son los demás los que aprecian si nos brillan los ojos cuando hablamos de ciertas cosas.

A veces un@ minusvalora el entusiasmo que siente por algo, pero esto no pasa desapercibido a las personas que le rodean. Si no sabes cuál podría ser tu afición secreta, pregunta al que tienes al lado.

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Otro ejercicio que también suele dar en el clavo es recordar que hacíamos de adolescentes en nuestro tiempo libre, o ya de adultos antes de que se popularizara Internet y los smartphones (que muchas veces nos esclavizan sutilmente para quedarnos en casa)

¿Qué era eso que nos divertía, nos motivaba, nos ponía en modo desafío o nos encendía el corazón?

Puede ser que sintiéramos verdadera pasión por escuchar la radio de madrugada con los auriculares puestos (esos  programas deportivos, de tertulias, de misterio…)

Puede ser que nos gustara muchísimo ir al teatro, no nos perdíamos un estreno aunque tuviéramos que ahorrar el mes completo.

Tal vez teníamos un don especial para dibujar, escribir o hacer trabajos artesanales.

Y más de uno habrá amado, y por tanto aprendido, acerca de astronomía, aviones comerciales, dinosaurios, historia bélica, insectos, motores, viajeros, idiomas, culturas antiguas o cualquier otra cosa de las millones que existen en el mundo. Posiblemente luego hemos aparcado el interés porque eso “no servía para nada“,  como si una conexión misteriosa con algo (¿por qué, si no, va uno a aprender sobre piedras preciosas o fósiles antiguos?) no fuera un motivo lo suficientemente poderoso…

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En definitiva, tienes que recordar qué era eso que te encantaba hacer cuando eras joven o hace unos años, independientemente de que fueras bueno en ello o te sirviese para algo práctico:

¿Era hacer maquetas de barcos?
¿Ir a clase de bailes regionales?
¿Ver películas del oeste?
¿Pasear por tu ciudad de madrugada?
¿Recolectar plantas en el monte?
¿Jugar a los dardos o al billar con tus amigos?

Cualquier cosa, por pequeña y nimia que parezca, que te haga sentirte bien, y que misteriosamente encienda tu interés, merece la pena ser recuperada.

 

2. Como incorporar esas pasiones a tu vida cotidiana

En primer lugar, es preciso abandonar las excusas que nos impiden llevar a cabo esa pasión, sobre todo esa que dice  “bah, esto no tiene importancia”

Con tantas cosas que hacer y tanto por aprender, parece un lujo dedicar una tarde a expresarse y pasar un buen rato. Y sin embargo, no, no es un lujo. Es algo necesario para mantener la alegría, el buen humor y el entusiasmo por la vida.

Frente a una pasión ingenua como ver un partido de boxeo por la tele, jugar al voleibol o aprender nombres de pintores porque sí, parece que todo lo demás se llena de importancia. Ir a comprar es más importante, visitar a quien sea es más importante, limpiar, cocinar, hacer deporte, aprender inglés, mejorar el negocio, coger un bonito bronceado… todo parece más importante que nuestra ingenua y pequeña afición.

Mas realmente… ¿es así? ¿Es más importante hacer algo “práctico” que hacer algo que nos encanta, que llena una parte de nosotros, que nos deja con buen sabor de boca cuando terminamos?

Dejar espacio para nuestras pasiones importa mucho. Porque éstas son vías para el descubrimiento personal, el disfrute del presente y la recuperación de nuestra vitalidad perdida. Visto así dan ganas de tomarse en serio este asunto, ¿verdad?

Por otro lado, si queremos incorporar cualquier actividad a nuestra vida cotidiana, debemos antes abrir espacio. Y esto implica eliminar tareas de esa lista interminable que nos ponemos a comenzar el día.

Esto es obvio, pero nos cuesta entenderlo: si este verano nos proponemos todos los días jugar un ratito con nuestra nueva afición, hay cosas que se van a quedar sin hacer… y hay que estar dispuest@s a ello. A mí me parece que se puede vivir muy bien con menos horas de tele, estudio, Internet, limpieza u obligaciones sociales al día, si con ello damos rienda suelta a nuestras pasiones escondidas.

¿Qué espacio tendrías que hacer en tu día a día para incorporar tus pasiones? ¿Qué dejarás de hacer? ¿A qué tendrás que (al menos temporalmente) renunciar?

 

3. Que sea fácil

Por último, un truco que recomiendo siempre para llevar a cabo cualquier actividad, sea dura o placentera, es el siguiente: Póntelo fácil.

Si quieres volver a pintar estas vacaciones, compra hoy mismo el kit de pintura completo y déjalo abierto en tu estudio.

Si quieres salir más de casa, arréglate desde primera hora para que no te dé pereza.

Si tienes interés en estudiar alguna materia, apúntate a clases aunque creas que no tienes tiempo de acudir (una vez que pagues, ya sacarás ese tiempo, el dinero compromete).

Y si las madrugadas te parecen idóneas para ver las películas que te gustan, haz hoy mismo una lista de cuáles serían y dónde podrías obtenerlas. Avanza desde ya hacia ese objetivo.

 

Comenzar a realizar asiduamente una actividad que te gusta y te llena de energía puede ser una decisión más revolucionaria que marcharte de vacaciones al punto más lejano de la Tierra.

Este verano haz un hueco a tus pasiones… y no tardarás en notar los resultados. Más vitalidad, más motivación, más disfrute y un redescubrimiento de tus singularidades como ser humano, ¡palabra!

 


Créditos de las imágenes:

1. Flying Kite Surfer por Greg Jordan via Flickr Creative Commons

2. 19-08-10 por Βethan via Flickr Creative Commons

3. 16-06-10 por Βethan via Flickr Creative Commons

 

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15 Comentarios

  1. Otro gran articulo… antes de leerlo ya puse en marcha un hobie.. lo mio son las manualidades. Me relajan, me desestresan y me hacen sentirme… buena en algo… y pude participar en la organizacion de una fiesta muy especial… tu articulo me ha hecho darme cuenta de lo feliz que me senti mientras trabajaba en eso… ahora quiza retome una nueva pasion… escribir… GRACIAS por recordarme que hay pequeñas cosas que no debemos dejar de lado….

    • Amparo Millán Responde

      Hola Ana,

      Si has encontrado algo que te desestresa, te relaja, te hace sentirte competente, feliz y con lo que ADEMÁS ayudas y mejoras el mundo de los demás (porque esa fiesta no hubiese sido la misma sin tu trabajo), ¡has encontrado un tesoro que tienes que guardar y mantener! De ti depende, ahora, DARLE ESPACIO a esa afición para que siga transformándote a ti, y poco a poco, también tu vida.

      Si otra de tus pasiones es escribir, tengo que decirte que en los tiempos que corren estás de enhorabuena. Hoy en día es fácil abrir un blog (mantenerlo requiere más esfuerzo, es verdad) y compartir nuestros escritos con los demás, de forma pública o anónima. TE ANIMO A ELLO! Porque el resultado (es decir, lo que escribas, lo que publiques) puede ser, o no, importante. Pero el TRAYECTO que cursarás mientras lo hagas, va a ser, de seguro, muy transformador.

      Un abrazo y espero seguir viéndote por aquí. 🙂

  2. Muy cierto aquello de que vamos con inercia al móvil y al ordenador y pensamos que es nuestro hobby cuando verdaderamente lo que hacemos es algo pasivo y que estamos dejando de lado verdaderas pasiones, por eso a veces nos parece la vida tan aburrida. Gracias por tus artículos, son pensamientos trasladados al papel.

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  6. Hoy me has dado una gran alegría con tu artículo. Llevas mucha razón en todo el contenido pero este no me lo puedo aplicar jajajja. Todos, todos, todos los días dedico un ratito a mi gran afición, modo de vida, que es el scrap, las pinturas, el dibujo….
    Si bien es cierto que mis hijos ya son más mayorcitos y no dependen tanto de mi con lo que ya tienes algo más de tiempo libre, algo de lo que has escrito creo que es la clave: Póntelo fácil.
    Mi escritorio del salón no está tan mono como antes, pero ahora con las pinturas, pinceles y algún que otro trasto es más mío y puedo utilizarlo en cualquier momento y, lo que es más importante, no me aísla de la familia.
    Y mis hijos, por supuesto grandes usuarios de internet y móvil, también despuntan ya con sus aficiones. Creo que no lo estoy haciendo mal del todo.
    Muchas gracias por tu estupendo artículo, siempre, siempre me hacen pensar mucho.
    Disfruta de tus vacaciones.

    • Amparo Millán Responde

      Hola Belén y muchas gracias por compartir tu experiencia! Veo la ilusión que pones al hablar de tu afición y eso me reafirma en la idea de que es IMPORTANTÍSIMO, tanto como las obligaciones, sacar un tiempo para hacer algo por puro placer, porque nos encanta, porque aprendemos.
      Es muy buena idea tener el escritorio del salón listo para la tarea. Pienso que si cada vez que quieres hacer scrap tuvieras que sacar todo, ponerlo encima de la mesa, luego tras finalizar recogerlo, dejar todo ordenado… no te pondrías la mayoría de los días. Ni tú ni nadie. De este modo, puedes estar cinco minutos o cinco horas, porque todo está listo en cualquier momento y además (y esto es muy interesante) no te aíslas de la familia.
      En mi caso, tengo libretas por todos lados y eso me ayuda a apuntar mis ideas esté donde esté, ya sea en la cocina, el salón o en mi despacho. Ahora que lo pienso, me falta una en el baño, quién sabe, igual es necesaria, jajaja.
      Un abrazo grande!

  7. Hola. Es la primera vez que comento ya que hace poco que descubrí tu blog. Me he animado porque hace poco que he vuelto a retomar pasiones olvidadas desde hace años. Desde hace un año y medio nuestra vida familiar ha cambiado debido a que mi hija debutó con diabetes tipo 1. No sólo ha traído cosas malas, me ha hecho pensar que hay que vivir de una manera más lenta, pensando en lo que de verdad importa. Así que he vuelto a la lectura y a hacer punto de cruz. Me relajan, me hacen más feliz y desconecto de los problemas. Gracias por compartir tus reflexiones. Me ayudan mucho. Un saludo.

    • Amparo Millán Responde

      Hola Miriam y bienvenida a este blog, espero seguir leyendo tus comentarios en el futuro 🙂
      Lo que cuentas del problema de tu hija… es tan cierto… Cuántas veces los problemas (que son malos, en eso estamos de acuerdo) suponen también oportunidades para cambiar ciertos hábitos personales o familiares que no nos benefician. En tu caso, has sabido ver que es mejor vivir más despacio y dedicar tiempo a las pasiones. El punto de cruz es una afición estupenda y además haces cosas muy bonitas para decorar tu casa 😉
      Un abrazo!

  8. Pingback: 7 cosas que he aprendido en mis últimas vacaciones - Coaching personal

  9. Hola!!! Amparo, el mail de este artículo lo tenía en mi carpeta de correos leídos (generalmente los leo cuando estoy sola y sin ninguna interrupción, para leerlos bien y encontrar algo con lo me identifique y me ayude) y lo vi y decidí volver a leerlo, ya que en este momento de mi vida estoy practicando dedicar un tiempo para mi y ando en busca de algo que me apasione o no se si recuperando mis pasiones, el caso es que decidí volver a leerlo y conforme iba leyendo me dije ¡este artículo no lo he leído! y sí resulta que no lo había leído y me cayo como anillo al dedo, por que es lo necesito en este momento de mi vida y me hizo recordar que a mi me apasiona bailar y los bailes regionales de mi país cuando los veo mi corazón late con fuerza y me emociono (de niña cuando estaba en la primaria a mi me gustaba participar en los bailes para el día de las madres), y conforme fui leyendo el artículo recordé más cosas que me gustan y disfrutaba. Bueno creo que por ahí va lo de mis pasiones y si le sigo rascando creo que hay más. Gracias!!!! no sabes como me ha ayudado este artículo

    • Amparo Millán Responde

      Hola Patricia,
      Fíjate qué curioso que dejases ese artículo “olvidado” y al retomarlo hayas descubierto que era JUSTO ESTO lo que necesitabas escuchar en este momento. Casualidades de la vida 🙂
      Me alegra que hayas contactado de nuevo con tu pasión por los bailes regionales. Seguro que en el lugar donde vives encuentras alguna empresa o asociación donde puedes apuntarte para volver a practicarlos. Tu vida mejorará mucho en todos los niveles si haces regularmente esto que te gusta. Creo que los hobbies auténticos nos vuelven más alegres, más entusiastas, más vitales, ¡por eso debemos darles la importancia que merecen!
      Un abrazo y nos seguimos leyendo!

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