Cuanto más profundizo en temas de productividad, negocios y desarrollo personal más claro veo lo siguiente: la habilidad o actitud más importante de todas es la perseverancia, ser constante en lo que uno desea.

Sin esta capacidad de perseverar y resistir más allá de las dificultades, cualquier talento, contactos, suerte o pasión momentánea es insuficiente.

Los negocios que prosperan son aquéllos en los que sus dueños están ahí dando el callo desde hace muchos años. Yo que llevo leyendo blogs desde 2011, veo cómo quienes se han mantenido a lo largo de estos años (por poner unos ejemplos Lucía Be, Intersexciones, El sofá amarillo, Valedeoro o Mamá Quiero Ser Blogger) lo han hecho por su constancia a la hora de publicar y mantenerse. No (sólo) porque hayan tenido un golpe de suerte, sean buenas escritoras o hayan seguido buenas estrategias. Sin tesón y perseverancia, las otras cualidades no valen nada.

De la misma forma, no siempre los más inteligentes y talentosos son los que más avanzan en los estudios y en la vida profesional, sino los que van trabajando como una hormiguita, poquito a poco, pero todos los días. Resistiendo el tedio, las dificultades e inconvenientes que siempre llegan en la vida.

En el desarrollo emocional pasa algo parecido: si uno quiere conocerse y cambiar ciertos comportamientos dañinos (como caer en la tristeza o enfadarse sin motivo) necesita perseverar. Como ya escribí en este artículo, si quieres llevar una vida plena ejercita la motivación y el bienestar todos los días. No vale con leer un día un artículo inspirador, hazlo cada semana (por ejemplo los sábados, con mi boletín semanal). Igualmente, para mejorar la relación con tus seres queridos, no vale con ser un día cariños@ sino hacer de ello una costumbre.

En definitiva… la constancia es una facultad maravillosa, que nos centra, nos estructura y nos hace avanzar en cualquier cosa que nos propongamos. En este punto cabría preguntarse: ¿y por qué tantas personas se sienten desordenadas e inconstantes? ¿Y por qué no hacen nada para cambiarlo?

Creo que parte del problema está en la mentalidad, es decir en lo que pensamos que es la perseverancia y en cómo funciona. Si queremos cambiar un comportamiento, primero hemos de cambiar la mentalidad que nos hace repetirlo, y por eso en este artículo voy a desgranar las principales creencias negativas (y falsas) que existen con respecto a este tema.

Espero que al terminar de leerlo sientas que es posible y agradable ser más constante en el día a día. Vamos a ello.

 

¡Pinéalo!

 

Si quieres, puedes ser más constante. La constancia se entrena

Cuando hablo con mucha gente sobre la necesidad de ser más perseverante y organizado no es raro que me digan: “Sí, eso está muy bien pero yo no puedo. Soy perezos@, inconstante y desorganizad@ por naturaleza“.

Reconozco que escuchar esto me da ganas que gritar. ¿¡Pero cómo que no puedes ser constante!? ¿Por qué no? ¿En qué parte de tus genes, de tu mente o de tu futuro está escrito eso? Y quien habla de constancia habla de ser más paciente, o carismático, o culto, o deportista o lo que sea.

La verdad, hemos escuchado durante tantos años tantas mentiras sobre nosotros (porque siempre hay alguien que dice eso de “eres vag@ y desorganizad@” por primera vez) que nos las acabamos creyendo. No obstante, la opinión de una persona dicha hace años no dice nada de quiénes somos hoy ni mucho menos de lo que podemos ser. Puesto que:

Cualquier habilidad o cualidad, cualquiera, se puede entrenar y mejorar.

Si quisieras, podrías entrenar tu perseverancia, la forma de hablar, el carisma, la sensualidad o cualquier cosa que se te ocurra. Quizás no llegues a ser un maestro en ese tema (cualquier persona puede aprender a bailar salsa hasta un nivel aceptable, sin tener que ser un bailarín excepcional) pero puedes adquirir un nivel suficiente.

Por ello, si quieres ser más constante y organizarte mejor lo primero que tienes que hacer es sacar de tu cabeza esa idea de “Yo no puedo, no he nacido así”. Eso es falso y además absurdo a poco que lo pienses unos segundos. No dejes que el juicio negativo que una persona hizo sobre ti en un momento dado modele toda tu vida y te aleje de conseguir tus propósitos.

 

La constancia no tiene que ver con el trabajo duro

A veces se confunde ser constante con trabajar duro. Nos imaginamos que los deportistas de élite, los ejecutivos que trabajan 60 horas semanales o la personas híper-organizadas que tienen un horario dividido en franjas de 10 minutos son los únicos ejemplos de constancia. Para nada es así.

Ser constante y trabajar duro son dos cosas diferentes. Es perseverante quien mantiene en el tiempo una actitud o comportamiento, tanto si lo hace durante 5 minutos como si son 5 horas. A este respecto, es igual de perseverante el que camina 10 minutos todos los días que el que hace spinning durante 3 horas diarias. Lo que marca el ser constante no es la intensidad del esfuerzo o el tiempo aplicado sino la frecuencia con que se hace.

Por ello, si repites algo todos los días, con independencia de que sea “mucho” o “poco” tiempo o esfuerzo, estás siendo constante.

No tienes que pretender convertirte en un súper-hombre o en una súper-mujer capaz de rendir 40 horas semanales en el trabajo, tener tres aficiones, un blog y escapadas interesantes todos los fines de semana. A mí no me interesa demasiado la combinación de “perseverancia / mega esfuerzo” (salvo en ciertos momentos puntuales). Sin embargo, sí me interesa mantener un ritmo adecuado que me resulte confortable y posible.

Como puedes intuir el truco para ser constante y además disfrutar de ello (que de eso se trata, de disfrutar de la vida) es ponerte las cosas fáciles. Perseverar en algo que no te suponga tanto esfuerzo como para dejarlo. El sacrificio está sobrevalorado y además no es la clave del éxito (por mucho que lo repitan diversas personas cuando les preguntan la clave de haber llegado tan lejos).

La verdadera receta mágica del éxito es la constancia.

 

consistencia

 

Lo difícil no es ser constante, sino no serlo

Por último, conviene tener presente que la constancia y la organización nos facilitan la vida y que no tener ambas facultades nos causa muchos, pero muchos problemas.

Esto lo digo porque a veces se piensa: “cambiar es muy difícil, prefiero quedarme como estoy” cuando es totalmente al revés. ¡Lo difícil es no cambiar! Lo difícil y doloroso es fracasar en proyectos vitales (una pareja, un negocio, ahorrar, organizar nuestro tiempo) por no ser constantes.

Vivir en un estado de caos continuo, sin ciertos límites saludables, empezando cosas y dejándolas a medias, haciéndonos promesas que no podemos cumplir porque las abandonamos al tercer día… eso sí es complicado. Y doloroso. Y desmotivador. Y además nos hace sentir muy culpables. Un cóctel perverso.

Creo que si tod@s viéramos claro que la falta de perseverancia nos está perjudicando a todos nuestros niveles, desde la salud hasta el aspecto económico, tomaríamos más medidas para cambiar la situación. Haríamos lo posible por organizar mejor nuestro tiempo, por planificar objetivos a largo plazo que sean tan fáciles que no tengamos la tentación de abandonar, por mejorar nuestra capacidad de compromiso.

La vida se vuelve más fácil y fluida cuando adquieres la mentalidad y las estrategias para ser constante con aquello que te propones.

Por ello:

Si alguna estúpida creencia te dice que “no puedes” ser aquéllo que deseas, como si las habilidades o formas de comportamiento estuvieran establecidas por decreto y fueran inmutables, desecha esa idea. Claro que puedes entrenar ciertas cualidades y mejorar.

Si asocias constancia con trabajo duro y por eso la rehuyes, plantéate que ser constante es sólo repetir algo muy pequeño cada día, tan pequeño como sea posible para ti.

Si crees que ser constante es difícil, mira cuántos problemas te está causando el no serlo. ¿Cómo es más difícil vivir? Yo diría que en el caos y la desorganización.

 

“Sin prisa, pero sin descanso” que decía Goethe o “sin prisa, pero sin pausa” como decimos en lenguaje coloquial: eso es la perseverancia. Avanzar poquito a poco, confortablemente, disfrutando del camino pero sin abandonar a la mitad.

Adopta cuanto antes esta actitud y observa cómo todo se recoloca en tu vida. Y si quieres entrenar de forma práctica la perseverancia te espero en mi programa de coaching grupal: “21 días para impulsar tus proyectos”. Un viaje de 21 días en la que, mediante la reflexión profunda y la acción, empezarás a disolver las principales resistencias que te alejan de tus objetivos y, en consecuencia, de la vida que realmente mereces vivir. Tienes toda la información del curso aquí.

¡Salud y constancia, viajer@!


 

Créditos de la imagen destacada: Stencil

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9 Comentarios

  1. Buenos días Amparo,

    ¡Cuánta razón tienes!
    Yo también pienso que es mejor ser “hormiguita” en nuestra acciones .
    Cada día dedicarle un tiempo a aquello que nos hemos propuesto para mi es la clave.

    En mi caso, cuando empecé con la práctica de la meditación, no veía los beneficios por ningún lado.
    Leía que te aportaba grandes mejorías al practicarla, pero a mi no me funcionaba.

    Y era porque meditaba un día sí y otros no.
    No era constante en la práctica.

    Hasta que tomé la decisión de meditar todos los días sin excepción un ratito y empecé a sentir los beneficios.
    Con constancia y perseverancia he logrado que la meditación forme parte de mi vida.

    Y esto me ha ayudado a estar en el presente y a ser más constante en otras facetas de mi vida.

    Gracias por tus Post, Amparo.
    Te sigo desde hace poco y es un gusto leerte
    Un abrazo

    • Amparo Millán Responde

      Hola Marta!
      ¡Qué buen ejemplo el de la meditación! Como bien dices, no se trata de hacer cotidianamente algo muy duro y difícil sino tan sólo… sacar un pequeño ratito pero todos los días.
      La constancia puede ser lo más fácil del mundo…
      Por cierto, me ha encantado tu página y tu vida. Qué envidia vivir en Ibiza ;-P
      Un abrazo!

  2. Buenos días, la vedad que estoy totalmente de acuerdo, la constancia y perseverancia hacen llegar más lejos que los atracones de última hora y hacen que disfrutes del camino, porque no todo es alcanzar una meta u obtener un resultado, es la parte más bonita y motivante porque nos marcamos nuestro propio ritmo y además regulamos óptimamente nuestro reloj biológico. No hay nada más especial que demostrarte a ti mismo que puedes. Positivismo, constancia y feliz carnaval o descanso a todos.

    • Amparo Millán Responde

      Es así Anto, la constancia no sólo sirve para avanzar sino que nos ancla al presente y nos hace disfrutar del camino. Si estamos siempre mirando la meta y nos olvidamos de los pequeños avances y logros se nos va la vida y no la aprovechamos… Gracias por comentar, un abrazo!

  3. Hola de nuevo Amparo!!! Feliz sábado y feliz carnaval… A mi nunca me ha gustado mi nombre, me ha traído muchos sinsabores en mi edad escolar… Creo que mis padres me deberían haber colocado “Inconstancia”, refleja mucho más nítidamente mi personalidad… Pero lo admito, me pongo metas inalcanzables y así me descorazono fácilmente. Estoy trabajando la calma y pequeños pasos, con metas asequibles y reales que me refuercen la autoconfianza… Gracias por estas conversaciones del sábado, no imaginas la alegría que es leerte… Un abrazo cariñoso!!

    • Amparo Millán Responde

      Hola Ramona,
      Comentas que tu personalidad es “de inconstante” y siempre lo ha sido. Pero eso no es así. Mira, si bien es cierto que hay personas que de forma natural parecen tener más tesón que otras, todos nosotros, TODOS, podemos entrenar nuestra constancia. El primer paso precisamente es salirnos de ese discurso de “soy inconstante por naturaleza”. No lo eres. De hecho, has comentado que estás trabajando la calma y los pequeños pasos, eso ya es un buen avance. El siguiente es creerte que puedes ser tan perseverante y organizada como necesites. Ánimo y un abrazo!

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