¿Cuáles son los lastres que entorpecen tu vida? ¿Sabes identificarlos?

Cuando nos planteamos objetivos solemos pensar en cosas que queremos AÑADIR a nuestras ya cargadas agendas: nuevos deseos, cursos, viajes, formación, nuevos retos, lo que sea. No hay nada de malo en ello, si quieres ir a algún sitio antes tendrás que concretar y planificar los pasos, ¿verdad?

Sin embargo, hay una cuestión que pasamos por alto y es la siguiente:

 

Antes de querer “hacer” algo nuevo, conviene echar un vistazo a lo que está estorbando e impidiendo nuestro crecimiento. Y empezar por ahí, por liberarnos de esos lastres.

 

Esa es la premisa de mi clase intensiva “4 actitudes que bloquean tu potencial“: si quieres llegar lejos, si quieres conseguir tus sueños más auténticos y descabellados, empieza por comprender y superar los comportamientos que te están frenando.

Porque si nos ponemos nuevos retos pero no atendemos nuestras limitaciones, que pueden ser internas (miedo, inseguridad) o externas (por ejemplo, la falta de un espacio de trabajo o una buena agenda) avanzaremos con un desgaste tremendo, con sangre, sudor y lágrimas que tal vez nos lleven a abandonar.

Y no queremos abandonar nuestra visión de una vida maravillosa, ¿verdad?

Por tanto, mi recomendación para ese momento en que nos planteamos y escribimos, ilusionados, esas metas que nos harán felices (a principios de año, cada cumpleaños, en un momento de inspiración cualquiera) es la siguiente: invierte un tiempo en pensar qué es eso que te sobra y cómo podrías eliminarlo.

Verás cómo así no sólo avanzas con más fluidez sino también con más alegría.

He hecho una recopilación de cuáles son los diez frenos más comunes en la mayoría de las personas. Acompáñame a descubrirlos y asiente cuando alguno de ellos te toque de pleno. Plantéate empezar por reducir esa limitación antes de proponerte metas más ambiciosas.

 

10 lastres de los que debes deshacerte para alcanzar tus deseos y brillar en tu vida

 

10 lastres que te impiden conseguir tus objetivos y ser feliz
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1. El compararte con los demás (y si eso implica no mirar las redes sociales en un tiempo, pues no las mires)

Una cosa es mirar la vida de otras personas de vez en cuando, como entretenimiento e inspiración, y otra cosa es compararnos con los demás de manera continua, día tras día, lo cual nos causa un inmenso dolor sin sentido, además de bajar nuestra ilusión y motivación.

Pero aquí no acaba la cosa, hay algo aún peor:  comparar a nuestra pareja, hermanos, hijos o amigos con lo que tienen o hacen otras personas (y por favor, si este es tu caso, deja de hacerlo; es un comportamiento mezquino como pocos).

Las redes sociales contribuyen bastante a estas envidias y sentimientos de inferioridad, así que si te es difícil caer en comparaciones cada vez que abres el Facebook o el Instagram, ¡no los abras, así de sencillo! 

Otras veces no son las redes sociales sino ciertas personas que en cuanto las vemos no dejan de agobiarnos con sus éxitos, los éxitos de sus hijos o sus maravillosas compras. En ese caso, deja de ver a estas personas, lo digo en serio.

Tenemos que conocer nuestras limitaciones y si una acción determinada nos lleva a hacer algo que nos daña, o que daña a otras personas, lo inteligente es cortarlo de raíz.

Empieza el año que viene sin compararte con nadie y verás cómo tu vida te parece cada vez más sincera, limpia e interesante.

 

2. Pensar en bucle sobre tus problemas pero no hacer nada para solucionarlos.

Otro comportamiento que no tiene sentido es pasar largas horas (sobre todo por la noche) pensando en bucle sobre nuestros problemas pero luego:

  • no llegar a una conclusión clara de lo que nos ocurre y por qué nos ocurre
  • no tomar acción para poner soluciones.

Pensar sobre un tema, con el mismo punto de vista, una y otra vez es un lastre que consume una INMENSA energía mental. Por ello, si estás atascad@ en un conflicto y no le encuentras solución, pide ayuda. Y si esta ayuda cuesta dinero, pues para eso está el dinero.

Actuar aunque sea un paso pequeñito, pensar de manera amplia y objetiva y pedir ayuda son acciones más fructíferas que el pasar largas horas rumiando tus problemas sin hacer nada por solventarlos.

 

 

3. Querer o esperar que cambien los demás (o el mundo) pero no querer cambiar tú

Otro lastre para el crecimiento y la madurez personal es esperar pasivamente que las circunstancias cambien.

Por ejemplo, que mi querido amor platónico por fin se fije en mí. Que cierta persona me pida perdón por su comportamiento (pero yo no doy el primer paso, que sea el otro ¡faltaría más!). Que alguien me quiera, me ayude, me respete, me comprenda, me haga feliz (en vez de ser yo esa persona o hacerlo por otra persona).

Para bien y para mal no tenemos ninguna influencia sobre lo que hagan los demás… Así que si el mundo o nuestra vida no nos gusta, lo más productivo que podemos hacer es plantearnos cambiar. En vez de sentarnos y esperar que cambie el mundo.

O por lo menos, asumir que hay cosas que no dependen de nosotros y que es mejor invertir los pensamientos en aquello sobre lo que sí tenemos margen de maniobra.

 

4. No poner freno a las intromisiones e imposiciones sobre tu vida.

Un lastre que a menudo retrasa nuestros proyectos es la intromisión de los demás. Una cosa es que alguien nos ayude a conseguir o averiguar lo que queremos, y otra cosa es que esa persona se dedique a mangonear sobre nuestra vida y se enfade si no hacemos lo que nos dice.

Nadie, por muy buenas que sean sus intenciones, tiene derecho a decirte lo que tienes que hacer o lo que es mejor para ti. Si alguien te quiere de verdad, respetará tu libertad y te dará una visión complementaria (advertencias, consejos, estímulo, preguntas) que no será impositiva sino abierta y enriquecedora.

Si quieres vivir una vida auténtica, a veces tendrás que poner límites claros y contundentes a las personas que te rodean. Sí, a veces estas personas son tu madre, tu padre, tu hermana, tu pareja o tu mejor amigo.  Por mucho que te cueste, haz saber a las personas entrometidas o que sutilmente quieren decidir por ti que es tu vida… y tienes la última palabra, por muy buenas que sean las intenciones que te venden.

 

5. Pretender llegar a todo.

Admitámoslo, no llegamos a todo. No llegamos a llamar a todos los amigos, a estar en todos los planes, a contestar todos los mails a tiempo, a vestir siempre de punta en blanco y a tener la casa de revista día sí día también.

Por eso, es peligrosa esa idea de: “ya descansaré cuando esté todo hecho” ¡porque nunca va a estar TODO hecho! 

A mí me creaba mucha frustración el no concederme un rato libre hasta haber acabado con todas las tareas pendientes del día (que además, teniendo un negocio online unipersonal son INFINITAS) así que últimamente estoy optando por tomarme descansos cuando lo necesito… a pesar de que tenga mails sin contestar, sesiones in pasar a limpio o cursos sin terminar. Porque nunca va a llegar ese día que diga: ¡qué bien, no tengo NADA por hacer hoy!

Si este es también tu caso, renuncia a ese lastre de perfeccionismo y querer llegar a todo. Simplifica. Y tómate un descanso cuando lo necesites, aunque te dejes tareas sin tachar de la lista de cosas pendientes.

Suelta los lastres que te impiden avanzar - frase
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6. Aspirar a ser perfectos.

Tiene mucho que ver con lo anterior. Cuántas veces nuestros elevados valores morales o la idea de lo que “deberíamos ser” son una prisión que ahoga nuestra alegría y nuestra autoestima de paso.

Verás, ni tú ni yo somos perfectos. Y nunca lo seremos. Nos vamos a equivocar de una y mil maneras: tendremos reacciones furiosas y desmedidas, lloraremos en el momento menos indicado, incumpliremos plazos de entrega, escribiremos artículos buenos y otros reguleros, trataremos mal a las personas que más nos quieren y se nos olvidará el cumpleaños de nuestra mejor amiga.

Por eso, yo creo que vale mucho la pena bajar las propias expectativas y las que ponemos en los demás. No enfadarnos si nos equivocamos y tampoco si los demás cometen un error. Somos deliciosamente imperfectos, qué le vamos a hacer.

Si vamos desprendiéndonos de esta falsa moralidad, esa aspiración ridícula de que tenemos que ser hombres y mujeres perfectos, en todos nuestros roles, construiremos relaciones más amables y auténticas con los demás, relaciones que serán un lugar de descanso en vez de una fuente de presión.

 

7. Ir tan rápido como para no tener tiempo para un rato de calma y silencio

Creo que el silencio y la soledad son dos amigos a los que debemos visitar de vez en cuando. Una forma de hacerlo es a través de pausas para leer, pensar, escribir pasear o mirar al cielo desde una ventana.

Hay mucha gente que dice: ¡pero yo no tengo tiempo de pararme a leer y pensar! Bueno, empezando porque el tiempo es algo bastante elástico y siempre se pueden sacar 15 minutos de algún sitio, creo que no nos podemos permitir vivir sin estos ratos de calma.

No se trata sólo de que “es aconsejable” tener momentos de silencio e introspección, sino que son imprescindibles para la salud mental y emocional. Como el hacer deporte o caminar lo es para la salud física.

No te pongas la excusa de: “no tengo tiempo para pararme pensar”. Saca ese rato de donde sea porque en caso contrario las cosas se complicarán sin que te des cuenta.

 

8. Esconder tu vulnerabilidad y el contacto con el mundo emocional.

Llevo algunos meses haciendo sesiones de tarot terapéutico y el tema que más se ha repetido con personas de edades y ocupaciones muy diferentes (de los 30 a los 50 años; amas de casa, personas con profesiones creativas, abogadas, profesoras, terapeutas, etc.) es el siguiente: escondemos nuestra vulnerabilidad por miedo o por desconocimiento de ese mundo interior acuático y desordenado.

Hay una carta en el tarot mítico que es la Reina de Copas que me ha aparecido con una frecuencia inusual en las sesiones. Como veis en la imagen, representa a una mujer dulce, amorosa, sensible, “acuática”, intuitiva, tierna y ultra sensitiva a todo lo que sucede alrededor.

 

 

La mayoría de mujeres han hecho todo lo posible por ocultar su reina de copas, o por desconectar por completo de ella, asumiendo un rol fuerte y “masculino” de cara al mundo exterior: se han ido al pensamiento, a los estudios, al trabajo duro, a posiciones en las que importa la “garra” pero la sensibilidad es un lastre. De hecho, hay muchas personas a las que les incomoda llorar o tener un día triste, o bien no soportan la incertidumbre, la ambivalencia o el no tener las ideas claras (cosa que suele suceder cuando hablamos de sentimientos, ¡porque no hay soluciones efectivas y lineales a las complejidades del corazón!)

Y así nos va, especialmente trágico en el caso de las mujeres… Estamos desconectadas, perdidas, en el fondo incómodas y aburridas en ese papel tan serio y racional en que nos hemos puesto.

La Reina de Copas una y otra vez apareciendo en las tiradas recuerda que ese lado femenino, tierno y suave, hay que recuperarlo y ponerlo en valor.

 

9. Juzgar a los demás sin conocer su historia

Bueno, sobre esto no me voy a enredar mucho porque publiqué hace poco este vídeo en Facebook en el que comparto una experiencia que tuve con una ‘hater’ (que ahora me parece desternillante pero en su momento me dejó en shock).

Creo que muchos estamos comprobando el peligro que suponen las redes sociales cuando las convertimos en lugar de apaleamiento público, que 2 de cada 100 lo merecerán (porque son mala gente y lo que se cuenta sobre ellas es rigurosamente cierto) pero las otras 98 no.

Lo que yo os propongo si queréis llegar lejos, en todos los sentidos, es no participar en estas lapidaciones públicas. No compartir una historia de Facebook (por mucho que la persona que la haya escrito suplique “por favor, comparte si te parece indignante”) si no sabemos a ciencia cierta si es verdad o no.

Acostumbrarnos a no prejuzgar a los demás tiene otro maravilloso efecto y es que también disminuimos el nivel de juicio hacia nosotros mismos… Y es tan fácil y tan agradable tener un diálogo interior positivo que vale la pena esforzarse en ello.

 

10. El miedo

Por último… ¿hay algún lastre mayor que el miedo?

El miedo al futuro. El miedo a equivocarnos. El miedo a las habladurías. El miedo a lo que puedan opinar los demás si nos mostramos tal y como somos.

Qué cansancio, de verdad, ¿te imaginas cómo sería tu día a día si redujeras ese pánico a la mitad? Cosas malas nos van a pasar a todos, es indudable, pero cuando tenemos miedo estamos “sufriendo” por estos inconvenientes mucho antes de que ocurran.

Y no merece la pena vivir así, con ese desasosiego permanente. Al final nos hace mucho más daño este miedo continuo que los eventos que puedan pasar que curiosamente al final, de un modo u otro, acabamos superando.

Si de algo tienes que librarte, poco a poco, con mucha reflexión y mucho trabajo personal, es de ese temor que no te deja alcanzar tus sueños ni disfrutar de la vida.

 

En conclusión: qué tienes que eliminar antes de nada si quieres conseguir tus propósitos

A la hora de ponernos metas ambiciosas tenemos que examinar en detalle qué frenos, internos y externos, se están llevando gran parte de nuestra energía vital. Porque si no el avance seguirá siendo lento y difícil.

Yo aquí te he hablado de manera resumida de 10 lastres que te roban la vitalidad, concretamente:

  1. Compararte con los demás

  2. Pensar en bucle en tus problemas pero no hacer nada para solucionarlos

  3. Esperar que los demás cambien

  4. No poner freno a las intromisiones e imposiciones de los demás

  5. Pretender llegar a todo

  6. Querer ser perfecto/a

  7. No reservar ratos de calma y silencio mínimo una vez a la semana

  8. Esconder la vulnerabilidad

  9. Prejuzgar a los demás

  10. El miedo

 

Espero que este artículo te haya abierto los ojos sobre lo importante que es superar estos bloqueos si de verdad quieres una vida más conectada, productiva y feliz.

Y si quieres seguir profundizando en este tema de las resistencias internas, te recomiendo echar un vistazo a mi masterclass intensiva: “Cómo superar tus bloqueos” en la que aprenderás a identificar y superar los 4 lastres más comunes a la mayoría de nosotros: el no saber lo que queremos, la inseguridad, el miedo y la mala organización.

Tienes toda la información aquí:

 

MASTERCLASS INTENSIVA: SUPERAR LAS 4 ACTITUDES QUE BLOQUEAN TU POTENCIAL

 

En definitiva, te propongo primero quitar las malas hierbas y luego sembrar nuevas semillas para conseguir la vida abundante y feliz que sueñas. ¿Qué te parece?

¿Comenzamos eliminando los lastres?

Si no sabes cómo, tienes mis sugerencias AQUÍ.

 

 


Créditos de la imagen: GetStencil

 

 

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12 Comentarios

  1. Planes para un nuevo año, soltar ataduras. ¡Que ganas tengo!, pero en este momento, el único plan importante es recuperarme de mis lesiones. Semana a semana tus artículos me ayudan mucho, son una fuente de calma, y creo que aún me motivara más el seguirte en tu blog cuando vaya saliendo de este bache. De momento, voy tomando notas de cuanto me parece interesante, q es casi todo.¡¡gracias por tus artículos y tus consejos!!
    Tengo la esperanza de que en unos meses, no sólo recuperar mi vida anterior, sino de mejorar aprovechando las reflexiones que ahora tengo tiempo de hacer, y apoyandome en tus sabios consejos.

    • Amparo Millán Responde

      Antonio, ¿le has echado un vistazo a mi clase intensiva? –> 4 bloqueos que dificultan tu vida personal y profesional Creo que te ayudaría un montón, primero porque tienes interés en conocerte a ti mismo y soltar ataduras, y segundo porque a diferencia de otras personas tienes mucho tiempo y calma para pensar (de manera forzosa, lo sé, pero si algo tiene de positivo tu lesión es que te ayuda a parar).

      Me alegra que te ayuden mis artículos y buen punto el de tomar notas, lo que apuntamos no se lo lleva el viento sino que va siempre con nosotros. Al final estos cuadernos de reflexiones son un tesoro en nuestro camino personal.
      Un abrazo y felices fiestas!

    • Hola Antonio¡ me identifico con tu comentario. Yo también llevo un año de dolor y diagnóstico errados, espero pronto recuperarme 100%y volver a ser la mujer activa, alegre, y optimista de siempre. Te deseo un 2018 lleno de salud… 🤗 Gracias Amparo Millán por blog. Me ayuda a encontrar equilibrio en esta incertidumbre. Feliz Navidad 🎄

      • Amparo Millán Responde

        Hola Fabiola,
        A raíz de tu comentario (concretamente de la frase “volver a ser la mujer activa, alegre y optimista de siempre”) me atrevo a decirte lo siguiente: quizás en este momento de tu vida no tengas que ser la de siempre. Quizás lo más saludable para ti es cambiar y ser una nueva mujer. Crecer. Madurar. Descubrir nuevas partes de ti que estaban ocultas.
        A veces (no digo que sea en tu caso porque no te conozco en absoluto, pero pasa a alguna personas) el optimismo y la alegría son un refugio para no ver el dolor o las heridas de nuestra vida.
        Tal vez en este momento tengas que ser más tranquila, realista y consciente del lado oscuro del mundo, Fabiola. Un abrazo y felices fiestas!

      • Hola Fabiola. Supongo q somos muchos los que estamos pasando o han pasado por una situación así. Pero yo a veces me siento como si fuera el único, por lo que me anima ver q personas como tú qué estás pasando una mala racha, están dispuestas a seguir adelante. Yo también lo estoy. Y que haya sitios como este de Amparo donde podamos apoyarnos y comunicarnos me parece importante. Me alegro de identificarme contigo. Te deseo que pronto estés recuperada con tanta fuerza como lo deseo para mi. Un abrazo

  2. Hola Amparo quiero decirte que tus artículos me encanta mejor dicho me fascina eres un encanto.
    Un abrazo muy grande y muy Felices Fiestas también para ti.

    • Amparo Millán Responde

      Qué bonito comentario, muchas gracias, Elena! 😀

    • Amparo Millán Responde

      Me alegra que te guste Adriana, te espero entonces por aquí en más ocasiones! 🙂

  3. Artículos interesantes y de aplicación a la vida diaria para superación de la persona

  4. Artículo de mucho interés para quien desea alcanzar un desarrollo personal de altura. Gracias.

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