Cambiar de opinión continuamente es tan negativo como no tener ni idea de para dónde tirar. En ambos casos estamos paralizados porque nos falta una dirección o un propósito que seguir.

En una encuesta sobre cuáles eran los obstáculos que nos impedían cumplir nuestros sueños, una lectora me escribió lo siguiente:

Mi mayor obstáculo soy yo misma, siempre soy yo misma. Hoy pienso esto, mañana lo contrario, al otro día retomo, al siguiente abandono de nuevo la idea, más tarde vuelvo a pensar lo que al principio… Mi cambio constante de opinión es el problema.

Por otro lado, necesito recopilar mucha información antes de comenzar algo, pero si al día siguiente veo que alguien lo hace mejor, yo me siento inferior y vuelvo a cambiar mi opinión. No sé qué hacer con esto ¿sugerencias?

 

Cambiar de opinión, o incluso de opciones de vida, en principio es saludable.

Es bueno que nuestras ideas estén sujetas a revisión y estar abiertos a opciones nuevas, en vez de aferrarnos con unas y dientes a lo que decidimos hace treinta años.

Lo que puede resultar un problema es que este proceso ocurra tan rápido que no nos dé tiempo a materializar ningún objetivo, además del estrés mental que supone pensar cada día una cosa.

Cuando leía el comentario de esta lectora, me venía la imagen de una mujer con muchas cosas volando a su alrededor, de forma caótica, y ella impotente en el medio sin saber para qué lado mirar, paralizada. Una situación nada agradable.

Se me ocurren tres motivos por el que una persona puede experimentar este frenesí mental que le impide tomar decisiones y pasar a la acción, y es lo que quiero compartir contigo en este artículo. Empecemos:

3 motivos por los que cambias de opinión con frecuencia
¡Pinéalo!

 

1) Cambiar de opinión como reflejo del ritmo frenético al que estamos sometidos.

Lo que caracteriza a nuestra «sociedad del conocimiento» es que estamos expuestos a una avalancha de estímulos e información como nunca antes en la historia, que requiere un procesamiento mental muy rápido.

Nos hemos habituado tanto a los cambios trepidantes en las películas y las series que visualizar una escena tranquila se convierte en un pulso a la paciencia.

Además cada vez se nos hace más difícil leer un libro (a mí ahora me cuesta habiendo sido lectora voraz de adolescente) acostumbrados a esas «píldoras exprés» de información que recibimos a través de las redes sociales.

Por otro lado, las respuestas que se nos demandan tienen que ser casi instantáneas. El whatsapp que llega, los correos, las notificaciones, nos piden que respondamos a la voz de ya, cuanto antes, ¡rápido!

Hay que ir rápido a trabajar, y volver rápido a casa porque llegan los niños, y cocinar rápido, e ir rápido al gimnasio para no pillar atasco, y leer rápido para que así nos dé tiempo a leer más libros al año…

En fin, lo de la «rapidez» es una epidemia y esto que sucede con las series, con los libros y con el modo de vida, también se traslada a nuestra mente.

Estamos tan habituados a procesar la información rápidamente que supone un esfuerzo mental enoooorme bajar el ritmo y hacer actividades que impliquen tiempo, lentitud y concentración.

Cambiar mucho de opinión, o tener ideas nuevas todo el día, es el reflejo de esta forma de vivir.

Por eso hoy más que nunca se hace necesario el entrenamiento en una forma de pensar paciente y enfocada.

Las personas que vivían hace años se habrían abrumado ante tanta información, por falta de práctica, hoy nos pasa justo lo contrario. No estamos acostumbrados a los ritmos lentos, pausados y a la falta de estímulos, por eso nos cuesta tanto concentrarnos, y por eso justamente hablo de entrenarlo.

Afortunadamente hay una manera muy sencilla de «calmar la mente»  y poner orden en el flujo estresante de ideas (aparte de la meditación, que para mí es una herramienta complicada) que consta de tres pasos:

  1. Parar (quedarnos inmóviles)
  2. Respirar
  3. Escribir

Cualquiera que haya hecho este ejercicio de parar, respirar y después coger una hoja papel para apuntar absolutamente todo lo que se le pasa por la cabeza, habrá comprobado que es un acto liberador. Es como si trasladásemos ese caos mental de la cabeza al papel, y así ésta queda limpita y ordenada.

Esta imagen de Asaf Hanuka refleja mejor que las palabras lo que quiero decir. La encontré en el artículo de Raúl Hernández titulado «si la cabeza se te alborota, escribe«.

Escribir cambia la mente - Qué hacer si cambias mucho de opinión

¿Demasiadas opiniones? ¿Demasiadas ideas? ¿Demasiadas «cosas» que no puedes procesar en tu cabeza?

Apártate del mundanal ruido, respira hondo y escribe. Y luego respira otra vez con alivio.

 

2) Cambiar demasiado de opinión por miedo a las consecuencias de actuar

No sé si lo has pensado alguna vez pero un método infalible para no cometer errores es no hacer nada. Funciona en el 100% de los casos. Y una manera posible, aunque no infalible en este caso, de evitar que la gente nos critique es llevar una vida silenciosa y mediocre, sin brillo ni atrevimiento, siempre dando la razón al que está al lado.

En cuanto damos el paso de tener una opinión diferente o de hacer algo nuevo, surge el riesgo de cometer fallos y recibir críticas. Por eso una causa habitual de no materializar las ideas es el miedo.

Mientras cambio de opinión una y otra vez y no me decido a llevar nada a cabo, la idea sigue resguardada en mi cabeza y me siento seguro.

Por el contrario, cuando pongo en práctica una idea o tomo una decisión del tipo que sea, me estoy arriesgando a que el resultado sea negativo y a recibir críticas por ello (y no me refiero sólo a críticas de los demás, porque las peores proceden de uno mismo).

En este dilema de no actuar por el miedo a las consecuencias (al fracaso, a las críticas) se ven atrapadas muchas personas.

Los cambios de opinión, no tener las ideas claras o no concretar decisiones en el mundo real sólo son excusas para tapar este miedo.

 

Es más fácil decir «no actúo porque no me decido» que reconocer «no actúo porque tengo un miedo tremendo».

¿Cuál es una solución posible para dejar a un lado esta inseguridad y este miedo? Pensar no sólo en los beneficios de no actuar (no nos equivocamos, no recibimos críticas) sino también en las desventajas. Que son muchas y muy importantes.

Nos estamos perdiendo muchas, pero muchas cosas por no actuar. Es cierto que no nos critican, pero nuestra vida se vuelve monótona y estancada. Y además estar siempre cambiando de opinión, con la cabeza llena de ideas que no se asientan, no es un modo bonito de vivir. De hecho es peor que cometer errores.

Pensar en la inevitabilidad de la muerte también es un aliciente poderoso para tomar una decisión ahora, antes de que sea demasiado tarde. A nadie le gustaría llegar al final de su vida y decir: «Vaya, qué lástima, he desperdiciado mis días por temores que no tenían tanta importancia».

En resumen, cuando no actuamos por miedo conviene pensar en todo lo que nos estamos perdiendo, en los costes ocultos de no tomar decisiones o no poner en práctica ninguna idea.

 

3) La trampa de pensar que somos peores que los demás

En el comentario citado más arriba hay una frase que habrá hecho saltar las alarmas de más de uno. Es la siguiente: «si veo que alguien lo hace mejor que yo, me siento inferior«.

Sobre las odiosas comparaciones podríamos hablar largo y tendido… Sabemos que no nos beneficia compararnos con los demás y aun así, no podemos evitarlo.

También tenemos claro que todos somos valiosos y que nuestras capacidades o recursos no se pueden ordenar de mayor a menor (¿por ejemplo qué es mejor, ser un as en matemáticas o en historia? ¿ser simpático u organizado? ¿tener un matrimonio lleno de amor o un trabajo bien pagado?). Aun así, nos seguimos comparando y sintiendo inferiores cuando dictaminamos que alguien «nos supera» en algún aspecto.

Resumiendo, que pasar de la teoría («no tengo que compararme con nadie») a la práctica («no me comparo y disfruto con los éxitos ajenos») es un asunto complicado…

Un remedio posible, como primera opción, para evitar comparaciones es hacer un esfuerzo consciente por no mirar los éxitos ajenos.

Cuando estés pensando en hacer algo no mires al lado durante un tiempo, enciérrate en ti mismo y olvídate de lo que hace todo el mundo o de los convencionalismos. En ese encierro piensa: ¿Qué quieres tú? ¿Qué sería para ti el éxito, en términos concretos? ¿Cómo ves tu idea, antes de someterla a la comparación con otros?

En segundo lugar podemos recurrir a los buenos amigos en un momento de debilidad para que nos digan las cosas positivas que tiene nuestra vida y cuáles son nuestros puntos fuertes.

Con frecuencia los demás tienen una visión más objetiva de nuestra realidad que nosotros mismos. Escuchar de su boca cuáles son nuestras aptitudes y las bendiciones de nuestra situación actual suele traernos alivio y satisfacción.

Otra forma productiva de enfrentar las comparaciones es hacer que sirvan de estímulo. Si encuentras que alguien hace algo mejor que tú, en vez de sentirte mal o hundirte en una espiral de autocompasión, pon tu mente a funcionar y piensa «¿por qué es mejor que yo? ¿qué ha hecho? ¿cómo podría seguir sus pasos y hacer lo mismo?«.

Un remedio potente contra la envidia es cambiar el malestar por el deseo de ser como esa persona. Inspírate en los éxitos de otros e investiga a fondo lo que han hecho. Conviértelos en tu modelo a seguir en vez de una referencia para sentirte inferior.

Por último, la solución a largo plazo para dejar de sentirnos inseguros con respecto a los demás es fortalecer nuestra autoestima.

Esto implica sentirnos valiosos, únicos, merecedores y capaces de afrontar los desafíos que nos trae la vida. Como digo este es un camino para el largo plazo, no algo que se resuelve en unos días, que pasa por revisar las creencias acerca de nosotros mismos, por ejemplo que no merecemos ser queridos o que sólo servimos para dar, no para recibir.

 

Conclusión final

¿Cambias de opinión constantemente y eso te agobia y te impide tomar decisiones? Te propongo estas tres alternativas:

1. Haz el ejercicio de parar y descargar tu mente cuando la veas muy saturada. Respira, coge papel y lápiz y escribe todos los pensamientos, ideas u opciones que pululan por tu cabeza. Luego mira tu obra y decide si quieres hacer con ello una lista de tareas o si lo vas a tomar como un diario personal para profundizar en lo que te pasa. En esta sociedad de rapidez e infoxicación (intoxicación de información) tenemos que entrenar la mente en una forma de pensar más lenta, limpia y pausada.

2. ¿Tal vez no te decides porque, en el fondo, tienes miedo de equivocarte o de recibir críticas? Mi consejo para ti es que, primero, reconozcas ese miedo y segundo, que respires hondo y pienses en todo lo que estás perdiendo por no actuar. El miedo hay que mirarlo a la cara y luego tomar decisiones a pesar de él, sabiendo que no hacer nada es garantía de una vida sin interés que nos arrepentiremos de haber vivido.

3.Si en todo momento te comparas con otras personas, sencillamente busca la manera de dejar de hacerlo. Deja de visitar las redes sociales de tus «competidores», haz una lista de cosas favorables en tu vida, pide a tus amigos del alma que te recuerden todo lo bueno que tienes y a largo plazo, fortalece tu autoestima.

 

Con esto doy la pregunta por respondida y te animo a compartir tus inquietudes en el apartado de comentarios, los contesto todos.

Como apunte final sobre este tema de elegir y decidirse, recordar que no hay opciones «correctas» ni «incorrectas» si nos llevan a aprender y a experimentar. Lo dañino es no tomar decisiones y permanecer estancados toda la vida. Si no sabes qué hacer, haz lo que sea, lo que más te atraiga en este momento, y en el camino irás encontrando sucesivas respuestas.

 

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Créditos de la imagen

Imagen 2: 268/365 de Helga Weber, via Flickr Creative Commons


 

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33 Comentarios

  1. Como siempre , un interesantísimo artículo que te hace recapacitar en este mundo de prisas, en el que muchas veces no nos da tiempo a pensar, y sólo actuamos de forma autómata. Y como tu bien dices, con mucho miedo a hacer cosas diferentes, que nos llenen el alma.Un saludo Amparo.

    • Me identificó totalmente con lo descrito, soy una persona que por mi mente pasan milies de ideas y algunas de ellas les he querido dar vida, pero lio está cuando, las dejo quietas y no me permito retomar por que ya he perdido tiempo o dinero …
      No sé en algún momento que paso seguir sí mi institución o los reclamos de mi Esposa.
      Gracias

  2. Amparo Millán Responde

    Muchas gracias por tu comentario Clara, me alegro que encuentres en mis artículos un reflejo de ese estímulo, que en realidad esta en ti, que te pide hacer cosas diferentes, con más conciencia, más sentido trascendental, menos miedo… El hecho de que te plantees que la realidad no es agradable, y que todos somos un poco autómatas, es el primer signo de un cambio que se está abriendo paso en ti. Fíjate lo percibo incluso a través de la pantalla 😉 Eso es buenísimo así que enhorabuena y ten apertura hacia todas estas nuevas ideas, sentimientos y pensamientos que te van viniendo a partir de ahora. ¡Un abrazo!

  3. Me ha ayudado este artículo… Yo tengo un problema con mis decisiones.. Termine con mi novia por pensar mucho en el futuro.. En lo que pasará en unos meses o años.. Si aún seguiremos juntos. Tome la decisión de terminar pero la amo.. Y hace poco le pedi para regresar y aceptó… Pero siento que hay momentos que siento que mi decisión quiere cambiar.. Que cometi un error.. Que terminará mal.. O tal vez bien… Y eso a veces me atormenta. Intentaré centrarme más con lo que he leido en su artículo. Gracias. Saludos.

    • Amparo Millán Responde

      Querido Anónimo,
      Creo que lo que te está paralizando en tu decisión de seguir o no con tu novia es el temor a equivocarte, por un lado, y por otro la pretensión de que hay una opción/decisión ideal que te dejará tranquilo para siempre.
      Verás, no hay nada que nos bloquee más como pensar que hay una decisión que será perfecta y no tendrá consecuencias negativas y querer descubrir cuál es. No existe tal cosa. Cualquier decisión (seguir con tu novia o dejarlo) tiene una parte buena y una parte mala que debes conocer. Ninguna de las dos está libre de sufrimiento o de riesgos. Por lo tanto, no hay decisiones «buenas» (sin consecuencias negativas a corto o largo plazo) o «malas», sólo hay decisiones «conscientes» o «inconscientes». En las decisiones conscientes sabemos qué ganamos, qué perdemos y lo asumimos y vamos para adelante. Y por ello siempre son buenas decisiones, al margen del camino que escojamos.
      Espero que esta reflexión te haya aclarado un poquito más. Un afectuoso saludo.

  4. Excelente tu artículo, me ha ayudado mucho. Hoy (en realidad ya hace varios meses), me encuentro en una disyuntiva sobre qué hacer con mis planes a futuro. Tengo 23 años y estoy por recibirme. Conseguí un trabajo estable y tengo las cosas en «orden» aquí en mi ciudad. Por otro lado, mi yo aventurero quiere salir a probar el mundo, y conocer algún país, hablar otro idioma y trabajar en el extranjero. Mi limitación soy yo, que un día me levanto y digo «me tengo que quedar acá, a juntar dinero y experiencia, además, qué hago si vuelvo y no consigo trabajo, cómo voy a hacer?» y cambio de opinión automáticamente. Al día siguiente, vuelvo a creer que todo lo anterior es posible, y así sucesivamente. Espero poder meditar, o tomar nota de tus reflexiones, y que me sirvan.
    Muchas gracias!

    • Amparo Millán Responde

      Creo que lo que te deja en ese bucle sin sentido de pensar en las mismas opciones una y otra vez y no decidirte por ninguna es el punto 2: el miedo a las consecuencias de actuar. Tanto si tomas una opción (conseguir un trabajo estable en tu ciudad) como si tomas la otra (irte de aventura por el mundo) hay algo que ganas, esto es obvio y lo sabes, Y ALGO QUE PIERDES… Ahí (creo) que está la trampa para ti: que no quieres perder nada, no quieres renunciar a nada, crees que hay una opción perfecta que no tendrá consecuencias y no, no la hay.
      Este sábado (o sea dentro de unos días) voy a escribir un artículo precisamente sobre cómo tomar decisiones, puedes venir a leerlo aquí o suscribirte a mi club de los sábados y recibirlo en tu correo.
      Gracias por comentar, un abrazo!

  5. Agradecida por el artículo, me ha sido de gran ayuda en éste momento, quisiera poder seguir en contacto con los mismos y poder compartirlos.

    • Amparo Millán Responde

      Hola Eva, me alegra mucho que el artículo te haya ayudado, si no quieres perderte ninguno de mis artículos te puedes suscribir al club de los sábados haciendo clic en el siguiente enlace: Únete al club. Un abrazo!

  6. Me gusta mucho el articulo me he identificado con todo soy una persona que hoy tomo una decisión y mañana tomo otra y digo que are tantas cosas y al final no hago nada nose que pasa con mi vida quisiera aser tantas cosas y cuando yega el.momento de tomar un riesgo no puedo aserlo

    • Amparo Millán Responde

      Hola Isayana,
      Quizás tu gran lección y propósito de vida en este momento sea comprometerte con UNA SOLA COSA y llegar hasta el final… No distraerte, no dispersarte, no dudar, simplemente tomar una decisión y aunque te cueste mucho, no volver hacia atrás. No son tan importantes las cosas que empezamos como las que terminamos. Enfócate en terminar las cosas y verás cómo poco a poco te transformas en una persona decidida y con las ideas más claras.

    • Hola!!
      Me siento totalmente identificada con tu artículo, mi situación es la siguiente: Estoy en mi último año de carrera, siempre he tenido claro lo que quería hacer, desde pequeña decía que quería estudiar mi carrera y ser alguien súper importante y que haría mucho bien para el mundo, pero este último año he cambiado muchas veces de opinión. Desde que empecé la carrera (derecho) siempre he tenido dudas porque había sentido que no encajaban del todo mi manera de pensar, he dicho que iba a dejarla y a ser carpintera, que iba a dejarla y estudiar para ser profesora, hacer bellas artes o cosas por el estilo. Ahora estoy entre continuar y hacer oposiciones de algo relacionado con mi carrera para acabar siendo “alguien” y tener dinero para poder hacer todo lo que quiera o hacer oposiciones de algo totalmente distinto (bombera), llevar una vida tranquila sin estrés, adoptar un perro, trabajar de bombero forestal estando en contacto con la naturaleza. Siempre he pensado que vivo en una sociedad demasiado burócrata y elitista, algo irónico teniendo en cuenta la carrera que he escogido, pero es que antes quería “hacer justicia” y “defender lo que fuera justo” y ahora, en este preciso momento (porque probablemente mañana ya cambie de opinión) quiero sentirme feliz, en contacto con la naturaleza que tanto me gusta, teniendo un trabajo en el que disfrute aunque gane mucho menos dinero del que podría cambiar. No me malinterpretes, mi carrera me parece preciosa, pero creo que las salidas igual no son para mí, eso es lo que pienso hoy, aunque mañana, otra vez, pensaré que voy a ser la mejor jueza o abogada o jurista del mundo. No tengo ni idea de qué hacer, siempre he tenido las cosas claras, y ahora de repente, ya no, y me siento como una niña caprichosa que cambia todo el rato de opinión, y cuando le digo a alguien si le parece mala idea hacer algo distinto a mi carrera y me dicen que si, me encapricho y le llego la contraria a la otra persona, sin embargo cuando me apoyan yo misma pienso que no, que no voy a cambiar de profesión, mejor seguir en esta línea. Estoy hecha un cacao, ayuda por favor, necesito saber que es lo que quiero de verdad.

      • Hola, me indertifique con cada cosas
        Te cuento unas de mi situación, soy una persona que no puede tomar una desicio o soy muy tímido, no tengo confianza en mi, hay oscacione, cuando quiero ir a comer, que no ser muy bien, hay tanta opción, variar vence quiero probar comida nueva y a final no puedo, sigo comiendo la misma comida o ocasione que no como nada, tengo también que cambio mucho de idea o pensamiento, como una 2 veces a semanas o más, y después se me odvidar lo anterior, bueno pensó bastante sobre mi situación actual, no tengo amigo, no tengo una vida social activa, no tengo sueño que realiza o si, y pensó yo, tengo hago malo conmigo, y refrexiono mucho, mi conclusión, tengo transtono o síndrome de descronexion, Fobia social, inseguro, y más mas cosas hasta este artículo puede ser más de mi lista también… Hice esto, porque me gustaría, vez tu opinión sobre este comentarios, hasta ahorra llevo pensado ir con un especialista, psicólogo, pero lo he estado haciendo espera durante un año y nada, o solo pienso y solo soy yo, no tengo nada, solo e un pretentro, para denviarme de mi problema real, acuquier no se, Cuale este tanta, saber, si sigo escribiendo, no pararía nunca de contá mi problema . Estaré esperado tu opinión
        Si te esteresa, un poco en mi, pues podía contarte conmigo o algo así.

        • Amparo Millán Responde

          Estimado Alan,
          Me alegro que este artículo te haya ayudado. Respecto a tu problema, yo no realizo asesoría gratuita por e-mail ni a través de comentarios pero quiero aportarte algo. Veo tu exposición muy desordenada y ese desorden que hay en tu cabeza lo has trasladado al papel y me parece que ni siquiera has revisado lo que has escrito para darle un orden y una estructura, además de frases incompletas. Si buscas ayuda profesional, tómate un tiempo para aclarar qué es lo que quieres y no hables «en automático», sin procesar la información.
          ¿Quieres un primer consejo? ESCRIBE sobre lo que te pasa pero no te quedes ahí. Pon luego orden a tu escrito, puntos, comas, elimina frases. ORDENA tus ideas y expónlas con cierto orden a los demás. Es lo que digo en el artículo y te va a ayudar muchísimo. HAZ TÚ MISMO primero el esfuerzo de ordenar tus ideas en vez de pretender que otro lo haga por ti.
          Saludos cordiales.

  7. Apreciable Amparo,
    Me identifique con cada apartado del artículo, y eso me pareció curioso pues no estaba consciente de factores internos que me hacen cambiar de opinión (ya que siento que hoy en día se ha vuelto algo esencial en mi vida, eso de cambiar de ideas y decisiones).
    Actualmente estoy estudiando la universidad, y constantemente me siento atosigada con tantos deberes, que hay días que siento que me saboteo para no cumplir las cosas que tengo que hacer; también en la toma de decisiones, constantemente creo que me pongo «peros» para no hacer nada y fracaso en el intento. Y creo que desde hace unos años deje de ser disciplina, ya no tengo el interés de hacer las cosas, es como si esperara a que de la nada pasarán y sucedieran. De hecho, siempre que sé que estoy en esos momentos, releo la frase de Julio Cortázar, «Siempre quejándote de todo y a la vez fingiendo no darle importancia a nada, vives de esperanzas pero no sabes ni qué esperas».

  8. wendy villagran Responde

    Gracias, ame el articulo, has respondido perfectamente a mis inquietudes, me identifique con todo, casi siempre uno sabe lo que le pasa pero la mayoría de veces se necesita de alguien que te lo diga para poder aterrizar. Que interesante me pareció lo de la infoxicación porque es totalmente cierto. Te comento: deje la universidad y a punto de dejar mi trabajo precisamente por eso, hay tanta o demasiada información que perdí mi enfoque y no supe que hacer, me sentí sofocada quise hacer tantas cosas a la vez y al final tuve que dejar todo. Leer esto me hizo sentir aliviada!

    Que Dios te bendiga y te siga usando.

  9. Me gusto mucho el articulo senti como si me estubiera describiendo a mi, no se por que para tomar cualquier decision al tiempo quiero cambiarla, primero le dije a mi ex que se viniera al pais donde estoy y se vino desde Colombia y cuando llego le dije que era mejor que se devolviera, ahora vivo en madrid estoy sin curro hace 4 meses tengo un conocido en otra ciudad que me dijo que fuera a probar como me iva, le dije que si cuadramos fecha y un dia antes ya no quiero ir, no se si debo ir o quedarme a esperar una oportunidad de empleo, mi miedo es que al irme me llamen de algun empleo acá compre el tiquet para el viaje y al minuto queria anularlo y quedarme.

    • Amparo Millán Responde

      Gloria, creo que lo que necesitas es dejar de preocuparte porque cambias mucho de opinión y COMPROMETERTE con las cosas.
      O sea, deja de mirar el problema y pasa a actuar de manera que si dices SÍ ya no puedas volver atrás, por mucho que tu mente se extravíe y siga pensando.
      Entrénate en tomar una decisión, aunque sea pequeña, y seguirla sin mirar atrás. Deja a tu mente con sus paranoias. Tú simplemente sé coherente con la primera decisión que tomes, aunque no sepas que es la mejor. En definitiva: COMPROMISO es tu palabra clave.

  10. Me siento identificada con el artículo que comentas, tomo decisiones y considero que no son las mejores para mí, pero simplemente lo hago por inercia, por lo que los demás piensan de mí, porque no soy segura de mi misma. También reconozco que no afronto mi vida, en cuanto algo me sale mal, tiro la toalla, huyo de los problemas. Soy una persona con mucho miedo en general a la mayoría de cosas que me pasan.
    Empecé con 18 años ha estudiar veterinaria, y a los dos años lo dejé, después me cambié de carrera y estudié enfermería. He estado trabajando de forma inconstante, tuve problemas en algún hospital y he rechazado contratos, a la vez, como ,mis padres son Podólogos, comencé Podología, pero después de suspender varios exámenes y hacer las cosas por inercia lo he dejado. También reconozco que en cuanto alguien me corrige algo o algo me sale mal lo tiro todo por la borda
    En cuanto a mi ex pareja, el tuvo la sensación de que le mareaba, que le utilicé, el me llegó a decir que era una persona bipolar.
    También tengo la sensación de que mis padres han trabajado muchísimo para afrontar todos los pagos que yo he generado, y tengo mucha ansiedad ya que mi madre no hace otra cosa más que trabajar, y que yo no la puedo ayudar de ninguna manera.
    Un día tengo una opinión y al día siguiente otra, cuando algo me sale mal, la lío y llamo a mis amigos o a mi madre para contarles mis problemas, entro en bucle y no hago nada.
    A veces creo que quiero ser el centro de atención, o al menos cuando las cosas no me va bien.
    Me encuentro perdida, y quiero creer que no quiero ser así, y que simplemente las cosas me sobrepasan.

    • Amparo Millán Responde

      Veo que efectivamente te encuentras perdida y sobre todo tienes demasiados pensamientos desordenados en tu cabeza. Y esa estrategias de contar tus problemas a todo el mundo no te está sirviendo. ¿Mi recomendación? Te la doy en el siguiente vídeo –> https://www.youtube.com/watch?v=4i3RUKkw5m0&t=1s

      Empieza por mantener una opinión firme en las cosas pequeñas y por aplicar algunas recomendaciones que aparecen en este artículo, no sólo leerlo. Suerte en el camino!

  11. Me ha gustado un montón y ha sido interesante de leer pero en mi caso creo que no es ninguno de los tres motivos, te explico:
    soy una persona bastante curiosa que con facilidad una actividad me puede acabar gustando y me hace querer practicarla es cierto que tengo algunas actividades favoritas pero al querer llevarla todas, que pueden ser tanto deporte, como baile como la carrera que estoy estudiando, cómo satisfacer curiosidades de cualquier tipo (en serio, estudio informática y me interesa aprender incluso de artículos de medicina) y creo que a veces me supone una sobrecarga de información y acabo por no hacer nada, un día quiero hacer deporte pero no me da tiempo a hacer otra actividad y al día siguiente acabó por hacer esa actividad pero no deporte y al final acabo de dejarlo de lado ambas cosas. Es cierto que si me centrase en un par de cosas dejaría de tener ese problema pero es que realmente quiero aprender de todo, ¿ es ealmente imposible aprender de todo? Me interesa aprender baile, aprender calistenia, aprender sobre informática sobre los varios campos que tiene, me interesa aprender sobre el cuerpo humano para aplicarlo en el deporte, mejorar mi cocina y aprender más recetas, a defenderme… Y el problema es que además me pasa que algunas veces soy impaciente y al llevar tantas cosas acabo por venirme abajo, porque obviamente al llevar tantas cosas a la vez los resultados son mucho más lentos que si uno se centra en una sola actividad. Me gustaría saber qué opinas, yo veo solo dos soluciones o bien restringirme a las actividades favoritas, o aprender a sobrellevar todo que no sé cómo hacerlo. Y preferiría la segunda opción

    • Amparo Millán Responde

      Hola Pablo,
      Me alegro que te gustara el artículo y gracias por comentar.
      Me preguntas «qué opino» pero realmente te has respondido tú mismo al final 🙂 Lo que quieres hacer es compatibilizar varias cosas, de hecho no podrías renunciar a aprender muchas cosas ni aunque te obligaran. Lo que te falta encontrar es el «cómo». Compatibilizar muchas actividades requiere mucha organización, tener un horario claro donde cada día especifiques cuál va a ser tu prioridad. Estoy segura de que, si te organizas y eres paciente, puedes llevar adelante varios proyectos a la vez pero sí, tienes que hacer de la BUENA ORGANIZACIÓN Y PLANIFICACIÓN la base de tu vida.
      Saludos!

  12. Yo tengo problemas en decisiones con cosas como fotos es absurdo pero tiendo a cambiar una y otra y otra vez y pues lo hago por que creo que una esta mejor que la otra pero lo hago osea lo cambio pero luego me echo para atrás me das algún consejo a pesar que sea absurdo

  13. Muchas gracias por tu artuculo, justo cuando lo leía me distraía y comenzaba a pensar en todo lo que debo hacer y no he hecho. Aun no logro distinguir qué es lo que me impide no hacer las cosas o escuchar mil opiniones y al final no saber qué hacer, me importa mucho lo que los demás piensen de mí, a veces siento que los canso con mis platicas y siento que debo estar justificando mi vida todo el tiempo. Es verdad, tal vez debo parar todo esto y comenzar a escucharme. Quiero poner un negocio de insumos médicos, llevo planeandolo 1 año y no he comenzado, lo dejo para después y luego cuando avanzo un poco le cuento a todos que ya he iniciado, despues lo dejo y le explico a los demás el por qué no he continuado es a lo que me refiero cuando digo que tengo que explicarles a todos mi vida, me siento muy capaz de hacer las cosas pero no actuo o si alguien me aconseja que eso esta mal entonces me desanimo y si viene otro y me dice que esta bien entonces quiero hacerlo y asi, tomo mucho en cuenta lo que me digan los demás, tienes razón, tal vez debería no decir nada, mantenerme callada y solo hacer las cosas. Muchas gracias por tu articulo, me aliviaron mucho tus palabras.
    Saludos!

  14. Me ha encantado este post, me siento ahora mismo exactamente como la frase del inicio, y es verdad, es super mega terrible, siempre soy algo indecisa, pero ante un cambio como el que ahora experimento(decidirme por mi primer trabajo, en el cual pasaré mis próximos 3 años) estoy en una explosión mental, y me molesta mucho porque justo cuando trazo el plan ideal, yo misma lo derrumbo al par de horas o al día siguiente con mis análisis. Por un lado tengo lo que llamaría un «gran sueño difícil» y por otro «el lugar que no lo parece pero puede que seas muy feliz» y así, la mega tormenta en el vaso de agua.

  15. Muy interesante tu artículo, me siento emocional y frecuentemente doy saltos. Esos cambios los tengo sólo en mi vida amorosa de pareja, pretendo relación estable y me engaño muchas veces idealizado…

    • Amparo Millán Responde

      Hola Amada,
      Veo que tú misma detectas cuál es tu obstáculo en las relaciones de pareja: que tiendes a idealizar a la otra persona para convencerte de que esa relación es estable y, al fin, la definitiva. Yo te invitaría a destinar gran parte de tu energía en conocerte A TI, en mejorar tú como persona, como mujer, para dejar de poner tantas esperanzas en relaciones que al final no te aportan… Leer mi blog y otros blogs similares te puede servir para empezar este camino de autoconocimiento.

  16. Me pasa demasiado esto, con el tiempo se ha hecho más grave el caso al punto de detenerme, he inventado un montón de emprendimientos, aprendido montones de disciplinas, pero siempre llego a un punto en que por más que he planeado y organizado las razones y beneficios y detractores de las decisiones que estoy tomando, (soy muy de preparar) es como si miro toda esa misma lista (porque debo recordarmela) y la miro con ojos totalmente distintos, ya no tengo esa misma mirada de cuando lo pensé. Realmente en mi vida se ha vuelto un problema gravísimo ya que incluso en una mañana puedo tener un acuerdo general en mi fruto de todo una investigación sobre el tema en cuestión y de pronto de una hora a otra ya para la tarde hecho todo el plan a la basura porque pienso que lo he pensado esta erroreo y tengo una nueva lista de información que me acompaña para esta nueva idea que contradice a la anterior. Estoy estancadisima, nada tiene sentido finalmente y el pesar es que esa es la lógica más grande, tengo razón. El sentido debo darlo yo y como hacerlo si vivo entre estos cambios interiores tan grandes. No tengo un fin. vivo en libertad y a la vez soy prisionera de la nada.

    • Amparo Millán Responde

      Estimada Cari,
      Tu comentario me ha causado un gran impacto. Mira, por un lado quiero decirte que hay algo que llevas muy avanzado y es que HAS PUESTO PALABRAS Y HAS IDENTIFICADO CON TOTAL CLARIDAD CUÁL ES EL PROBLEMA: esos cambios constantes de opinión, incluso dentro del mismo día. Y, como bien dices, en tu comentario, verdaderamente es algo gravísimo y que no te deja avanzar, y además puedo imaginar el agotamiento mental que te supone…
      La solución es más sencilla de lo que parece, pero seguramente necesites un poco de apoyo externo para implementarla y es la siguiente: con cualquiera de tus ideas, sea de un emprendimiento o de cualquier otra cosa, ve hasta el final. O proponte un tiempo mínimo de seis meses o un año para explorarla. Tienes que dejar atrás esa identidad de «la persona que cambia de opinión constantemente» para convertirte en «la persona que es capaz de perseverar en una sola dirección». Solamente de esta manera, focalizando, vas a hallar la paz interior y salir del estancamiento.

  17. Me parece un excelente artículo. En estos momentos estoy pasando por una depresión muy grande. Estoy enfrentando un divorcio, pasado mañana es el día de la firma final, y me encuentro indecisa. La relación está demasiado dañada y ya yo me había ido de la casa varias veces y había regresado. Hubo ofensas, agresiones y muchas incomprensiones. Además es un escenario muy complejo ya que formamos parte de una iglesia y el problema se ha extendido a conocimiento de líderes y otras personas que han creado comentarios de la situación. Me siento demasiado avergonzada y sin deseos de seguir. Ya no formo parte de la iglesia algo que me duele mucho pero era necesario que no asistiera más al menos a esa. Padezco un trastorno de ansiedad generalizado y tendencia a la neurosis depresiva ansiosa desde adolescente. Siento que mi vida no tiene sentido el trabajo que tengo no me reporta muchos beneficios a pesar de ser una profesional, tengo una situación económica crítica y me es casi imposible dilucidar una decisión que valga la pena. En poco tiempo cambiaba de decisión constantemente acerca de si regresar o no con mi esposo y le causé daño con eso, obvio. La culpa también me está consumiendo y me he alienado del mundo casi no converso ni me relaciono aún en mi casa. Mi familia solo me recrimina que no salgo del cuarto ni dejo de usar el teléfono, pero lo hacen todo como una crítica y la verdad no tengo deseos de hablar con nadie. Estoy teniendo pensamientos suicidas necesito ayuda.

  18. Pingback: 2 errores que te impiden tomar decisiones y te paralizan – Bettyelane

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