¿Te ha pasado sentirte tan abrumado por una situación, o superado por varios asuntos desagradables que ocurren a la vez, que no sabes por dónde empezar a resolver “el lío”?

Cuando tenemos identificado un problema concreto, por ejemplo que tenemos ataques de ira o que nos distraemos con mucha facilidad, es medianamente fácil buscar información sobre ese problema y pasar a la práctica (es decir, empezar a aplicar soluciones específicas para superar ese problema).

Lo que es más difícil es saber qué hacer si estamos en una situación en la que parece que falla todo: no sólo estamos mal en el trabajo, también con nuestra familia, con nuestros amigos y con nosotros mismos. O bien sufrimos un problema de naturaleza “difusa”: por ejemplo nos sentimos fatal pero no sabemos por qué, tenemos una ansiedad terrible de causa no identificada, o queremos saber cuál es nuestra vocación pero ni siquiera podemos identificar con claridad nuestros pequeños deseos.

¿Qué hacer en estos casos? ¿Por dónde empezar a atajar un problema que desconocemos? ¿Qué soluciones podemos empezar a aplicar si tenemos varios frentes abiertos?

Justamente eso es lo que voy a tratar en este artículo, así que sigue leyendo porque te voy a comentar las dos acciones que yo tendría en cuenta en el caso de pasar por una situación tan abrumadora que nos deja paralizados.

¿Te sientes abrumado por muchos problemas a la vez? Esto es lo que te recomiendo
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Primera solución si tus problemas te superan: evaluar

¿Por dónde empezar a resolver una situación compleja y enmarañada? Pues por desliar un poco eso que nos pasa, poner orden y claridad.

Sí, sé que esto es algo que te puede sorprender porque cuando atravesamos un momento complicado nuestro primer impulso es hacer algo. En esos momentos de crisis nos invade una urgencia un tanto estúpida (y perdona que lo diga así, pero si llevamos AÑOS con un problema no tienen sentido que nos entren las prisas) y nos decimos a nosotros mismos: ¡¡¡TENGO HACER ALGO YA, CUANTO ANTES, NO PUEDO MÁS CON ESTA SITUACIÓN!!!

¿Y sabes una cosa? Que actuar de forma irreflexiva y desesperada es lo peor que podemos hacer en un momento vital complicado.

Porque lo que pide de nosotros un momento turbulento y confuso es parar y evaluar, con la mayor calma y objetividad posible.

 

Sí, lo sé, es algo que da una pereza enorme… y a lo que no estamos acostumbrados. Porque siempre estamos buscando soluciones rápidas que impliquen acción, cuanta más mejor (por ello es más fácil cortar por lo sano una relación de pareja que pasar un año analizando qué comportamientos de ambos la han fastidiado, por ejemplo).

O bien, otro extremo es no hacer nada y quedarnos enredados en sentimientos como la pena, la rabia, el victimismo o la culpa, pero sin entender dónde y por qué estamos atascados. Porque no es igual parar para evaluar nuestra vida, que “nadar” en un mar de emociones sin poner un mínimo de cordura y comprensión.

Bien, ¿y en qué consiste esto de “evaluar nuestra vida” que es lo que te propongo hacer en una situación de caos y crisis vital? Pues en mirar nuestra situación actual (y las acciones que nos han conducido a ese punto) con objetividad, sinceridad y desde varios puntos de vista, no sólo el nuestro. Y esto puede ser doloroso, vaya que sí… Porque vamos a tener que admitir que nosotros también nos equivocamos y quizás aparecerán recuerdos que quisimos enterrar para siempre.

¿Cuál es la actitud que deberías tener en este momento de análisis vital? Pues por extraño que parezca, hay que dejar afuera los sentimientos, lo máximo posible.

Yo soy una firme defensora de que los sentimientos son nuestra brújula personal, pero hay una ocasión en que hay que dejarlos a un margen y es precisamente esta: a la hora de hacer una evaluación de nuestras circunstancias.

¿Estamos viviendo una situación difícil, desesperada? Bien, pues empecemos a desenredar el hilo de nuestra vida hacia atrás: qué hemos estado haciendo los últimos 5, 10, 20 o 30 años para estar donde estamos ahora mismo. ¿En qué nos hemos equivocado? ¿Dónde nos perdimos del camino? ¿Qué acciones poco saludables, repetidas día tras día, nos han traído aquí?

Luego, también, parémonos a analizar hacia dónde nos conduce el futuro si no hacemos nada… ¿Qué pasa si seguimos haciendo lo mismo? ¿Cómo será el resto de nuestra vida si no cambiamos esa forma de pensar dañina para nosotros y para los demás?

Creo que este puede ser un poderoso motivo para cambiar: darnos cuenta de que, de no actuar, el futuro va a ser cada vez más arduo y difícil.

 

Abrumado por muchos problemas

 

Por lo tanto… lo que yo recomiendo para recuperar el dominio de uno mismo y salir de ese estar “a la deriva” de los acontecimientos, incapaces de hacer nada, es tomarse en serio este ejercicio de evaluación. Se puede hacer solo o en terapia, con libros o simplemente con un cuaderno en el que escribir (recordemos: con objetividad) dónde estamos ahora, qué nos ha traído aquí y qué podemos aprender del pasado para mejorar el futuro.

Dicho esto, vamos con el paso 2.

Segunda solución si tus problemas te superan: Empezar por aproximarte a lo opuesto

Una acción que siempre nos hace crecer y salir de la prisión (emocional) en la que nos hemos metido, es la de actuar por un tiempo de manera contraria a como venimos haciendo.

Casi todos nosotros estamos “fosilizados” en una manera de pensar y comportarnos y no sólo esto, sino que rechazamos con agresividad la manera contraria. Esto suele llevar al conflicto y al desequilibrio, pues en nuestro interior existen dos polos que tenemos que atender. Incluso aunque uno de ellos predomine sobre los demás (por ejemplo, predomina el lado sensato sobre el alocado) el otro también está ahí, y negándolo y censurándolo sólo agravamos el problema.

Por eso mi segunda recomendación para salir de situaciones complicadas es, tras el ejercicio de evaluación que hemos comentado antes, empezar a comportarte, a ratos, de forma contraria a como lo harías normalmente.

Veamos esto con algunos ejemplos:

Si te consideras una persona muy ahorradora, de mentalidad austera, es posible que estés encerrado en una prisión de carencia, de frialdad, de restricciones excesivas (y es muy posible que critiques, velada o abiertamente, a esas personas que “gastan sin control y en cualquier cosa”). ¿Sabes lo que te recomendaría? Experimentar un tiempo con el lado opuesto. Lo que se traduciría en salir más, gastar más, pagar tú la cuenta, desprenderte de algunas preocupaciones con respecto al dinero y simplemente observar qué sucede. Observar cómo no se “hunde el mundo” aunque no seas siempre tan controlador y austero, y esto te llevará a relajarte un poco ese asunto y a entender a estas personas que antes criticabas.

¿Y si en tu caso es al revés, si eres un derrochador compulsivo y no te preocupas lo más mínimo por ahorrar? Pues te recomendaría lo contrario: ahorrar, controlar tus gastos, pasarte un par de meses viviendo en la piel de una persona austera y ultra cuidadosa con su dinero. Experimenta qué tiene de bueno también esta actitud, qué se pierde, qué se gana, y te aseguro que serás capaz de mirar tus circunstancias con más amplitud.

Siguiendo con más ejemplos:

Si habitualmente eres una persona demasiado rígida, productiva y responsable, prueba (o sea, oblígate) a ser más despreocupada y dispersa con tu tiempo… Y al revés: vuélvete un soldado disciplinado, hasta el punto de que tus amigos ni te reconozcan, si sientes que tu falta de límites y orden te lleva por el mal camino.

Si en tu vida nunca ha habido lugar para la ternura, ahora es momento de hacerle hueco, por mucho que hayas criticado a las personas tiernas en el pasado (llamándolas blandas, débiles, hipócritas, etc.). Y viceversa: haz sitio a los límites y a la fiereza si habitualmente eres un algodón de azúcar.

Más ejemplos: si hasta ahora ha predominado en ti el lado intelectual, ábrete, aunque sea diez minutos cada día, al lado emocional y espiritual de la existencia. Por el contrario, si vives entre intuiciones místicas, ponte a estudiar matemáticas, física, historia o clases de cocina, o haz un balance de tu situación financiera.

Y finalmente, si tienes una visión de la vida grave y pesimista, prueba por un tiempo a hacer cosas más superficiales (diversión, maquillaje, conversaciones ligeras, programas de cotilleo) y al revés: olvídate de las apariencias por un tiempo si vives encadenado a ellas, y sumérgete en la lectura de un libro serio y profundo.

 

De manera natural todos tenemos tendencia a ciertos comportamientos y está muy bien saberlo y tenerlo asumido, pero esto no implica que debamos vivir “atados” a esta forma de ser las 24 horas del día los 7 días a la semana.

De vez en cuando tenemos que traer “aire fresco” y novedad a nuestra forma de estar en el mundo. Y eso se consigue integrando el opuesto, reconciliándonos con formas de ser muy diferentes a nosotros.

Si tu forma de ser te ha llevado a un momento de crisis y estancamiento, haz un viaje “al otro lado”. Permítete desplegar facultades que estaban dormidas dentro de ti y también vivir nuevas experiencias.

 

Resumiendo: qué hacer si te encuentras en una situación complicada que no sabes cómo empezar a resolver

Lo primero, por favor, desestimar las soluciones rápidas y dejar de pedir consejo indiscriminadamente a todo el mundo (“¡por favor, decidme qué hago!“). Más bien, céntrate un tiempo largo simplemente en evaluar y entender lo que te está pasando y por qué.

Cuando tengas más información de tu sitaución actual, entonces sí te verás capacitado para pasar a la fase de proponer soluciones.

Qué hacer si te sientes abrumado y desesperanzado por muchos problemas

 

Y en segundo lugar, una sugerencia de acción que siempre funciona, sea cual sea tu personalidad y tu problema, es salir de esa forma de pensar/comportarte en que estás fosilizado (y que seguramente es una causa del problema) y atreverte a integrar lo contrario, lo diferente, ese aspecto que llevas rechazando (tal vez) durante toda tu vida.

Esto no tiene que ser para siempre pero al menos prueba con ello durante unos minutos al día o una temporada de un mes. ¿Eres normalmente tímido y apocado? Pues ahora sé atrevido o rodéate de personas atrevidas que te transmitan su energía. ¿Eres una ‘tiburona’ del mundo empresarial? Conviértete también una dulce ama de casa. ¿Solamente lees a Dostoyevski, como mínimo? Cómprate una revista de moda, de casa, del motor, aunque sea sólo para variar.

Evaluar e integrar el contrario es una combinación potentísima para los momentos en que realmente no sepamos qué paso dar. Te invito a ponerlo en práctica y así sacar tus propias conclusiones.  🙂

 


Créditos de las imágenes: GetStencil

 

 

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10 Comentarios

  1. Como cada semana, leer tu articulo me hace ver las cosas con más claridad. Creo que en particular éste me va a ayudar bastante, ya que en este momento tengo muchos frentes abiertos, y necesito ir saliendo de alguno de ellos. Gracias! !!!!!

    • Amparo Millán Responde

      Me alegro mucho!! Y sí… hay que cerrar frentes antes que abrir otros nuevos, tranquil@, a todos nos pasa 😉

  2. Francisco Obando Responde

    Gracias. Otra perspectiva para resultados diferentes. Me parece acertado y lógico.

    • Amparo Millán Responde

      Muy buen resumen Francisco. Así es: hagamos lo opuesto (aunque sea sólo por probar) para obtener resultados nuevos. Y a partir de ahí, iremos generando opciones diferentes.

  3. Es hermoso leerte y darnos cuenta de lo poco que nos conocemos y toda una aventura empezar a hacerlo.
    Gracias y muchos abrazos!

    • Amparo Millán Responde

      Así es Beatriz, “toda una aventura”, no podrías haberlo descrito mejor. Un abrazo y gracias a ti!

  4. Buenas, nunca me había pensado en hacer lo opuesto a lo que generalmente hacemos o cambiar la aptitud a una opuesta. Me ha gustado mucho esa visión para ampliar nuestro mundo ya que es verdad que generalmente vivimos muy cerrados a nuestro principios. Muchas gracias por tus artículos. Un saludo.

    • Amparo Millán Responde

      Te aseguro que los resultados de hacerlo son muy interesantes, Ismael.
      Obviamente no se trata de cambiar de la noche a la mañana y convertirnos en LO CONTRARIO, sino de meter “pequeñas pinceladas” de eso que no hacemos/somos/pensamos en nuestra rutina y… ver qué tal. Casi siempre los resultados son positivos y nos dan mucho que pensar.
      Actuar de vez en cuando de manera “atípica” es la única manera de no encasillarnos en un personaje. Justamente muchos actores se resienten cuando tienen que hacer el mismo papel una y otra vez, y lo que hacen es cambiar de registro adrede. Lo mismo deberíamos hacer nosotros.
      Un saludo y gracias por comentar!

  5. Vaya! Que bello artículo. Hoy en una situación muy difícil, me siento más tranquila al leer y al observar que no solo yo pasa por este tipo de situaciones. Mi vida como la de muchos no ha sido fácil. Te empeñas en darlo todo, en cuidar a tu alrededor y la más mínima equivocación te destroza por completo. Creer que todo esta bajo control es un error que muchos de nosotros tenemos y talves esperar de los demás así como lo que tu das es otra gran falla de nuestro pensamiento. No cierras los ciclos de tu pasado y eso es lo que hace que me autodestruye, culpando a los demás de todo lo que crees que esta muy mal. El dialogo con mi pareja es muy dificil por la razón que siento que no me escucha, que todo le parece una pendejada y que te trata de loca, enferma y desadaptada. Quizas tenga razón y por eso debes parar el mundo un minuto para reflexionar. De igual forma aunque siento estar más tranquila, la soledad que siento se convierte en una conformidad y resignación a somterte a lo que quieren los demás de ti. Creo que mañana estaré mejor pero igual muy segura que voy a recaer nuevamente en esta depresión. De igual forma gracias por este tan bello artículo.

    • Amparo Millán Responde

      Querida Viviana,
      No voy a decirte que es fácil salir de una situación de depresión o difícil en general (con tu esposo, con tu vida) pero sí te diré que es POSIBLE hacerlo con tiempo, con paciencia y con conciencia.
      El primer paso para solucionar nuestros problemas es reflexionar sobre ellos, desde una actitud honesta pero esperanzadora. Si no te has descargado mi eBook gratuito te invito a hacerlo desde aquí, pues ahí doy claves concretas para vivir con más conexión, alegría y propósito –> Descargar eBook “qué hacer si quieres cambiar pero no sabes por dónde empezar”
      Un abrazo!

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