Deja de mendigar amor: no NECESITAS sentirte querido

“Necesito que alguien me quiera”
“Me siento sol@ y desesperad@, necesito urgentemente un abrazo”
“Busco a alguien que me acepte y me quiera incondicionalmente”

 

Se dice que las Navidades son épocas de paz y amor y eso despierta los anhelos de mucha gente. De todas las necesidades humanas no materiales, yo creo que el amor es la única verdadera, la más legítima de todas, aunque a veces está escondida bajo disfraces como el poder, la fama, el reconocimiento académico, la adulación o el dinero.

 

Todos sentimos el deseo de que nos quieran… Y todos necesitamos amar. Lo que sucede con este asunto es una extraña paradoja: cuanto más buscamos el amor, menos lo encontramos, y cuando no lo pedimos con desesperación, nos  llega a raudales.

 

Hay personas que se pasan la vida mendigando amor como un perrito faldero. Piden migajas de cariño de aquí para allá, ruegan o exigen (según el estilo de cada uno) que “les quieran, que les abracen, que les escuchen, que les comprendan”. Suele suceder que estas personas están tan necesitadas, es tan grande el agujero interior que tienen que llenar, que nunca se sacian. Y por otro lado, y esto es mucho peor, cuando un@ busca amor desesperada e indiscriminadamente suele meterse en líos monumentales (relaciones en las que también hay maltrato, abuso sexual, desprecio, drogas, peleas, manipulación, conflicto, etc.).

 

Cuando un@ sale al mundo a mendigar amor… menos encuentra y más sol@ se siente. Por el contrario, hay personas muy queridas y seguras de sí mismas que no paran de encontrar muestras de amor sin pedirlas. Personas que realmente no necesitan el amor, la admiración o el aprecio de los demás y por ello mismo lo obtienen sin esfuerzo.

Sí, es curioso esto…

 

Mi opinión es que, en realidad, cuando somos adultos medianamente maduros y con una autoestima sana dejamos de necesitar el amor de los demás y por eso mismo dejamos de pedirlo ansiosamente. Simplemente disfrutamos del que nos llega (y nos llega, eso seguro, porque la persona madura y generosa que da, recibe en otro momento). Por el contrario, cuando estamos desesperad@s interiormente o con una autoestima muy herida, creemos que necesitamos el amor de los demás y no dejamos de pedirlo, pero el resultado es que nunca conseguimos saciar ese vacío primigenio. Es como si tuviéramos un hueco en el corazón que nunca va a llenarse a menos que cerremos ese hueco. Y esta actitud desesperada también conlleva que los demás, con frecuencia, se cansen de nuestras peticiones y exigencias sin fin. La pescadilla que se muerde la cola.

 

Tras dos años intensos de clases, experiencias compartidas y mucho debate con las compañeras del curso de Laura Gutman (más muchas otras lecturas aderezadas durante este período, como por ejemplo los libros de Nathaniel Branden, experto mundial en autoestima), creo que empiezo a vislumbrar algo que Laura decía desde el principio y a mí me costaba comprender: solamente l@s niñ@s y l@s adolescentes necesitan sentirse amados, por supuesto incondicionalmente. Cuando esto ocurre (lo cual lamentablemente no es muy habitual) la persona se forja una autoestima y una idea de sí misma tan sólida, tan íntegra, tan profunda, que ya nunca más va a dudar de su calidad como ser humano. Una persona así nunca necesitará que otra persona le diga “eres digna, eres maravillosa, te amo” aunque por supuesto lo va a agradecer si ocurre. Y se sentirá tan plena, tan segura, que no le va a costar comprender, amar y respetar a otro en la misma medida. Por ello, lo natural es que sean solamente l@s niñ@s y l@s adolescentes, que aún son dependientes financiera y emocionalmente, las únicas personas con derecho y necesidad real de pedir amor.

 

Claro, como la civilización es perversa y aparte nada es perfecto, muy pocos jóvenes crecemos con ese sentimiento de integridad, esa autoestima intachable que ha de ser nuestro mástil en la vida adulta. Por ello seguimos necesitando, cual niñ@s, sentirnos amados, admirados y apreciados en todo momento. Seguimos pidiendo amor (y consuelo, y abrazos, y comprensión incondicional) a todo el mundo o realmente mendigándolo si nuestra autoestima es muy pobre (doy fe de que hay personas que se exponen a humillaciones muy dolorosas sólo por una mínima muestra de cariño).

 

necesito_amor_desesperadamente

 

Esto no tendría que ser un problema (al fin y al cabo tod@s recibimos afecto de muchas maneras) de no ser por lo siguiente: cuando somos adult@s el amor de los demás NO NOS LLENA si no va acompañado de una madurez y un amor propio creciente. Es una lástima, pero así es. Seguro que conoces a alguien que, aunque tiene apoyos y cariño esporádicos de los demás, nunca para de quejarse y se siente vací@ a los cinco minutos. Es como si todo el aprecio de los demás cayera en saco roto. Una persona con una débil autoestima, que cae una y otra vez en culpas, derrotismos o bien se ha situado en un extremo de “insensibilización total”, como si fuera un robot, siempre va a necesitar más y más amor.

 

Cuando somos niñ@s o adolescentes el amor de los demás nos alimenta, y además es una necesidad legítima. Cuando somos adult@s, el amor de los demás es positivo pero no suficiente para traernos bienestar. - ¡Twitea esto!

 

Para que el amor de los demás nos nutra y no nos deje la sensación de vacío a los cinco minutos, las personas adultas necesitamos dos cosas: la primera, amarnos y aceptarnos por completo a nosotros mismos y la segunda, dar ese amor a los demás.

 

Esto que puede parecer muy trágico (no es suficiente con el amor de los demás) en realidad es una maravillosa noticia. Esa noticia es que NO NECESITAS QUE TE QUIERAN, TE COMPRENDAN O QUE TE ABRACEN TODO EL TIEMPO.

NO

LO

NECESITAS

 

Por supuesto que lo vas a agradecer, ¿qué persona no agradece un bombón, un zumo de mango recién exprimido o un buen chuletón de Ávila? Pero, y siguiendo el símil de la comida, podemos sobrevivir a base de alimentos mucho menos sofisticados. Si tenemos la suerte de disponer de alimentos extraordinarios y de alta calidad, bien por nosotros, pero si durante una época tenemos que llevar una alimentación más austera, no nos vamos a morir ni a dejar de ser felices.

 

Es obvio que hubiera sido mucho mejor (para nosotros y para el mundo) haber estado desde niños completamente cuidados, amparados, comprendidos y envueltos en el amor no sólo de dos padres sino de toda una tribu (hombres y mujeres, familiares y vecinos, abuelas, maestras, hermanos, tíos, cuidadores, jefes y sacerdotes, etc.) No ha sido así. En mayor o menos grado, hemos recibido castigos injustos, carencias, desprecio, soledad, incomprensión o simplemente las personas encargadas de cuidarnos estaban demasiado cansadas de los trabajos que necesitaban para sobrevivir. O bien los adultos que nos rodeaban tenían sus buenas intenciones pero no comprendían nuestro lenguaje, incluso les molestaba. No se trata de culpabilizar o juzgar lo que nos pasó o no nos pasó pero sí de mirar con realidad nuestras propias carencias ahora que tenemos treinta, cuarenta o setenta años. Algo que a algun@s le da mucho miedo y francamente no entiendo el por qué.

 

Si en algún punto nos sentimos insatisfechos, si nos enfadamos porque tal o cual no nos quiere o no nos demuestra su amor, si seguimos haciendo estupideces con tal de recibir un poco de cariño, si seguimos anhelando esa media naranja que nos complete porque si no nuestra vida no tiene sentido, o si por el contrario no pedimos nada pero tampoco somos capaces de dar nada genuino y vivo a los demás, cualquiera de estos casos es sintomático de que no recibimos todo lo que necesitamos. Tenemos carencias que de algún modo hemos de reconocer. Fíjate, ni siquiera hay que “solucionar” nada (pues no se puede cambiar el pasado) sólo tomar conciencia de lo que hubo y lo que no.

 

Si bien no podemos volver atrás para darle todo lo que legítimamente necesitaba ese niñ@ o adolescente que vive dentro nuestro (y que muchos expertos en psicología llaman “el niño interior”) hoy sí podemos hacer otras cosas:

 

1. En primer lugar, reconocer la carencia. Reconocer que quizás estamos más necesitad@s, herid@s o vací@s de lo que nos gustaría. No es este un paso indoloro, pero tampoco es tan terrible. Es mucho más difícil no cambiar y seguir cieg@s.

2. En segundo lugar, hacer un compromiso firme con nosotros mismos de conocer quién somos realmente, tratarnos bien y trabajar nuestra autoestima. Como su propio nombre indica, la “autoestima” no requiere del juicio de los demás, sólo del nuestro. Desarrollar la autoestima no depende de nuestra edad, del estatus socioeconómico, del lugar donde vivimos, de quién gane las elecciones ni de cuántos amigos tenemos. Por fortuna, no depende de nada más que de nosotros… De la intención y el empeño que pongamos en conocernos e ir adoptando las acciones adecuadas para edificar un amor propio sólido.

3. En tercer lugar, podemos dejar de pensar en “si nos quieren o no”, “si la sociedad nos acepta o no” o “si mi pareja, o mi hijo, o mi madre me comprende o no” y simplemente… DAR. Como adultos, la madurez se consigue al dar, no al recibir. La madurez llega cuando decido ser amable con otra persona, cuando ayudo en una ONG, cuando quiero a mi amigo o a mis alumnos o a mis clientes sin preocuparme de cuánto me devuelven ellos. Por descontado, si me convierto en una persona madura y generosa voy a atraer a mi alrededor al mismo tipo de personas y entonces… oh, sorpresa, resulta que voy a recibir amor, cariño, respuestas y apoyo sin haberlo pedido, ¡el sueño de cada uno de nosotros hecho realidad!

 

Resumiendo… 7 ideas sobre el amor

– Pedir, anhelar, mendigar o exigir amor a los otros es una empresa sin futuro. Es algo que nace de nuestras carencias infantiles, no de las necesidades reales de los adultos (héroes y heroínas en camino) que somos hoy. Demandar amor con desesperación, además de que nos lleva por caminos peligrosos (al ser capaces de cualquier cosa para aliviar ese dolor de la carencia) nunca nos sacia, siempre querremos más y más y más…

– Echa un vistazo a tu alrededor y observa que las personas más queridas, apreciadas y admiradas sorprendentemente no piden amor, ni siquiera lo necesitan… Pero lo atraen. Y les gusta. Y lo corresponden en su justa medida.

– Si tú también quieres atraer el amor en vez de pedirlo, antes de nada tienes que hacer un trabajito importante contig@ mism@. Reconoce las carencias que están dentro de ti y comprométete con alegría e ilusión a mejorar y nutrir tu autoestima.

– Por fortuna puedes trabajar tu autoestima bajo cualquier situación y en cualquier circunstancia. Sólo necesitas coraje, herramientas, estar motivad@ y tener un poco de disciplina para hacerlo todos los días.

– También puedes desarrollar tu madurez y atraer el amor haciendo algo bonito por alguna persona o colectivo. No tienen por qué ser personas cercanas, que justamente a veces son las que más nos coaccionan para “quererlas”. El amor no puede nacer de la obligación así que busca un lugar donde te sientas libre para entregar tu sabiduría, tu conocimiento, tu alegría, tu sentido del humor o tu afecto.

– Comprende que nada ni nadie va a llenar tu vacío. Como mucho, puedes disfrutar y sentirte halagado por el amor y el respeto de los demás, pero como adulto no puedes pedir a nadie que “te llene” porque te todas formas no lo vas a conseguir.

– Si estás rodeado de personas que continuamente te demandan amor, a las que intentas con todas tus fuerzas hacer felices pero sin resultado (porque no depende ti, depende de ellas) te sugiero que abandones tus esperanzas cuanto antes. A menos que ellas quieran, tu entrega siempre será insuficiente. Puedes quedarte seco de amor, dar tu misma vida, y no conseguir nada si alguien se aferra a su rol de baja autoestima, sufrimiento o estar “permanentemente necesitad@”. Esto es dolorosísimo, pero si una persona cercana no quiere cambiar, madurar y quererse a sí misma… tu amor ni el de nadie será suficiente. Así que mejor emplea tus energías en algo más fructífero.

 

En conclusión, no es fácil abandonar la mentalidad de que, siendo adultos, no necesitamos el amor de los demás para sobrevivir. Mas tampoco es difícil si lo tomamos con paciencia, ganas y tiempo, como todos los retos de la vida.

 

En esta época de paz, armonía e ilusión, empecemos a sentir que somos infinitamente más poderos@s e independientes de lo que creemos… Empecemos a escuchar el pájaro azul de increíble belleza tenemos dentro,  y que no necesitamos tomar del otro, ¡si ya lo poseemos! Empecemos pasito a paso el camino de mejorar nuestra autoestima y también el camino de amar a los demás de verdad, sin juicios ni exigencias.

 

Claro que nos vamos a equivocar en el camino de querernos a nosotros y al resto de personas… Claro que caeremos una y otra vez en peleas, pesimismo, desamor, celos, egoísmo, enfrentamientos y en roles infantiles de sentir que “necesitamos urgentemente ser queridos y que nos comprendan”. No se tú, pero yo me equivoco todas las semanas de mi vida, por no decir casi todos los días… 🙂 Somos seres humanos imperfectos, qué le vamos a hacer.

 

No obstante, podemos tomar con humor o compasión estos fallos y comprometernos a hacerlo mejor una próxima vez. Una próxima vez que, por cierto, siempre llega porque cada día es un nuevo comienzo y a cada minuto la vida nos regala una nueva oportunidad de ser mejores, más íntegros, menos descuidados y más afectuosos.


Créditos de las imágenes: 1. via Unsplash, sin derechos // 2. 33/52 de lauren rushing via Flickr Creative Commons

 


 

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Deja de mendigar amor: no NECESITAS sentirte querido
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29 thoughts on “Deja de mendigar amor: no NECESITAS sentirte querido

  1. Anónimo

    Estupendo artículo. Estoy en proceso. Lento pero continuó. Gracias.

  2. elPakoP

    Muchas gracias Amparo por este artículo. Tiene justo las palabras y el tono que necesito en estos momentos.

    Un fuerte abrazo.

    • Amparo Millán

      No sabes cuánto me alegro, Paco. Espero que la lectura te haya inspirado a tomar alguna decisión o a seguir reflexionando por otro lugar. Al final lo que importa no es lo que leemos, sino lo que hacemos con eso que leemos 🙂

      Un abrazo!

  3. Como eXcodependiente y experta en salir de la codependencia que soy, te aseguro que gran parte del texto me suena haberlo dicho, sentido e incluso escrito. (Evidencias de llegar a las mismas verdades).

    Exactamente así es, Amparo Millán. Tu lo has reflejado, como es lógico, a tu manera y yo he venido, bueno, en realidad me han traído, y me apeteció afirmar e incluso, reafirmar lo que has escrito. A algunos les gusta mas tu tono, a mi el tono me da igual, lo importante es el contenido y las verdades y que no siempre lleve a gusto de todos pero que el mensaje siempre es el mismo; Quierete, una vez que lo hagas, dejarás de mendigar amor a los demás, a aceptarlos como realmente son y no como tu quieres que sean, a valorar a algunas personas, no a todas, porque una vez que aprendes a quererte (los que aún no han atinado a hacerlo) sabrás perfectamente que personas son nocivas y toxicas para ti y tu amor propio te impedirá, ipsp facto, conformarte con menos y un día de pronto te encontrarás reafirmando además de las tuyas…estas palabras
    https://www.facebook.com/AportAmor/photos/pb.1591392677762583.-2207520000.1455193932./1679626025605914/?type=3&theater

  4. Guille

    Amparo, acabas de ayudar a un joven de 22 años que está muy perdido a causa de abismos emocionales, tiene el mensaje justo que necesitaba en estos momentos.

    Gracias internet por dejarme encontrar perlas como éstas, y gracias a ti Amparo, te daría un abrazo de esos a cambio de nada.

    • Amparo Millán

      Hola Guille y gracias por comentar,
      ¡No sabes cuánto me alegro de saber que mi artículo te ha ayudado! Por lo que me cuentas, intuyo que estás en un torbellino de sentimientos, muy seguramente porque todas esas cosas que has estado tapando toda tu vida han salido a flote de golpe, todas juntas y desordenadas (no te sientas raro, esto nos pasa A TODOS).
      Si quieres tres consejos rápidos aquí van: 1. escribe. 2. conócete a ti mismo. 3. sé generoso y comprensivo con los demás y contigo.
      Un gran abrazo virtual para ti también!

      Amparo.

  5. Pedro

    Dra Amparo, exactamente lo que estaba buscando, las emociones y la falta de autoestima te hacen mendigo de amor, aveces sin querer nos llegamos a emocionar con una chica y realmente solo buscan beneficios personales.
    Muchas Gracias.

    • Amparo Millán

      Gracias a ti Pedro por tu amable comentario 🙂
      Me alegro mucho que este artículo haya hecho “clic” en una parte de tu cabeza. Ahora es el momento de indagar y pensar por qué estás en esa situación de “mendigo de amor” ¡Suerte!

  6. Pablo Soler

    Gracias por el artículo! Me ha gustado mucho la verdad.

    Por cierto, desde hace unos años veo a mi padre que constantemente me mira con rostro tristón y me pregunta: ¿Me das un abrazo? ¿Me das un beso?, es decir, siempre pregunta antes de actuar ante cualquier índole emocional, como dar un abrazo o beso inesperado.

    No sé, a veces siento que mi padre depende de mis circunstancias emocionales externas para ser feliz o estar lleno de amor internamente, o sea, que si continuamente no le estoy abrazando o besándole no se siente querido y lo interpreta de mala manera. A veces me siento como forzado por la situación. ¿Os ha pasado esto alguna vez? Me siento como un bicho raro al sentirme así ciertamente, ya que al hacerme mi padre esa clase de preguntas me siento incómodo y yo interpreto que soy como alguien frío sin sentimientos.

    saludos cordiales

    • Amparo Millán

      Hola Pablo,
      Por lo que cuentas el problema no lo tienes tú sino tu padre. Creo que cualquier persona se sentiría forzada y violenta si alguien ya mayor (que no un bebé, en ese caso es diferente) le pidiese besos y abrazos continuamente. Tu padre tendrá que descubrir qué le pasa, por qué está triste y por qué te pone a ti en esa situación tan extraña. Por tu parte… sólo puedo indicarte que marques tus límites, que le abraces cuando te apetezca y no cuando te sientas culpable (porque imagino que él utiliza esa baza, hacerte sentir mal si no lo abrazas para que lo hagas… eso es chantaje emocional y no está bien).
      Reitero, tú no tienes ningún problema y no eres alguien frío ni sin sentimientos. Es la otra persona la que tiene que hacérselo mirar…

      Un abrazo.

  7. Hola amparo me a servido mucho tu articulo muchas gracias… Estoy pasando por la misma situacion de la cual hablas, tengo 8 años de casa y 3 hijos, mi relacion no a sido facil porque mi esposo por ratos demuestra lo que siente pero es muy indiferente y arrogante y tal como hablas yo me la paso asi como siempre necesitando que me denuestre amor e incluso pidiendole que me de abrazos que me diga te amo y cuando el no lo hace lloro mucho no me siento querida me ago mucho daño a mi misma…

    • Amparo Millán

      Hola Karina,
      Comprendo que te sientas sola y desesperada de amor pero como tú misma has visto, rogar a tu marido que te abrace y que te diga palabras cariñosas sólo empeora el problema… Mendigar amor NUNCA es la solución. Sabiendo esto, puedes hacer varias cosas: 1) trabajar para quererte a ti misma (lo que puede suponer empezar una terapia o leer mucho sobre este tema); 2) ampliar tu círculo social y dejar de pedirle TODO a tu marido; 3) probar con alguna afición que te calme y que te haga sentir bien; 4) entender de dónde viene esta profunda falta de amor y ese necesitar a todas horas que te demuestren que te quieren; 5) en vez de pedir amor, darlo tú, de la forma más altruista que puedas. Un abrazo Karina!

  8. Ec

    A mí me pasa esto de forma cíclica. He hecho mucha terapia y conozco el origen de mi vacío. Intento controlarlo y cuidarme mucho, pero a veces emerge. Mi pareja actual es una bella persona, pero le cuesta expresar y demostrar amor. Le cuesta cuidarme, hacerme favores. Yo doy y doy (cariño, paciencia, sexo, dinero, planes, amigos…), pero a menudo siento que recibo muy poco. Y me pongo muy triste. No sé cómo comunicar mis necesidades o lo que me da placer porque él siempre se pone a la defensiva. Siento que debería dejarle pero le quiero. Además, tengo una edad en la que quiero tener hijos y me da miedo quedarme sola. Además, sé que es en parte problema mío. ¿Cómo puedo pedir mejor las cosas?

    • Amparo Millán

      Hola Ec y gracias por comentar,

      Leyéndote, lo primero que me viene a la cabeza es: ¿qué te hizo elegir una pareja a la que le cuesta expresar y demostrar amor? Porque a la familia no la elegimos pero a la pareja, a no ser que estemos en un matrimonio concertado, la elegimos libremente. ¿Qué te hizo elegirle a él/ella? ¿Cuál es el motivo de que te fijaras en alguien al que le cuesta demostrar amor? ¿Qué ganas siendo tú la que siempre da y la que no recibe? ¿Qué comportamientos o creencias reafirmas estando con tu pareja? ¿Y qué motivos tienes para perpetuar una relación que no te satisface?

      Yo creo que son estas preguntas las que deberías resolver, más que enfocarte en “pedir mejor” las cosas. Yo no sé qué es eso de “pedir mejor” (hay formas de manipular, chantajear o persuadir, pero dudo que te refieras a esto). Supongo que esto de que tu pareja no te complace ya lo has hablado con él/ella y te habrá dado una respuesta ¿cuál ha sido? Y si no has hablado honestamente de ello, te invito a hacerlo cuanto antes. ¡Mucho ánimo!

  9. Manuela

    Pero cuando no tienes familia la ünica manera de conseguí amor es mediante una pareja y si ese tema no te sale el vacío es enorme. Yo daría cualquier cosa por tener una pareja que mitigara ese dolor tan grande que siento pero no lo consigo. Estoy de acuerdo con que ese estado de carencia y transmitirlo es un problema porque atrae a indeseables que se aprovechan de ti, pero me veo en un círculo del que no puedo salir.

    • Amparo Millán

      Hola Manuela,
      A ver, realmente una pareja no es la ÚNICA manera de conseguir amor. Están los familiares, los amigos, los compañeros de trabajo con quienes se establece un vínculo especial… Este tema de estar necesitado de una pareja es complicado, porque si se juntan dos personas que QUIEREN RECIBIR amor de sus parejas, ¿entonces quién lo da? La insatisfacción y los reproches están garantizados…
      Lo ideal es que en una relación ambos den amor y ambos lo reciban; si vas buscando pareja sólo porque te sientes necesitada, entonces inconscientemente te pones en la situación de “dame, dame, dame, que yo recibo” y esto te lo digo yo, es un fracaso asegurado.
      ¿Qué podrías hacer? Sobre todo revisar de dónde viene tu carencia… y empezar a relacionarte con otras personas (en primer lugar, contigo misma) de forma más amorosa. Estas otras personas pueden ser un amigo, un vecino, un sobrino, etc.
      Sobre todo, empieza por ti misma. Descubre la carencia y trata de llenarla TÚ, porque si esperas que te llene otro te pones en un lugar muy infantil, y sin ninguna duda el otro se cansará de no recibir. Es un camino largo y complicado el que te estoy proponiendo, lo sé… Pero es el único. Así que valor y ánimo. Un abrazo Manuela.

  10. Manuela

    Sé de donde viene mi carencia. Provengo de una familia disfuncional con todos sus miembros ya fallecidos que me ha dejado con graves secuelas psicológicas hasta el punto de no poder trabajar, con lo cual compañeros de trabajo no tengo, ni dinero para poder salir, con lo cual tampoco tengo amigos. Novio en mis circunstancias ya ni soñarlo. No sólo quiero recibir amor también quiero darlo, es más, lo tengo a raudales, pero hay cosas en la vida que por mucho que una quiera o se quiera, está visto que no salen. Ni la psiquiatría ni la psicología parecen tener la solución a mis males. Si, es un camino largo y complicado. Demasiado. Sobre todo porque no avanzó hacia ningún lado y porque estoy muy cansada de hacer el camino sola. Gracias y un abrazo.

    • Amparo Millán

      La solución a tus males la tienes tú, Manuela. Eso sí, la psicología y la psiquiatría son EXCELENTES AYUDAS. Pero son eso, ayudas. No por ir al psicólogo mejora la vida de uno, mejora cuando APLICA aquéllo que descubrió en el psicólogo.

      Me ha venido una sugerencia a la cabeza mientras te leía: si realmente tienes amor a raudales ¿qué te impide darlo? ¿Por qué no haces voluntariado de algún tipo? ¿Por qué no colaboras con alguna persona u organización que te inspire y te haga sentir bien? Estoy segura de que en tu ciudad hay iniciativas de este tipo: desde enseñar a niños pequeños, a acompañar personas mayores, o ayudar a conseguir fondos para alguna asociación, o gestionar ayudas de comida y ropa, o prestar tu tiempo de miles de maneras, etc. Es bastante posible que el hecho de salir de casa, conocer gente y ayudar te abran puertas que siempre han estado cerradas para ti. Conocerás amigos, mejorarás tu autoestima, aprenderás nuevas habilidades y al dar amor, RECIBIRÁS AMOR.

      Da el paso, Manuela, empieza por hacer una hora de voluntariado a la semana y… ya nos contarás. Puedes hacerlo y te lo mereces. Un abrazo grande!

  11. Fernando Cabrera

    He dado todo mi apoyo sin recibir algo a cambio (por parte de ellos) por mi propia voluntad a muchas personas en mis años de secundaria incluso ahora que estoy yendo a un conservatorio de música, pero hay veces en que siento que de verdad me gustaría que me otorguen algo sin pedirlo, de verdad me encantaría que las personas por su propia voluntad me otorguen algo, me he estado preguntando que para qué sigo ayudando a las personas si luego no recibo la misma atención, en ocasiones me he sentido usado y eso me conllevaba a una decepción, pero el amor incondicional que tengo me gustaría que también fuese así para mí. Si por solo un solo error que cometo o he cometido no son capaces de perdonarmelo, quisiera hablar pero me siento impotente, imaginándome de que no saldrá como espero, es a lo que me refiero como hacer las pases. Debo seguir otorgando atención a los demás, o debo empezar a ser alguien un poco egoísta?

    • Amparo Millán

      Hola Fernando,
      Creo que la pregunta que planteas es equivocada. La solución no pasa por “seguir otorgando atención a los demás” o “empezar a ser más egoísta” sino por 1) entender qué te está pasando en las relaciones con la gente, por qué te pones de víctima y 2) amarte más a ti mismo.

      Me parece que las personas “olemos” cuando estamos con alguien muy necesitado, y esto suele provocar un rechazo inconsciente… Me parece que de una forma muy ciega (es decir, sin darte cuenta) empiezas a hacerle favores a personas que sabes que no te van a corresponder, o bien no registras cuando estas personas te corresponden. Me parece que tienes que empezar a entender este rol en el que tú siempre das y no recibes, no es sólo que lo hagan los demás, sino que tú, de alguna manera que tendrás que averiguar, te “predispones” a ello.

      En segundo lugar, en vez de esperar a recibir el amor de los demás, te compete amarte a ti mismo, sin fisuras, convertirte en una persona más segura de sí misma, más fuerte, más carismática. Desde esa fortaleza y ese carisma atraerás el amor de los demás. Por lo tanto el trabajo urgente que tienes que hacer no es hacia los otros sino HACIA TI MISMO. Espero haberme explicado bien. Un abrazo.

  12. Carolina

    Buenas tardes Amparo,
    Hace unos días un amigo, al cual tengo mucho aprecio, me dijo en una conversación personal lo siguiente: “Carol, mendigas el afecto de una forma que no es sana para ti. Te haces daño y puedes hacérselo a los demás. Recuerda que no tienes que pedir cariño de nadie, tú ya eres querida”.
    En ese momento, esas palabras cayeron sobre mí como un bloque de hielo, me quedé petrificada, fría y muda. No fui capaz de contestarle y estuve toda la tarde, la noche y el día siguiente dándole vueltas a las palabras que creo que más me chocaron (o más bien me hirieron): “mendigar afecto”. No sé qué comportamientos o gestos o frases que yo haya hecho o dicho le llevaron a decirme eso, porque no me lo habían dicho nunca, pero sé que él me lo ha dicho con buena intención, para que lo tenga en cuenta en mi vida.
    Como casi todo el mundo, recurrí a Internet para averiguar qué me había querido decir exactamente con esa frase y me encontré tu página web. Sólo el título me llamó la atención porque, ya de entrada, “puedo ayudarte” es una afirmación, algo que sabes que va a ocurrir… y ocurre.
    He leído varías veces el artículo y cada vez voy sacando más ideas en claro, y más me voy dando cuenta de que necesito ayuda. Veo muy claro que tengo carencias infantiles, que aunque recuerdo mi niñez con momentos felices, me han marcado más los malos tratos (físicos y psicológicos) de mi padre hacia mi madre que he vivido dentro de mi familia. Sé que no lo he superado porque a día de hoy, con 36 años, todavía tengo pesadillas.
    Además mi pareja, la única que he tenido en toda mi vida, tampoco ha sido una gran ayuda ya que él tiene una concepción de matrimonio muy tradicional, cosa que también ha vivido en su familia, considerando a su madre como una criada, en casa todo el día y sin vida social más allá de las cuatro paredes.
    Al principio de la relación, y puesto que yo lo que quería era salir de la casa de mis padres cuánto antes, me dejé hacer, hacía todo lo que él quería sin tener en cuenta mis intereses propios, me empecé a anular como persona hasta crear una relación de dependencia emocional que, evidentemente, no es amor. Y digo que no es amor “sano” porque soy consciente del chantaje emocional, de los desprecios, de las discusiones por cosas absurdas y sobre todo, porque me siento sola.
    Ahora siento que mi autoestima está por los suelos, no soy capaz de dar a los demás aunque al principio de mi relación lo entregué todo.
    Me planteo objetivos en mi vida pero soy incapaz de cumplirlos, me rindo siempre antes.
    Me da miedo empezar de cero aunque soy independiente económicamente.
    Siento que no evoluciono mientras veo cómo el mundo gira a mi alrededor, mis amigas, mis compañer@s de trabajo, incluso mis padres que, por fin, se han separado y viven cada uno su vida.
    Me gustaría empezar a trabajar conmigo misma y a empezar a salir de este agujero en el que siento que estoy metida. Me gustaría empezar a tener amor propio, una autoestima sana que me permita vivir mi vida sin necesitar el afecto o amor de los demás.
    Por dónde empiezo, qué puedo hacer?
    Gracias por tu atención y por este blog que está ayudando a tantas personas.
    Saludos cordiales.

    • Amparo Millán

      Hola Carol,
      No sabes cuánto me alegra saber que este artículo te ha ayudado a poner luz a lo que te pasa. Qué hábil ha sido tu amigo para decirte las palabras justas (“mendigar afecto”) que han encajado muy dentro de ti, tanto que se te quedaron grabadas y has empezado tu búsqueda por ahí.

      Sí, efectivamente, lo que nos sucede en la niñez nos marca para siempre… Me parece que el panorama devastador no es sólo que tu padre infligía malos tratos a tu madre, sino que en medio de esas peleas, de esos desprecios, de ese ambiente dañino, NADIE hacía caso de esa niñita que eras tú. Nadie te consolaba, nadie te explicaba nada, nadie atendía tu desesperación, nadie se preocupaba por lo que te pasaba a ti que también tendrías tus problemas (en el cole, con tus sentimientos, descubriendo tus aficiones, etc.) Me preguntas por dónde empezar terapia y en esto soy clara: empieza por conocer tu infancia y la manera en la que te ha afectado. De bibliografía te recomiendo toda la de Laura Gutman y Alice Miller.

      Por otro lado, eres una mujer independiente (eso has puesto en tu e-mail) y sin embargo actúas como una persona dependiente, atada a una pareja que te hace daño y perpetúa este rol tuyo de mujer víctima y con baja autoestima. Tienes que asumir tu cota de PODER personal. Tal vez empezar por dejar a esta pareja es un paso demasiado difícil, y además puede ser que si no cambias por dentro te emparejes al poco tiempo con alguien similar. Por eso yo te sugeriría adquirir tu poder de una forma más fácil: a través de la consecución de tus objetivos. Propónte una meta y trabajar para cumplirla, poco a poco, día tras día. Echa un vistazo a mi curso “21 días para impulsar tus proyectos” por si lo ves interesante para trabajar –> https://www.puedoayudarte.es/apuntate-curso-21dias/

      Hagas lo que hagas, es importante contactar con esa parte de ti que tiene FIEREZA para cambiar, que quiere vivir mejor. Sería bueno que conectaras con tu RABIA infantil, y que la dirigieras, en vez de hacer daño a los demás, a mejorar radicalmente tu vida. Porque hoy eres adulta, eres independiente, y tienes todos los recursos para ello. Un fuerte abrazo Carol y mucha fuerza!!

      • Carolina

        Muchas gracias por responderme Amparo!
        Gracias por tus palabras que me están ayudando a entender lo ocurrido, mi infancia y mis experiencias de vida que, al fin y al cabo, son las que me han hecho cómo soy hoy en día. Tengo que encontrar esa rabia infantil y redirigirla porque quiero vivir mejor. Sin duda, me apuntaré al curso. Un fuerte abrazo para ti también.

  13. Jorge

    Jorge,
    Buenas tardes.
    Me alegra mucho leer este artículo y darme cuenta que estoy sufriendo por mendigar el amor de otros. Primero, porque cuando hablo con la gente me agrada que me traten bien y empiezo a pensar que todos me deben tratar de una forma correcta para sentirme satisfecho y feliz conmigo mismo, es curioso, porque cuando lo logro no paro de tener una alegria inmensa, pero cuando sucede todo lo contrario me siento mal conmigo mismo, me siento insatisfecho, triste y me culpo por no tener el aprecio de los demás.
    Por otra parte, cuando he ingresado a las salas de chat y conozco a alguien quiero profundizar más en la conversación hasta tal grado de llegar a intercambiar números de telefono y charlar por varias horas, para mi es preocupante, siempre pienso que no necesito de esto, pero no puedo distanciarme del chat, de conocer a otras personas.
    Desde esta semana, he decidido hacer el esfuerzo por abandonar estas conductas y buscar amarme a mi mismo, buscando apoyarme en la lectura y en la escritura que son mi fuerte y me hacen sentir feliz, además de apreciar los valores que tengo como persona, estoy seguro que es lo mas indicado.

    • Amparo Millán

      Hola Jorge,
      Es normal sentirte satisfecho y feliz cuando los demás te aprecian ¡claro que sí, somos humanos, nos gusta sentirnos amados y comprendidos! Lo que es enfermizo es esperar continuamente esta sensación… Porque entonces el recibir la aprobación de los demás se convierte en una especie de “droga” y eso deriva en comportamientos compulsivos como mendigar amor, entrar compulsivamente es salas de chat, etc.
      Tu decisión me parece muy acertada Jorge: centrarte en estos momentos en AMARTE A TI MISMO y conocerte. Verás que cuando sientas dentro de ti la fuente inagotable del amor a ti mismo te relacionarás con los demás de una manera más sana: ya no necesitarás desesperadamente mendigar amor o atención a los demás. Te aconsejo suscribirte a mi newsletter para recibir en tu correo artículos gratuitos para mejorar tu desarrollo personal, puedes hacerlo aquí: APUNTARME A LA NEWSLETTER GRATUITA. ¡Un abrazo Jorge y buena suerte!

  14. Miranda

    Hola Dra Amparo agradezco su articulo.. Reconozco q tengo carencias infantiles. Mi vine a España por amor después de dos años de relación .Estoy casada amo mi esposo ,se que somos distintos en culturas yo soy mas de abrazar de dar besos. Y al el le cuesta un imperio abrazar. Y creame mas duro es cuando trabaja toda la semana fuera y solo esta conmigo 36 horas ..ya no instinto mas en que me abraze pues se que me hago daño

    • Amparo Millán

      Hola Miranda,
      Yo sospecho que él “huye” de tu desesperación por ser abrazada, porque cuando pedimos desde ahí, desde la desesperación (es lo que yo he llamado “mendigar amor”) las personas de alguna manera lo detectan y lo rechazan.
      Yo te sugeriría profundizar en esas carencias infantiles y, sobre todo, hacer activamente por amarte a ti misma, lo que se traduce en tratarte bien, hablarte con cariño, etc. Creo que cuando empieces a valorarte, a darte tú eso que necesitas en vez de pedirlo, la reacción del resto de personas hacia ti va a cambiar.
      Me alegro mucho haberte ayudado Miranda, un abrazo.

  15. EDU

    Gracias por el articulo….vengo de una familia muy pobre….mi padre muy orgulloso y grosero con mi madre….mi hermano fallecio a la edad de 5 años cuando yo tenia 8 años…mis padres nunca olvidan su carisma…yo tampoco..pero creo esa fue un detonante q me dejo marca en mi vida..falta de afecto despues de la muerte de mi hermano…mi abuela me reconfortaba en sus brazos…me refugiaba yo en ellos….falleció cuando yo tenia 18 años…..otro golpe a mi vida….me case y tengo 3 hijos ….me esfuerzo todos los dias por ser mejor padre…esposo…y proveer todo a mi hogar….pero siento q mi esfuerzo nadie lo valora…es verdad q no hay q mendigar amor ni cariño…pero como hace falta de vez en cuando una.palmadita en la espalda q te haga sentir valorado por lo.poco o mucho q hagas….creo q tengo mucho para dar pero recibo poco de mi esposa..almenos eso siento….solo.necesito un poco de atencion…yo la doy y amor en lo q mas puedo…pero ya me.canse de rogar….ahora estoy entrando en un desamor a mi pareja…….a veces pienso no me importa si me valora o no….solo vivo y respiro x mis 3 hijos…..creo q debo mejorar mucho mi autoestima……en mi trabajo y en todo siempre doy …no puedo decir no…ayudo..colaboro….incluso perdono deudas….pero creo q he llegado al.limite q no quiero ser el mismo buena persona…q solo.buscan cuando necesitan favores incluso mi pareja…creo quiero aislarme de todos y solo vivir por mis hijos dejando todo delado
    .

    • Amparo Millán

      Hola Edu,
      Has tenido una vida muy dura, la verdad. Creo que esa falta de valoración que sientes, esa baja autoestima, ese cansancio de sólo dar y no recibir, no deberías buscarlo en tu situación actual (en tu esposa, tus compañeros de trabajo) sino en la infancia. No importa cuánto te valoren hoy las personas que te rodean, el niño herido y minusvalorado, necesitado de afecto, que vive dentro de ti todavía está lastimado y es el que pide ser compensando.
      Es decir, la respuesta a tus problemas no está en tu vida actual… Primero has de poner orden en tus sentimientos, recordar tus vivencias, comprender lo que hizo para sobrevivir ese niño que está dentro de ti. Te recomiendo todos los libros de Laura Gutman para empezar.
      Un abrazo y ánimo.

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