Cuando salimos al mundo a perseguir nuestras metas hay una cosa importante que necesitamos, además de una intención o un plan establecido: empuje. O podríamos llamarlo también garra, impulso, decisión, coraje, fuerza bruta.

 

Hay un arcano del tarot que ejemplifica muy bien este comportamiento de luchar por una meta contra viento y marea y es El Carro.

 

 

En El Carro un joven se lanza a cumplir sus sueños y manifestar su voluntad y es llevado por la fuerza, a veces agresiva, de dos caballos.

 

Todos nosotros, por más “espirituales” y pacíficos que seamos, necesitamos un poco de esta energía guerrera. No todo puede ser: sí, me da igual, claro, tengamos la fiesta en paz, llevaré cuidado, haré caso de lo que me dices, vale pero poco a poco.

 

A veces la vida lo que nos pide no es moderación sino un fuerte impulso. O tenemos que ser decididos aunque con ello levantemos opiniones en nuestra contra.

 

Cuando falta esta capacidad de imponer nuestra voluntad con garra (y cuando digo “imponer nuestra voluntad” no hablo ni por asomo de amenazar o ser déspotas, sino de seguir una llamada que conduce a la autorrealización personal) suele ser por dos cosas:

– Primero, porque falta claridad. Y claro, si el carro no tiene un destino o una dirección determinada ¡no se mueve!
– Y en segundo lugar, porque tenemos demasiado peso encima y con tantos lastres y obligaciones no sacamos energía para avanzar con pasión.

 

Vamos a ver ambos casos brevemente y hablar de lo que puedes hacer.

 

Para avanzar con empuje, necesitas claridad.

Cuando estamos confusos, desorientados y sufrimos un malestar que no sabemos identificar, tendemos a quedarnos quietos. Si no sé lo que me pasa o para dónde tengo que ir ¿ dónde pongo la fuerza? (de hecho, hay personas que explotan de ira con frecuencia cuando hay mucha energía que no está canalizada).

 

Cuando hablo de canalizar la energía al movimiento no considero el caso de esas personas que se embarcan en muchas actividades de manera impulsiva pero que, en realidad, no les llevan a ningún sitio. Porque para tener una vida plena no hace falta hacer muchas cosas (viajes, aficiones, trabajos, idiomas, parejas, proyectos creativos) sino hacer las cosas que realmente nos hacen felices y contribuyen también al bienestar de los demás.

 

Es decir, el secreto no es “moverse a toda costa” sino ir hacia una dirección donde yo sé que está mi realización.

 

Es lo mismo que cuando tenemos un problema (de salud, laboral, de pareja, de autoestima) y empezamos a actuar de forma errática, no conseguimos una solución verdadera porque nos movemos sin conciencia. Por eso insisto tanto en que hacer un diagnóstico adecuado de qué es lo que nos pasa (o como decía en el artículo de la semana pasada, detectar el verdadero origen del problema) es la mitad de la solución.

 

Así pues, si notas que te falta garra, fuerza e impulso para encarar tus decisiones, te sugiero que te reserves un día o una tarde libre y te enfoques en conseguir CLARIDAD. Algunas acciones que podrías llevar a cabo son las siguientes:

 

  • Ordena físicamente tu casa y tu espacio
  • Profundiza en la raíz de tu problema. No te quedes en lo obvio, en lo que te pasa en la actualidad, sino ve para atrás hacia tu adolescencia y tu infancia para descubrir cómo se originó ese conflicto que te molesta.
  • Define para cada día, cada semana o cada mes acciones PRIORITARIAS. No todo es importante en todo momento. Enfócate en hacer lo que es esencial para que avance tu carrera, tu familia, tu bienestar, tu desarrollo espiritual y el resto ponlo en un segundo plato.
  • Escribe y organiza tu pensamiento. En la mente las cosas son muy difusas pero cuando se plasman en el papel mágicamente las vamos organizando.
  • Contrata alguna sesión con un terapeuta, enfocada en ordenar tus emociones y clarificar tu objetivo más importante, para que dirijas tu esfuerzo justo en este punto (esto es lo que yo hago en las sesiones de tarot terapéutico)
  • Párate a pensar en las siguiente preguntas: ¿qué es lo que yo más deseo? ¿dedico tiempo y pensamiento a lo que digo que es lo más importante de mi vida o todo se lo lleva el trabajo? ¿qué necesito para encontrar dirección y foco?

 

En definitiva, no subestimes la importancia de tener claro cuál es tu propósito, e invierte todo el tiempo que sea preciso en esta tarea. Porque una vez que tenemos la dirección… entonces sí podemos subirnos a nuestro carro con toda la vitalidad y confianza del mundo.

 

Avanzar con empuje también requiere ligereza

Hay personas que tienen clarísimo lo que quieren, lo que necesitan o dónde está el verdadero problema, y sin embargo se sienten paralizadas o con la sensación de que cualquier mínima acción requiere mucho esfuerzo. Eso está provocado porque tienen “su carro” demasiado cargado, y ese exceso de peso les impide avanzar con velocidad y decisión.

 

Antes de que veamos algunos ejemplos, te invito a detener en este momento tu lectura, poner tu mano en el corazón y responder a estas dos preguntas: ¿Qué me sobra? ¿Qué lastres inútiles e irrelevantes estoy llevando conmigo y ralentizan mi marcha?

 

La vida moderna es complicada y cualquier persona del primer mundo ya soporta una carga monumental en forma de obligaciones legales (dios mío… si casi no hay semana que no haya que revisar o hacer algún papeleo). A esto le sumamos las obligaciones sociales, domésticas, familiares, académicas, laborales y de cuidado básico (comer, ducharse, deporte, descanso, etc.) y resulta que en esta “sociedad del bienestar” vivimos aprisionados por un montón de tareas y normas que nos quitan espontaneidad vital. ¡Si la vida rural era mucho más simple y espontánea!

 

Si a todo esto le añadimos los lastres emocionales con los que, lamentablemente, cargamos a cuestas (autoexigencia, miedos, perfeccionismo, autocrítica, inseguridad, desconocimiento de nuestros talentos, tendencia a meternos en relaciones tóxicas que nos chupan la energía) lo que llega a resultar sorprendente es que tengamos energía para funcionar en el mundo.

 

No sé a ti, pero a mí me sorprende la resiliencia del ser humano y el instinto de superación. A pesar de estas cargas, de las heridas que todos arrastramos, de los miedos, de las dificultades económicas y de las obligaciones que nos impone nuestra sociedad hiper-burocratizada, todos nos levantamos cada mañana con una llama encendida. Asombrosamente, la pasión por vivir nunca se apaga…

 

Ahora imagínate que en vez de dejar esa llama bajo mínimos fueras quitándole obstáculos y le dieras un poco de aire para que se convirtiera en una pequeña fogata… Ahí tendrías la energía para funcionar en la vida a un nivel superior, con valentía, con pasión, con empuje.

 

Lo que quiero destacar es esto: la llama del coraje nunca se apaga. Cada día que te levantas esa energía está contigo, te pertenece. Lo que sí puedes hacer es simplificar tu vida e ir disolviendo todos los bloqueos que la ahogan. Por ejemplo:

 

  • Quítate las obligaciones que no son necesarias o delégalas en otra persona.
  • Libérate de las actitudes limitantes, como la inseguridad y el miedo, que apagan cualquier hoguera
  • En vez de ampararte en excusas como “no puedo” o “no sé”, busca activamente la manera de superar estas restricciones por medio de preguntas.
  • Y con respecto a las preocupaciones… ¿sirve de algo preocuparse? Si el hecho de que pienses una y otra vez en un problema te ayuda a comprenderlo mejor y tomar decisiones sabias, entonces perfecto, sigue preocupándote. En caso contrario… esa acción de pensar no sirve de nada y deberías emplear tu pensamiento en algo más productivo.

 

En definitiva, de la forma que puedas y juzgues oportuna, enfócate en quitarte peso. Verás cómo cada día te levantas con mayor sensación de libertad y energía.

 

Resumiendo

Hay dos ingredientes básicos para avanzar hacia nuestras metas con pasión y empuje:

1. La claridad, que nos da la dirección hacia dónde ir y

2. La ligereza, para que nuestra energía vital se concentre en el proyecto que queremos impulsar.

 

Si te falta cualquiera de estos dos, tendrás la sensación de que la vida se te escapa de entre las manos y otras personas o circunstancias deciden por ti. Mi consejo es que te tomes un tiempo de pausa y te propongas clarificar qué quieres y qué te sucede, y en segundo lugar que busques maneras de andar por la vida lo más ligero posible.

 

Y ahora súbete a tu carro y encamínate, con valor, hacia el lugar en el que quieres estar. ¡Te acompaño! 🙂

 

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10 Comentarios

  1. Me encantó! Muy claro, sencillo, contundente. Checa perfecto con mi sentir.
    Mil gracias por compartirlo Amparo. Me ayudas bastante : )

    • Amparo Millán Responde

      Muchas gracias Adri, me alegra mucho que te ayude y sobre todo que CONECTE contigo. Te mando mucho fuego y coraje para tu camino! 🙂

  2. Me gustó mucho, siento que en parte me ha ayudado a definir qué es lo que me hace falta para darle Play a mi empuje.

    Saludos desde Venezuela.

    • Amparo Millán Responde

      Me alegro mucho que el artículo te haya ayudado a indentificar qué es lo que necesitas para lanzarte con decisión a por tus objetivos. Ahora toca el trabajo de pararse un tiempo, reflexionar y hacer un plan de acción para el futuro, mucha suerte con ello 🙂 Un abrazo desde España!

  3. Claridad… tiene gracia porque esa es una palabra que me gusta mucho: Clarividencia. “Ver claro”, encontrar el camino.
    Como estoy sumida en el pozo de la depresión y luchando por salir pensaba que era la única a la que le interesaba ese término mágico, pero ya veo que no.

    • Amparo Millán Responde

      Hola Claudia,
      Clarividencia es ir incluso un paso más allá de la claridad, es no ver sólo el presente sino intuir el futuro (a partir de lo que está pasando en el presente). Es obvio que las dos cosas, la claridad y la clarividencia, nos hacen más sabios y nos permiten tomar mejores decisiones.
      Dices que estás “luchando por salir” de la depresión. Entiendo que estarás siguiendo recomendaciones de ciertas personas (psicólogos, médicos, psiquiatras, amigos, terapeutas) y yo sólo quiero apuntar, sin decirte que dejes de hacer nada que te recomienden y te funcione, que quizás no tienes que luchar… Quizás tienes que sumirte en esa depresión, esa noche oscura del alma y COMPRENDER de dónde viene tanta tristeza y tanto dolor. Un abrazo y ánimo.

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