¿Hay algo que te mueres de ganas de hacer pero no lo haces por miedo?

Justamente de esto vamos a hablar hoy,del miedo, porque es uno de los bloqueos que más nos alejan de lo que deseamos intensamente.

Concretamente, vamos a hablar de tres estrategias para hacerle frente. Con esto quiero decir que lo que NO debemos perseguir es que el miedo desaparezca por completo, sino que nuestro objetivo debe ser actuar a pesar de esos miedos y, como mucho, bajarles un poquito la intensidad para que así sea más fácil.

Si te interesa el tema del miedo y quieres aprender un poquito conmigo, ponte cómodo, relájate y disfruta de este nuevo episodio de mi programa «Reflexiones para gente despierta». Lo tienes aquí:

 

 

NOtas del audio: Sobre los miedos y cómo enfrentarlos

Empecemos hablando un poquito sobre esta emoción. En este episodio no me voy a extender mucho acerca de qué es el miedo o cómo se produce, porque escribí un completo articulo hace bastante tiempo sobre eso, el cual te dejo aquí para que puedas revisarlo.

El miedo en realidad no es una emoción negativa, es simplemente una emoción que nos avisa de que existe un riesgo y por tanto nos invita a ser prudentes.

Visto así, el miedo es un sentimiento adecuado que nos invita a actuar con más reflexión, con más cautela.

En otras ocasiones nos indica que algo es importante para nosotros (el miedo del artista, por ejemplo, que respeta a su público) ya que si algo no nos importara en absoluto tampoco nos importaría fallar o que nuestro resultado no fuera bueno.

Por lo tanto, el problema no es tanto el miedo en sí, sino que éste se presente de manera irracional o sobredimensionada.

Es decir, una cosa es sentir un ligero nerviosismo, o un miedo razonable antes de hacer un cambio drástico (lo que me indicaría que no actúe impulsivamente) y otra cosa sería experimentar pánico o un temblor de piernas incapacitante (o incluso enfermar) antes de algo tan inocuo como hablar en público.

Dicho esto, vamos a hablar de cómo podemos hacer algo que realmente queremos hacer, que anhelamos desde hace años, a pesar de que nos dé mucho miedo.

Y aquí reitero lo que dije al inicio: si esperamos a actuar cuando no tengamos miedo, podemos esperar sentados porque el miedo nunca se va a ir.

No caigas en ese error de creer que eliminar el miedo es un paso previo e imprescindible para lanzarte a por sueños. No, tienes que enfocarte en hacer las cosas con miedo.

Y esto puedes conseguirlo siguiendo estas tres estrategias que vamos a ver. Empezamos:

 

cómo enfrentar tus miedos

 

1. Encontrar una motivación fuerte

Imagina que tienes que pasar a un sitio aterrador, o que tienes que entrar a una casa que está en llamas o que tienes que ir por una calle oscura. Te paralizarías ¿verdad?

Ahora bien, si te digo que al final de ese pasillo oscuro, o en esa casa en llamas, está tu hijo o tu hija, ¿a que si lo harías y el miedo no te detendría? Porque la motivación es muy fuerte… más fuerte aún que tus temores.

Sin llegar a un punto tan crítico, ¿cómo podemos aplicar esto al caso de enfrentarnos a otros miedos?

Pues buscando intencionadamente una motivación fuerte para ayudarte a avanzar.

Si buscas motivos importantes para hacer eso que tanto quieres, si recreas en tu mente qué puedes ganar si te atreves a dar un paso,el deseo de alcanzar esa meta será mucho más grande que tus miedos.

El pensar y recrear mentalmente el resultado positivo que puede tener algo es lo que nos permite atravesar un túnel oscuro si al final hay algo que nos llama insistentemente.

Repito: ¿verdad que si tu hijo está subido a una barandilla alta irías corriendo a por él aunque te den miedo las alturas?

Pues puedes aplicar esto a otros casos haciendo que lo que quieres lograr merezca mucho la pena.

 

2. Ir poco a poco

Esta es una manera clásica de enfrentar los miedos, ir despacio, paso a paso, de forma que yo me esté enfrentando a unos riesgos asumibles en vez de a un miedo gigante e inasumible.

Por ejemplo, si tengo miedo a la oscuridad y he de atravesar un túnel de quince metros que no está iluminado, lo que podría hacer es dar un pasito hacia la oscuridad, respirar profundamente para controlar ese terror que me empieza a invadir y volver atrás, a la luz.

Una vez que me haya tranquilizado puedo de nuevo enfrentarme al túnel esta vez dando dos pasitos más. Y cuando vea que comienzo a ponerme muy nervioso y el miedo es demasiado elevado, me salgo otra vez a la parte iluminada a respirar y tranquilizarme.

Y así puedo repetir esta acción las veces que sean necesarias aumentando poco a poco el número de pasos. De esta manera, al cabo de un tiempo, que no importa que sea mucho o poco, lograré atravesar el túnel completo.

Algo que quiero destacar en este punto: ir poco a poco a la hora de conseguir cualquier meta no implica esperar no sentir miedo. Cuando uno da ese primer paso en el túnel oscuro, siente temor, pero es un temor tolerable porque la salida esta cerca. Cuando uno se acostumbra a ese nivel de miedo puede avanzar un poquito más.

En ningún caso podemos pretender que el miedo se esfume, pero al actuar poco a poco, paso a paso, hacemos que sea llevadero.

 

3. Pedir ayuda

Yo creo que esta es la estrategia más fácil pero a la que más nos cuesta recurrir: pedir ayuda.

Usando el mismo ejemplo del túnel oscuro, ¿qué pasaría si en lugar de recorrerlo tú solo te llevas una vela? Imagina que, en lugar de que el objetivo de recorrer el túnel sea demostrar tu valor, lo que quieres es recuperar un tesoro que se encuentra al final, y por tanto no importa que lleves un candil, una linterna o tres antorchas. Lo importante es conseguir ese tesoro, no pasar un hipotético examen de vida de «haber hecho frente a los miedos».

Una manera concreta de «llevar una vela» en la vida cotidiana sería pedir a alguien que me acompañe a hacer algo difícil, por ejemplo, mantener una conversación importante.

Imagínate una persona que lleva diez años al frente de la empresa de su padre, y él está muy orgulloso de él y muy feliz de que se encargue de sus negocios con tan buena cabeza. Pero esta persona ha empezado a sentir que en realidad ese trabajo no le gusta… que le desgasta, que simplemente sigue ahí porque quiere hacer feliz a su padre, está tan orgulloso de él… Pero llega un momento en que ya su propia frustración es muy grande y quiere abandonar esa empresa y hacer algo radicalmente diferente.

Cuando esta persona imagina la conversación que tiene que tener con su padre, le invaden los temores. Entonces, lo que podría hacer es pedir a alguien, por ejemplo a su pareja (o a su madre, si ella está de acuerdo con su decisión) que le acompañe durante esa charla. Porque al lado de esta persona se sentirá fuerte, se sentirá más decidido y más dispuesto a hacer frente a la decepción que su padre pueda sentir.

Creo que esto ya lo sabes de sobra, pero no está de más recordarlo: podemos abordar mucho mejor situaciones delicadas de la vida cotidiana cuando tenemos otra persona a nuestro lado, alguien que nos coge la mano y nos asegura que todo está bien, y que tenemos una fuerza y un coraje ocultos.

En definitiva, pedir ayuda no es de ser frágil o débil, al revés: es de ser inteligentes. Si llevo postergando mucho tiempo el hacer algo que me da miedo pero, con ayuda, podría conseguirlo, pues entonces pedir ayuda significa ser más efectivo a la hora de lograr mi felicidad.

 

En resumen, para enfrentarte a los miedos (yo no esperar que desaparezcan, eso no sucede por arte de magia) te recomiendo:

  1. Buscar una fuerte motivación
  2. Ir poco a poco, paso a paso
  3. Pedir ayuda

 

¿Quieres seguir aprendiendo y profundizando sobre tus miedos?

Espero que este artículo te haya ayudado y tal vez ahora mismo tengas interés en profundizar en el tema de los miedos y otros bloqueos que te impiden vivir como te gustaría. En este punto quiero  comentarte que dentro de unos días voy dar impartir un workshop en directo sobre tres asuntos que nos paralizan a la mayoría de nosotros:  el miedo, la autoexigencia y la culpa.

Este workshop constará de tres clases online en directo (a través de la plataforma Zoom), de una hora aproximadamente cada una, donde yo haré primero una introducción a estos bloqueos y cómo superarlos y después habrá un espacio para preguntas y respuestas.

Creo profundamente que la (buena) información es transformadora. A veces una idea fresca, una frase que nos llega al corazón, o un pensamiento que ordena y explica lo que sentimos,  se convierten en el impulso que necesitamos para dar ese primer paso.

Eso es lo que pretendo con este workshop, proporcionarte ideas valiosas, recursos, consejos prácticos y reflexiones que te proporcionen alivio, motivación, y en última instancia te empujen a actuar y vivir mejor.

Con menos miedos, con menos exigencia ridícula (que roza el automaltrato) y dejando atrás la culpa destructiva.

¿Qué puedes hacer para apuntarte si estas interesado?

No voy a ofrecer esta workshop por separado sino que formará parte de un producto digital que puedes conseguir ya a través web, mi masterclass: «Cómo superar los 4 bloqueos que te impiden desplegar tu potencial

Todas las personas que en el pasado hayan comprado este producto están automáticamente invitadas a estas clases en directo, no tienen que hacer nada, la semana que viene les enviare un mail con toda la información. 🙂

Pero si en tu caso aún no dispones de esta masterclass y tienes mucho interés en participar en el workshop, puedes adquirirlo aquí por SÓLO 37€ (algo menos si compras desde Latinoamérica).

Tendrás acceso a 5 vídeos sobre cómo superar la indecisión, el miedo, la inseguridad y la pereza y además recibirás acceso a estas ponencias en directo (serán grabadas y las tendrás siempre para ti) que auguro van a ser muy intensas y muy bonitas.

Entonces… ¿estás listo/a para seguir avanzando en el camino de hacer frente al miedo, la culpa y la autoexigencia desmedida?

Únete a la MASTERCLASS desde este enlace y en unos días, te avisaré por correo electrónico con las fechas de las clases en directo, que serán la semana del 15 de marzo.

¡Abrazo fuerte y hasta la próxima!

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1 Comentario

  1. Hola,

    La gente suele pensar que ser valiente es no tener miedo, pero en realidad no es así. Valor es hacer algo a pesar de que estás asustado. Dominamos nuestros miedos enfrentándonos a ellos. Sí, esto parece algo aterrador, pero la mejor manera de vencer el miedo es hacer lo que nos asusta (con la advertencia de que no estemos arriesgando la vida o la integridad física).

    ¿Qué es lo peor que nos podría pasar si nos enfrentamos a nuestro miedo? Si esto no nos mata, ni nos daña física o psicológicamente o nos arruinará la vida, ¿De qué hay que tener miedo?

    Cuando personalmente tengo que tomar una decisión difícil, la mayoría de las veces encuentro que la opción que parece más espinosa, o más aterradora, es a menudo la mejor y la más adecuada.

    Debemos enfrentarnos a nuestros miedos, debemos tener coraje mientras temblamos y hacemos lo que sea necesario. Enfrentar nuestros miedos nos libera. Siempre me he alegrado de haber tomado riesgos y como resultado de ello he salido más fortalecido.

    Te felicito por tú artículo,

    Un saludo,

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