Imagínate que te hacen la pregunta: ¿qué quieres, qué deseas, qué es lo que más te gustaría? y en vez de dar una respuesta clara… te quedas en blanco.

 

Puede ser que en momentos de crisis, cambios inesperados o de búsqueda de nuestra verdadera identidad (cuando la máscara que llevamos puesta se empieza a rajar) nos resulte difícil saber qué es lo queremos. Estamos tan acostumbrados a funcionar por inercia o a hacer lo que otros nos aconsejan, que olvidamos cómo conectar con nuestros verdaderos deseos.

 

A largo plazo, el mejor camino para saber lo qué quieres, lo que necesitas y cuál es tu vocación en la vida es conectar contigo mismo y con tu historia personal. Es decir, el viejo “conócete a ti mismo”, que no es una acción de un día, sino un camino que dura toda la vida.

 

No obstante, si quieres un punto para empezar a dilucidar qué te gusta o qué anhelas conseguir, existen tres formas relativamente sencillas. Vamos a verlas una a una:

 

3 formas indirectas de saber lo que quieres

 

I) ¿Qué agradeces?

Lo primero en que te tienes que fijar es en qué cosas te hacen sentir genuinamente agradecido. ¿Cuándo fue la última vez que experimentaste un intenso sentimiento de gratitud? ¿Dónde estabas, qué tenías, qué hacías, por qué dabas las gracias?

 

A veces pensamos que queremos un coche nuevo, o lograr ser reconocidos en nuestro trabajo, o más dinero para hacer viajes por todo el mundo, y resulta que experimentamos mayor gratitud cuando estamos reunidos con nuestra familia, cuando damos la mano a nuestra pareja y (aún) nos sigue dando escalofríos o cuando después de un largo día de trabajo podemos tumbarnos en el sofá con nuestro libro favorito.

Esa es la diferencia entre las cosas que creemos que queremos y lo que de verdad nos hace felices.

 

En tu caso ¿qué agradeces? ¿Qué te hace experimentar paz y satisfacción? La respuesta te mostrará lo que quieres de verdad.

 

Si sentirte agradecido no es algo habitual, te invito a mirar este artículo con de formas de convertir la gratitud en un hábito. Una de ellas es llevar un diario de agradecimientos, que no sólo es una manera de sentir gratitud sino también de saber qué es lo que quieres y necesitas.

 

II) ¿Qué admiras o envidias en los demás?

A título personal, la envidia es una de las emociones que más información me da. Cuando admiro o me muero de envidia por algo (la línea entre envidia y admiración es bastante difusa) sé que hay algo ahí que quiero. No me siento incómoda por envidiar, es más, utilizo esa “rabia” o ese dolor para preguntarme ¿qué es lo que exactamente estoy envidiando? ¿qué necesidad hay debajo de eso? ¿Es algo que puedo conseguir de la misma manera, o puedo acceder a esa experiencia de otro modo?

 

Por ejemplo, imagínate que admiras a esa mujer que te cruzas por las mañanas que camina bien vestida, sonriente y con paso firme. No sabes nada de su vida, quizás es desgraciada, quizás tiene más problemas que tú, quizás tiene una tragedia a sus espaldas, y sin embargo, no puedes evitar querer ser como ella y fantaseas con lo fabulosa que será su vida. ¿Es malo esto? Para nada, es buenísimo.

 

Sin necesidad de desear ningún mal a esta mujer, o querer descubrir quién es, puedes utilizar tu sentimiento de admiración/envidia como brújula. ¿Qué es lo que te fascina de esta persona? ¿Qué te duele no tener? ¿Es su (aparente) seguridad en sí misma? Entonces es que la seguridad es algo que necesitas desarrollar. ¿Es el pensamiento de que viste bien y está a gusto con su cuerpo? Ahí está lo que necesitas.

 

Otras veces la envidia o la admiración pueden no correlacionarse de forma tan literal con lo que tú quieres. Por ejemplo, puedes envidiar a una persona que trabaja como actor, o como cantante famoso, y realmente tú no quieres esa profesión, sino el sentimiento de reconocimiento y liderazgo. Y eso puedes desarrollarlo de múltiples maneras, no de la misma forma de la persona que admiras. Es lo mismo que cuando vemos a un aventurero que recorre los lugares más indómitos. Seguramente no anhelamos su vida sacrificada y sin agua corriente, pero envidiamos la libertad, la aventura, la falta de rutina. No hace falta coger un avión para ser más libres o menos rutinarios, sino preguntarnos de qué forma podemos materializar esta experiencia en nuestra vida.

 

En resumen: ¿qué admiras, qué envidias, qué te fascina de los demás? Hay está la siguiente pista para indagar en lo que quieres.

 

III) Dónde pones tu tiempo y tu dinero

Hay dos cosas bien concretas que hablan de nosotros más que nuestras palabras: el empleo del tiempo libre y el dinero.

Piensa en esto: cuando tienes tooodo un día libre y no decides holgazanear o acudir a la distracción fácil que es Internet, ¿en qué empleas el tiempo? ¿Y en qué no te importa gastar el dinero?

 

A veces nos enfrascamos en largas tardes de reflexión pensando qué es lo que queremos, cuáles son nuestros deseos, cómo sería nuestra vida ideal, cuando la respuesta YA está en la forma en que actuamos. ¿De qué temática principal son los libros que tienes en casa? ¿Con qué afición, aunque la practiques sólo una vez cada tres meses, se te pasa el tiempo volando? ¿Dónde han ido a parar tus gastos en los últimos meses (descontando los servicios básicos)? ¿De qué tema de conversación nunca te aburre hablar? Y la más importante de todas: ¿Cómo sería para ti un día bien empleado, un día perfecto?

 

Todo eso a lo que actualmente le dedicas, con gusto, tu tiempo y tu dinero, habla de cosas que son importantes en tu vida y de las que no puedes prescindir. Ahí está la respuesta.

 

Conclusión

¿Sabes qué? ya sabes lo que quieres. Todos lo sabemos. Todos portamos esa respuesta todo el tiempo. Lo que pasa es que hay demasiado ruido, demasiadas opiniones, demasiadas expectativas, demasiados miedos que nos impiden llegar a esas conclusiones. Estos tres ejercicios son un buen punto de partida para empezar.

 

Recuerda, cuando te sientas confundido al respecto de qué es lo que quieres, puedes:

  1. Profundizar en qué hace que te derritas de gratitud

  2. Indagar de qué cosas, cualidades o experiencias te habla tu envidia

  3. Mirar con objetividad a qué dedicas con gusto el tiempo y el dinero.

 

Una vez que encuentres la respuesta será el momento de orientar tu vida de manera diferente, es decir, cambiar tus prioridades para que los asuntos importantes tengan más relevancia (en tiempo, energía, pensamientos, etc.)

 

Honremos nuestra vida viviendo de acuerdo a lo que en realidad nos hace felices, en vez de hacerlo según vanas ilusiones que en realidad no nos aportan tanto.

Esta es la única manera en que merece la pena vivir ¿no creéis?

 

Si te gustó este artículo no te pierdas esta clase intensiva en vídeo en la que exploro con más profundidad este tema de no saber lo que queremos (¿por qué no lo sabemos? ¿sabías que lo que te ocurrió en la infancia es determinante en este punto?), además de otros tres bloqueos comunes como son el miedo, la inseguridad y la mala organización del tiempo.

Tienes toda la información de esta clase en este link

¿Te animas a descubrir cuáles son los 4 frenos que te alejan de la vida que deseas y cómo superarlos?

Te espero en esta clase


 

Créditos de la imagen: Time to fly de Victoria Nevland via Flickr Creative Commons

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14 Comentarios

  1. Qué fácil y qué difícil Amparo.

    Me alegra mucho que hayas puesto en marcha esa aventura. A mí también me encantaría vivir junto al mar, lo aparqué hace tiempo porque con hijos ya no puedes pensar solo en ti, pero no lo he descartado en ningún momento. Toda la costa de Alicante me gusta muchísimo, quizá debido a los veranos de mi infancia disfrutados en pueblos de la zona. Espero que seas muy feliz allí y esa libreta de notas tomadas junto al mar nos siga inspirando/ayudando a tus lector@s.

    • Amparo Millán Responde

      Hola Belén! Muchas gracias por tus palabras y tus buenos deseos 🙂
      Sí, estoy de acuerdo contigo en que con hijos es más complicado pero… no imposible, ni mucho menos. Algo que te invitaría a hacer es ir pensando dónde y de qué manera harías el cambio, así, poco a poco, sin presión, simplemente pensando-investigando. Yo he tardado tres años en materializar ese deseo, con hijos y otras circunstancias habría tardado seis, siete años, quizás menos, no sé. Mucha gente abandona los deseos a largo plazo por desánimo o por falta de paciencia (cuando en verdad eran cosas perfectamente plausibles). Y en realidad… madre mía, si hace nada era 2007 ¡y han pasado diez años desde entonces! El tiempo pasa en seguida.
      Si quieres algo, el primer paso es permitirte ese deseo, luego empezar a concretarlo (sin prisa, con alegría, investigando, probando, pensando y descartando opciones) y luego va llegando un momento en que la intención se transforma en decisión y se van dando pasos más serios para “bajar al mundo real” lo que antes sólo era una fantasía. Es este un proceso natural que sucede, sin forzarlo, si nos abrimos a ello.
      Te espero por allí en unos años, Belén 😉 Un abrazo!!

  2. María Paulina Responde

    Por la red y en charlas se habla mucho de este tema, de encontrar nuestro propósito o lo que nos apasiona. Pero este artículo me llegó más, ya que de manera concisa y clara se llega a donde se quiere y se tiene que llegar. Muy buen artículo, recomendable.

    • Amparo Millán Responde

      Gracias Paulina, realmente es más fácil hablar de forma “abstracta” y “desde las alturas” (con palabras tan hermosas como propósito, pasión, búsqueda, seguir tu corazón, etc.) que lograr ejemplos reales y concretos de cómo llevar una vida más amable y conectada con lo que somos. Así que me alegra que hayas encontrado en este artículo una inspiración que puedes trasladar a tu realidad. 😉 Un abrazo!

  3. Elena Muñoz Responde

    Hola Amparo, finalmente no fue el sábado pero sí el domingo… Muchas gracias por enviarme el enlace.
    Lo primero, darte la bienvenida a mi tierra. Yo vivo un poquito más cerca de la ciudad de Alicante pero casi toda mi vida la he pasado en la playa, ¡añoro muchísimo esas largas caminatas por la arena al volver del instituto! en mi caso siempre he disfrutado más la playa en invierno que los meses de verano, por el tema de la masificación. Espero que tú también la disfrutes y el cambio te traiga muchas cosas buenas a tu vida.
    Por otro lado, en lo referente al artículo, decirte que me ha gustado mucho y que ya he cogido papel y lápiz para intentar contestar a las preguntas que planteas. Aunque he de decir, que las respuestas suelen estar siempre revoloteando por mi cabeza. El problema es que unas veces están claras y otras las circunstancias de la vida hacen que se difuminen; y ahí es donde me ha ayudado tu artículo, a apuntarlas en un papel para que no se difuminen. Muchas veces es tan sencillo como que alguien o algo te haga recordar las respuestas, verdad? Ahora bien, qué hacemos con dichas respuestas? Cómo hacemos para, con pequeños cambios en nuestra vida, acercarnos a ellas? Integrar esos cambios en nuestra rutina, eso si es difícil!! Al menos en mi caso…
    Muchas gracias por el artículo, ya he enlazado con alguno sobre fortalecer la autoestima que tampoco me vendría mal. Ya estoy esperando el del próximo sábado. Un saludo,

    • Amparo Millán Responde

      Hola Elena!
      Gracias por tus buenos deseos, me alegra escuchar que la playa también tiene su encanto en invierno, yo siempre la he visitado en verano o primavera así que pasear por la orilla en invierno será una nueva experiencia… qué emoción 🙂

      Es muy interesante esto que preguntas… ¿qué hacemos con las respuestas?
      Me ha pasado que después de una sesión intensa de coaching, en la que salen algunas “verdades” que la persona que consulta no había visto antes con tanta claridad, la pregunta que sale a los 3 segundos es la siguiente: vale, ya sé que me pasa esto ¿¡y ahora qué hago!?
      Se masca la ansiedad en ese momento, la ansiedad por resolver cuanto antes, la ansiedad por saber qué hacer con esa información que hemos obtenido. Yo lo primero que digo es: CALMA. No hay que “hacer nada” inmediatamente. Primero hay que saber BIEN cuál es el problema e indagar en él (en el caso del artículo, lo primero es reflexionar sobre qué queremos, qué nos hace REALMENTE felices, que puede tener poco que ver con lo que pensábamos a priori, darle tiempo a esta tarea e investigar -por ejemplo pensar en qué hemos gastado el dinero con más alegría en los últimos años, o llevar un diario de agradecimientos durante dos meses y luego revisarlo).
      Después de esta investigación, más o menos profunda y sin prisas, llega el momento de actuar y “hacer algo práctico” con estas respuestas. Una forma que a mí me gusta mucho es a través del compromiso con pequeños hábitos diarios. ¿Qué me da bienestar? Pues voy a poner un poquito de eso en mi día a día, pero sin agobiarme, sin obsesionarme, sin pretender resultados drásticos, confiando en que muchas acciones enfocadas pequeñas provocan un GRAN cambio al cabo del tiempo.
      Las palabras clave para poner en práctica pequeños cambios en nuestra realidad son INTENCIÓN (cada día tener bien claro qué hago y por qué lo hago, puede muy útil apuntarlo y recordarlo cada mañana) y COMPROMISO (ser constantes y no abandonar).
      ¿Es difícil integrar los cambios en la rutina? Yo creo que si lo hacemos despacito y sin castigarnos el día que no cumplimos con nuestro objetivo (¡importante!) en realidad no es difícil. Sólo hace falta un poco de planificación y orden.
      Espero haberte respondido, estás en un camino bonito de mejora de tu vida, sigue así y ánimo!! 😉

  4. Madre mía , cuanto te envidio……como bien dices en el artículo, pero de manera sana, por tu valentía. Te deseo todo lo mejor, y me gusta que compartas esto. Un fuerte abrazo.

    • Amparo Millán Responde

      Qué bonito mensaje, muchas gracias Clara!!! 🖤🖤 La verdad que estoy un poco abrumada por tantas palabras de cariño…
      Yo también te deseo lo mejor en nuestra ciudad, que tiene muchas cosas buenas, y que esa valentía que ves en mí la hagas tuya, porque lo es: ¿qué paso te mueres de ganas de dar y no te atreves? ¿dónde estaría para ti la valentía bien empleada? Preguntas interesantes para darles una vuelta. Un abrazo grande!

  5. Lo leo con retraso, pero me ha encantado. Tres cosas que además de darnos información sobre lo que de verdad queremos, nos dice cómo estamos empleando nuestra vida. Gracias.

    • Amparo Millán Responde

      Así es Mar, la verdad que son tres indicadores de si vamos por buen camino 🙂 Un besote!

  6. Hola, me quedé pensando sobre todo lo que habla en este blog, me sorprende que haya un apoyo al otro lado del monitor de la computadora. La verdad me encuentro en un punto muy difícil de mi vida. Sigo leyéndote… Saludos

    • Amparo Millán Responde

      Hola Rocío, claro que sí, este blog lo escribe una persona y no una máquina 😉 Espero que sigas leyendo y buscando las respuestas que tu alma necesita.

  7. Hola, juro que no se como responder esas preguntas, lo maximo que hago en el dia es mirar series y peliculas, y no encuentro lo que de verdad me gusta.

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