«Vivir bien» no es algo innato, no en esta sociedad que está orientada hacia el estrés, las distracción, el consumismo, la discordia o la competitividad (por no nombrar asuntos más tremendos como el deterioro imparable de los ecosistemas o los aumentos de enfermedades derivadas de nuestro modo de vida).

Lamentablemente, si uno se deja llevar por la inercia de lo que propone la sociedad, difícilmente puede alcanzar una vida plena, alegre y con sentido.

Es por esto que considero que vivir bien es un ARTE, que requiere atención, empeño y práctica, al igual que aprender a dibujar bien, tocar el piano o desarrollarse como escultor.

Digo esto de que una vida plena no sucede sin esfuerzo y dedicación porque, si uno mira alrededor sin ningún filtro (ni optimismo ni pesimismo) comprobará que la sociedad nos empuja a vivir estresados, tensos, a veces atemorizados, lejos unos de otros…

Si bien en los últimos años han sucedido importantes avances sociales y sobre todo en, cuanto a confort material, lo cierto es que no ha sucedido lo mismo con el grado de bienestar, de paz y de salud en el amplio sentido de la palabra. Y yo creo que muchas personas empezamos a sentir esta incomodidad. 

Es por esto que en este audio voy a compartir contigo tres maneras para desarrollar el arte de vivir bien que suponen actuar de manera contraria a lo que es habitual.

Estas tres tareas no quiero que las veas como otra obligación o exigencia más, sino que las tomes con un espíritu de curiosidad y disfrute, como el artista enamorado de su trabajo al que no le importan las horas que pasen porque la pasión le empuja. 

Me gustaría mucho que el audio de hoy te motive para enfrentar tu vida con un espíritu de superación y crecimiento, sabiendo que realmente no puedes «dejarte ir con la corriente» si aspiras a la autorrealización.

Pero además, quisiera aliviar también alguna culpa. Porque, como escribí en esta publicación de Instagram, no todo está en uno, el contexto nos influye poderosamente...

Hemos de saber que muchas veces no alcanzamos nuestros propósitos, no porque seamos personas vagas o defectuosas, sino porque vivimos en un entorno bastante hostil que no nos lo facilita. Y entender esto, puede ser la clave para tratarte con más compasión y despertar el tigre que hay en ti, ese que se muestra excitado ante las dificultades.

No te adelanto más, dale al play y descubre cómo convertir tu vida en una grandiosa obra de arte.

 

Transcripción del podcast

Como he expresado en la introducción la inercia de la vida nos va a llevar a sobrevivir, no a vivir con plenitud. Justamente por eso mi propuesta es que pongas conciencia en el arte de vivir bien, y estas son tres propuestas para empezar: 

  1. Crea unión y concordia en vez de descargar la tensión acumulada en quien no lo merece.
  2. Trabaja enfocadamente en un proyecto en vez de dispersarte en cien cosas diferentes en un día (como resultado de esta sociedad digital y fragmentada).
  3. Actúa a pesar de los miedos, en vez de dejar que éstos te paralicen y te impidan, por tanto, cumplir tus más intensos anhelos.

Vamos a verlas una por una.

 

1. Crear unión y concordia en vez de descargar nuestra tensión acumulada en quien no lo merece.

Uno de los ambientes que más nos roban la paz es el laboral. Incluso aunque el trabajo sea agradable y nos guste (que a veces ni siquiera eso), hay tanta competitividad, tanta presión, tanto estrés, que el ambiente se vuelve irrespirable.

Así, el trabajo suele ser un foco de tensión, y por ello cuando llegamos a casa, con nuestras parejas e hijos, estamos tan sobrepasados o preocupados que no sabemos cómo iniciar un diálogo agradable basado en la unión, el compañerismo, el sentido del humor.

El primer paso, pues, para revertir esta situación es reconocer la tensión que hemos estado acumulando en el día, para, de esta manera, buscar vías de liberarla antes de llegar a casa.

Hay gente que para calmarse y liberar estrés da un paseo, se para a tomar un café antes de llegar a casa, hace deporte o se sumerge en un baño caliente… como mejor te resulte, pero busca bajar tu nivel de tensión interna.

También hay personas que no pagan la hostilidad recibida con los demás pero sin embargo la van acumulando en su cuerpo, que se ve sobrepasado con dolores de espalda, enfermedades producto del estrés, bruxismo (mandíbula tensa), etc.

Por lo tanto, para no dejarte arrastrar por la tensión, la rabia o la hostilidad recibida, no hay nada mejor que elegir no descargarla con quien no tiene nada que ver y, en su lugar, buscar maneras de calmarte y llegar a casa con un ánimo decidido a crear unión y concordia. 

Si mantener la armonía familiar es un tema que particularmente te cuesta mucho, te aconsejo que leas este artículo de mi blog: ¿Tu hijo y tú sois adversarios? Un poco de luz en los conflictos familiares

Veamos ahora qué segunda acción te va a llevar a ser un experto en el arte de vivir bien.

 

3 maneras para vivir bien, ese arte
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2. Trabajar enfocadamente en un proyecto

Pienso que hay una plaga hoy en día que se llama distracción. Realmente la era digital ha supuesto grandes avances, qué duda cabe, pero ha tenido un efecto dramático sobre nuestra capacidad de atención. 

¿A quién no le ha pasado que hace 20 años podía leer una novela de 500 páginas tan tranquilamente, en ratos largos, y hoy en día le supone un esfuerzo titánico leer diez páginas seguidas? Y es que estamos acostumbrados a leer bloques de información muchos más cortos y a pasar de una tarea a otra a una velocidad de vértigo. 

Hoy en día, mientras intentamos trabajar en algo, se nos cuelan permanentemente inputs del exterior: a veces algún mail o notificación de red social, que nos piden dejar lo que estamos haciendo y ponernos a leerlos, o suena el teléfono móvil, el timbre de casa o abrimos una pestaña del navegador para buscar algo con urgencia dejando la tarea a medias.

Esta manera de trabajar tan fragmentada tiene un efecto negativo importante en la capacidad de enfocarnos y retener información, pero también en nuestra felicidad. 

Porque otro efecto que tiene vivir con una mente acelerada, siempre pensando cosas, siempre en modo multitarea, es que dormimos mal. La mente está tan acelerada que cuando tiene que desconectarse, no puede, hasta el punto de que tenemos que acudir a algún tipo de medicación o escuchar música. (A mí algo que me ayuda a bajar las revoluciones a la hora de dormir es escuchar podcasts sobre algo que me interese pero que NO tenga que ver con mi trabajo, como los programas de misterio, y me suelo quedar dormida.

En definitiva, vivimos en la sociedad de la dispersión, de inputs constantes y repetitivos, de información fragmentada y superficial…

Algo que me han comentado muchas personas durante las sesiones, incluso trabajando temáticas muy diferentes, es lo siguiente: “Amparo, yo tengo muchos intereses, muchos temas abiertos, pero siento que no profundizo en ninguno. Y a mí lo que me gustaría es enfrascarme en uno e ir al fondo del asunto.»

Y bueno, justamente ¡ese es el camino a seguir!

Y es mi segunda propuesta: si quieres vivir mejor, para desarrollar tu mente y desarrollarte como persona, enfócate. Intenta trabajar en varios momentos del día enfocado en algo.

Y como esto es algo que ya no estamos acostumbrados a hacer, exige un período de entrenamiento, hasta que se vuelve nuestra forma normal de proceder.

Por ejemplo, mientras estés trabajando deja el móvil en otro lado, lejos, de forma que levantarte a buscarlo te resulte un esfuerzo. Y en general, cuando empieces a hacer una tarea, haz lo posible por acabarla sin dejarla a medias para hacer otra cosa, o trabaja en pequeños bloques de tiempo (por ejemplo de quince minutos) en los que vas a obligarte a no interrumpir lo que estás haciendo y centrarte en única unica cosa.

Te aseguro que esto va a obrar maravillas en tu mente y vas a obtener resultados muy positivos en tu productividad y estado de ánimo a medio y largo plazo.

Y ahora pasemos a analizar cuál es la tercera forma de actuar para vivir una vida llena de sentido y que la sociedad no nos empuja a realizar.

Verás, esta te va a sonar.

 

3. No dejar que el miedo nos paralice y actuar a pesar de ellos.

Tenemos muchos más miedos de los que a veces somos conscientes. Y el miedo, si bien tiene una parte positiva, no deja de ser un freno y una forma de estrategia de control y manipulación, a muchos niveles: familiar, educativo y, por supuesto, a nivel político. Con una persona aterrorizada puedes hacer cualquier cosa porque esa persona ha perdido su capacidad de pensamiento racional. 

Vamos a pensar una situación típica familiar, que es cuando a nuestros hijos les decimos “vete a dormir que si no vendrá el hombre del saco”, o “come, que si no te vas a quedar siempre pequeñito” o  nos piden una bicicleta y les decimos que no por temor a que se caigan. ¿Ves que utilizamos el miedo como forma de coacción?

En el ámbito académico también se abusa de meter miedo. Por ejemplo, se hace un drama de un suspenso de un niño de 11 años, e incluso hacemos creer a nadie que tiene malas notas que no va a llegar a nada en la vida y todo a su alrededor se va a desmoronar.

O ese mandato a un universitario que quiere seguir una carrera artística o poco común, por parte de personas que se autodenominan juiciosas y le dicen “si estudias esto que te gusta te vas a morir de hambre”. Otra vez el miedo como estrategia disuasoria.

En el ámbito laboral, cuántas personas tienen un trabajo que detestan y les hace mal pero no lo dejan por temor a la pobreza.

O personas que tienen tanto pánico al qué dirán, a quedarse excluidos, que pueden pasarse toda la vida anclados a una situación que no les gusta, como en un matrimonio que no les hace feliz, ocultando su homosexualidad, sin vestir de la manera que quieren, o expresar su forma de pensar.

Realmente, cuán paralizante es el miedo. Es cierto que muchos miedos tienen una base real y es una emoción útil que nos pide prudencia. El miedo útil nos presenta escenario atroz para que uno lo analice y pueda prepararse para esa situación. 

Es decir, el miedo tiene que ser como un amigo que te diga: «Oye mira, si viajas a este país conflictivo te puede pasar esto o aquello, por lo tanto debes prepararte así y asá y evitar estos barrios por la noche»

Visto así, le damos las gracias al miedo y nos informamos y preparamos antes de viajar a ese país. Pero, como ves, la utilidad de miedo es la de proporcionarte información, no la de impedirte que hagas algo o que te quedes como estás. 

Veamos con un ejemplo cómo puedes lidiar de manera positiva con tus miedos.

Pensemos en el temor que puedes sentir a hacer algo porque los demás pueden rechazarte. Este miedo es tu amigo y es como si te dijera: “que sepas que si haces eso habrá gente que no te va a hablar, que te pondrá mala cara, o vas a tener un conflicto con algunos de tus familiares. Por lo tanto, prepárate de antemano para esta situación”

Como ves, este miedo simplemente te avisa para que, cuando des un paso, estrés prevenido y el resultado no te sorprenda negativamente y te invita a prepararte por ejemplo, fortaleciendo tu autoestima para que el rechazo de los demás no te afecte tanto, pensando en posibles respuestas que decir a gente maleducada que se meta contigo o buscando un grupo de aliados, gente que te apoye y con quien puedas paliar ese sentimiento de exclusión si se produce. 

En definitiva, el miedo ha de ser un amigo maravilloso que nos da pistas para afrontar todas las situaciones, pero no hemos de dejar que se convierta en nuestro enemigo y nos deje anclados en un sitio  incómodo o mediocre por siempre jamás.

El hecho es que vivimos en una sociedad tan castradora, tan debilitante, que nos produce tantos temores…  que es inevitable vivir el miedo de manera negativa. No obstante, no queda otra que buscar maneras de actuar a pesar de los miedos si quieres hacer algo que está en tu destino hacer y desarrollar el potencial que llevas dentro. 

¿Tienes un alma de artista y deseas exponer tus obras pero tienes pánico al qué dirán? Si dejas que este miedo te paralice te irás de este mundo sin expresar tu verdadero ser, y yo creo que eso no es buen trato…

Si quieres profundizar en el tema y encontrar claves concretas para actuar te invito a leer mi artículo “3 estrategias para entrentarte a tus miedos”.

 

Conclusiones

En resumen, vivir bien es un arte, no es algo que sucede sin más.

Si uno se deja llevar por la inercia lo más probable es que no viva como desea, pero si se pone conciencia y empeño en crear concordia con nuestros seres queridos, trabajar de forma enfocada (en lugar de en forma fragmentada) y no permitimos que el miedo nos impida llevar a cabo las tareas que merecen la pena, la buena vida está garantizada.

Espero que te haya gustado este contenido y este enfoque. Si es así, te animo a que mires la página de mi programa «Cómo enamorarte de la vida que tienes», que está dirigido a todos aquellos que decidan poner intención y empeño en el arte de vivir bien. 

A lo largo de una serie de audios y otros materiales propongo un marco de acción para sacar el máximo partido de nuestra vida actual, disfrutando del momento presente, aquí y ahora, en lugar de postergar la felicidad para un hipotético futuro donde todo estará en equilibrio o se cumplirán nuestras ambiciones.

Esto es lo que dicen algunas de las participantes sobre el curso:

Enamorarte de la vida que tienes - opinión - el arte de vivir bien El arte de vivir bien - Opinión del curso "Cómo enamorarte de la vida que tienes"

 

¿Quieres saber más de esta formación y tener claros cuáles son los pasos para hacer de tu vida una obra de arte? Haz clic en la imagen.

Enamorarte de tu vida

 

Y si quieres escuchar este episodio en otras plataformas, aquí tienes los enlaces:

Escuchar episodio 24: «Vivir bien es un arte y 3 maneras de empezar a desarrollarlo» en Spotify

Escuchar episodio 24: «Vivir bien es un arte y 3 maneras de empezar a desarrollarlo» en itunes

 

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