Hay un veneno que contamina, con más frecuencia de la deseada, nuestra realidad. Un veneno que nos lleva a actitudes pesimistas, que nos hace sentir pequeños, inseguros, incapaces de cambiar (y no digamos ya de ser felices…).

Esta sustancia tóxica se llama derrotismo, y parte de una premisa que dice: “no eres capaz, es imposible, la batalla está perdida de antemano

Estoy leyendo una novela de Eloy Moreno, adictiva por cierto, llamada “El bolígrafo de gel verde”. Voy como por la página 100 y se me corta el aliento cada vez que cojo el libro y me pongo a leer. El protagonista es un hombre de cuarentaypico años, casado, con un niño pequeño y empleado en una multinacional cuya rutina se ha vuelto insufrible…

Pasa 13 horas al día fuera de casa, la relación con su mujer, que también trabaja muchas horas en un centro comercial, se reduce al mínimo (los besos de rigor y sin sentimiento) ve a su hijo apenas unos minutos al día y el fin de semana es para recuperarse del inmenso cansancio de los días anteriores y para hacer otras obligaciones como la compra, la plancha, las comidas familiares, etc.

Aquí un párrafo del libro a modo de ejemplo:

Hace años que tuvimos que contratar al alguien que hiciera lo que nosotros no podíamos. Nos ha faltado siempre tiempo. Nos ha faltado tiempo porque hemos tenido que trabajar demasiado. Hemos tenido que trabajar tanto porque, hoy en día, para todo se necesita dinero. Dinero para mantener a un niño al que apenas veíamos; dinero para contratar a una persona que nos limpiara la casa en la que apenas estábamos; dinero para vivir una vida que no hemos disfrutado. Todo tan circular, todo tan ridículo.

 

El panorama es desalentador, pero lo peor de todo es que esta es la historia de millones de personas en este mundo: jornadas de trabajo larguísimas, nula conciliación familiar, horas en medio del tráfico y la búsqueda de aparcamiento, salarios bajos que exigen trabajar a los dos miembros de la pareja, abuelos que crían a sus nietos, soledad, falta de ilusión, aficiones como lujo por la falta de tiempo, trabajos que matan el alma, vidas encerradas en cubículos, jefes que (por si fuera poco) humillan y aprietan las tuercas a sus trabajadores…

Yo sé que ante esta perspectiva horrible y antihumana no existen muchas opciones. Pero hay una decisión esencial que podemos tomar aun en las peores circunstancias: rendirnos (sin más, y conformarnos con que los días sigan su curso) o bien… pensar que sí hay una salida. Tener la certeza de que siempre hay, por duro que sea el escenario, una manera de sentirnos mejor. Que quizás aún no sabemos cuál es y cómo llevarla a cabo, pero que existe.

 

El derrotismo es tomar la primera opción: negarse a luchar y deslizarse por la vida con el traje de un soldado perdedor.

 

También es derrotismo el esperar pasivamente, confiando en milagros, que algo o alguien nos saque de ahí. Esta es la actitud de personas cuya única apuesta es esperar les toque la lotería, que su alma gemela llame a su puerta, que alguien descubra su talento o que la vida les ofrezca una oportunidad maravillosa mientras van paseando por la calle.

El derrotismo se alimenta de todos esos “tú no eres capaz”, “no puedes”, “la vida es así” y “confórmate con lo que tienes” que nos han dicho a todas horas desde que somos niños. Y lo seguimos alimentando nosotros cada día cuando nos negamos a utilizar nuestra creatividad y cuando ofrecemos nuestro escasísimo tiempo libre a actividades que no tienen un impacto positivo en nuestra vida (la tele, las redes sociales, las conversaciones insustanciales, la limpieza excesiva, el “dar vueltas a la cabeza” sin solucionar nada).

Por último, nos encerramos en la cárcel de los pensamientos derrotistas cuando, a la hora de hacer algún cambio, esperamos ingenuamente que a la primera va a funcionar y nos resistimos a intentarlo una segunda vez, como si las grandes cosas pudieran lograrse sin esfuerzo, en poco tiempo y a la primera.

 

Cómo superar el derrotismo que nos mantiene atrapados en nuestros problemas
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Creo que cuando vivimos enredados en el derrotismo y el desaliento estamos bajo el influjo de una especie de maldición.

Como haríamos para romper cualquier maleficio, lo primero es tomar conciencia de que es así, que esto que nos pasa no es “normal”, ni saludable, ni es lo que nos merecemos como seres humanos que han venido a este mundo a hacer grandes cosas.

Y en segundo lugar, la opción lógica después de reconocer esa actitud maligna que nos roba la fuerza vital, sería hacer lo que fuera, aunque nos llevara mucho tiempo, dinero y esfuerzo, para acercarnos a la vida REAL que estamos destinados a vivir. Una vida donde el pensamiento de “esto no tiene solución, me rindo, me conformo con lo que hay” sencillamente no existe.

Mi intención con este artículo es “despertarte” de ese estado derrotista, a través de la herramienta más poderosa que tenemos a nuestra disposición: la conciencia. Antes de empezar a hacer cambios visibles y efectivos en nuestra vida, tenemos que empezar por cambiar la “gran maquinaria” que rige nuestras actuaciones: la mentalidad.

Así que sigue leyendo si quieres descubrir 4 formas de pensar que ahuyentan los pensamientos derrotistas, que son capaces de convertir una existencia gris, vacía e inundada por el miedo en una aventura en la que eres el protagonista.

 

4 maneras de alejar el derrotismo:

 

I. Considerar los problemas como una parte más de la vida (y saber que NO eres el único/a al que le pasan cosas malas)

En la vida de cada persona que pasa por este mundo hay dificultades y bendiciones. A veces, desde nuestra actitud derrotista y resentida, llegamos a pensar que “todo lo malo nos ocurre a nosotros” y las vidas de los demás son fáciles y llenas de felicidad.

A esto contribuyen bastante las imágenes idílicas exhibidas en redes sociales, donde las vacaciones, las sonrisas, los besos románticos, las familias unidas y momentos banales que se disfrazan de “increíbles” (por ejemplo,  una fotografía retocada de un café en un simple bar que se adorna de frases como #momentosespeciales #melomerezco #vamosaporeldia) nos dan una idea sesgada del mundo.

Creo que una de las maneras, curiosamente, de salir del pesimismo y la parálisis vital puede ser considerar nuestros problemas como parte del trato de estar aquí. Como el precio que tenemos que pagar por “disfrutar” de esta experiencia corporal llamada vida donde también nos pasan cosas maravillosas.

Asimismo, hemos de abrir nuestra visión parcial y dejar de pensar que nuestros problemas son únicos. Esas personas a las que admiramos también afrontan dificultades, por supuesto. Y no somos “bichos raros” por experimentar ciertos sentimientos. Es más, si nos atrevemos a compartirlos podemos hacer un favor a los demás, que se sentirán aliviados al saber que no son los únicos “raros” que sufren con determinadas cosas.

 

derrotismo y sentirse un bicho raro

 

¿Quieres salir de ese túnel en el que no ves salida? Empieza a considerar los problemas como una parte más de la vida, no como una maldición que sólo te afecta a ti. Como dice esta frase estupenda del filósofo Mihály Csíkszentmihályi:

De todas las virtudes que podemos aprender no hay otra característica más útil, más necesaria para la supervivencia y con más probabilidades de mejorar la calidad de vida que la capacidad de transformar la adversidad en un desafío que pueda proporcionarnos disfrute. (Fuente)

Transformar la adversidad en desafío… No suena nada mal.

 

II. Que no tengas la solución ahora, no significa que nunca la tendrás

Otra actitud mental que nos mantiene en el derrotismo es pensar que si HOY no sabemos qué hacer, ya estamos perdidos.

Personalmente observo muchísima prisa a la hora de querer solucionar un problema que recién acabamos de descubrir ¡como si encontrar una solución práctica y efectiva fuera algo automático!

Siempre pongo el mismo ejemplo: cualquier inventor o investigador pasa AÑOS buscando la respuesta a una inquietud que se le despertó un día. Yo no digo que tengamos que estar 20 años buscando cómo salir de una situación que no nos gusta, pero por favor, démonos por lo menos algunos meses

Por otro lado, uno de los mayores bloqueos a la hora de encontrar soluciones creativas para vivir mejor, es la presión. La presión de querer encontrar esa solución en un día, en una semana, o a la primera.

Si nos relajáramos un poco, si admitiéramos que no tenemos por qué saber hoy cómo salir de una situación en la que nos hemos ido enredando durante años, seguramente dejaríamos espacio para que nuestra mente desarrollase alternativas, las fuera testeando y decidiera con cuál podemos empezar.

Hace unos meses escribí este artículo que contiene una afirmación infalible de Martha Beck para los momentos de crisis:

No sé que demonios está pasando y eso está bien.

 

Pues sí, a veces no saber qué está pasando y qué paso tienes que dar a continuación está bien. No pasa nada por tener una temporada de desorientación, no vas a estar ahí siempre. Si sigues indagando en ti y piensas sin presión en posibles alternativas para mejorar tu vida actual (no se trata de estar parado, ojo, sino de darse tiempo para no ahogar la creatividad) en algún momento se te ocurrirá algo por donde empezar.

¿No sabes qué hacer? Entonces no hagas nada, pero tampoco caigas en actitudes derrotistas. Relájate… Y deja espacio para que las primeras opciones empiecen a aparecer. Y luego, evidentemente, sé decidido y ejecuta esas acciones.

 

III. Que no tengas los recursos o los medios hoy, no significa que vaya a ser así siempre

Otras veces, lo que nos mantiene en ese estado de derrotismo o indefensión aprendida (término que utiliza Helena Arias en el estupendo artículo que te enlazo) es pensar que no tenemos los recursos necesarios, pero es más, que no podemos conseguirlos.

Las acciones que conducen a una vida mejor requieren de cierta cantidad de tiempo, dinero o energía. Cuando en la actualidad no disponemos de alguna de esas tres variables, podemos entrar en un bucle autodestructivo “claro, es que no tengo tiempo, me falta dinero, entonces no puedo, pero si tuviera tiempo, ahhh, pero no tengo, así que me rindo…” o bien podemos tomar la opción inteligente de parar, respirar hondo y pasar esas frases negativas a preguntas:

¿Y cómo podría tener tiempo?

¿Y de qué manera podría conseguir dinero?

¿Y qué puedo hacer, a partir de hoy, para tener más energía y así dar pequeños pasos hacia mi meta?

Expliqué esto con detalle en el artículo: “cómo eliminar las 4 excusas más frecuentes” que te recomiendo leer si te atascas habitualmente en este punto.

Por tanto, que no tengas tiempo, dinero, energía, recursos, o lo que sea HOY no significa que no vayas a tenerlos en el futuro o que no puedas hacer algo, por pequeño que sea, para conseguirlos. Es esta actitud proactiva y responsable la que disuelve el derrotismo.

 

superar la actitud derrotista de pensar que no puedes hacer nada para mejorar tu vida

 

Por otro lado, otras veces lo que necesitamos para superar una situación desagradable es AYUDA. Ayuda terapéutica, ayuda con los niños, con la limpieza de la casa, con nuestros negocios o con la decoración de nuestra oficina. A muchas personas que están ancladas en la forma derrotista de estar en el mundo, ni se les ocurre pensar que hay personas que tienen el talento natural o la vocación de resolver esos mismos problemas que para ellas son un mundo.

No es verdad que los seres humanos seamos, o debamos ser, independientes, lo que realmente somos es interdependientes. Vivimos para dar y pedir ayuda, para ofrecer y solicitar servicios, a veces hay transacción económica de por medio y a veces no. Vale la pena salir de nuestra burbuja de pesimismo y preguntarnos si existe alguien en el mundo (que digo de antemano que sí) que pueda ayudarnos a resolver algún problema que nos atormenta.

En resumen, si no tienes los medios necesarios, trabaja para conseguirlos poco a poco en vez de quedarte  en la carencia perpetua del “no tengo, pobre de mí” y si te lo puedes permitir, pide ayuda.

 

IV. Gratitud

Finalmente, no quiero acabar este texto sin hacer alusión a la emoción más poderosa que conozco para generar un estado de calma interior, y que no tiene que ver con reprimir los sentimientos negativos (algo que no aconsejo en ninguna circunstancia).

Hablo de la gratitud. Ser agradecido no es mirar sólo el lado bonito de la vida. Hay que mirar lo bonito y también lo horrendo, de las circunstancias y de nuestra persona. Hay que reconocer nuestro lado angelical y nuestro lado diabólico. Y después de esto… Respirar y dar las gracias por las bendiciones de nuestro carácter, por las cosas buenas que nos pasan a pesar de todo, y por esas pequeñas luces de esperanza que nos mantienen en pie cada día.

Ser agradecidos nos da un enorme poder y además nos hace ser más conscientes… porque la práctica requiere de la observación y el silencio.

Si en este momento estás atravesando un bache tremendo y no se te ocurre nada por lo que dar gracias, en este artículo te comento 5 cosas por las que podrías sentirte agradecido sean cuales sean tus circunstancias.

Y si quieres incorporar el sentimiento de gratitud como un hábito, comienza con alguno de estos tres ejercicios. El más sencillo es el diario de agradecimientos. Lo propongo como primer ejercicio a los participantes de mi curso “21 días para impulsar tus proyectos” y lo hago porque genera una energía positiva que nos facilita el proceso hacia nuestros sueños.

Superar el derrotismo o pesimismo

Definitivamente, la gratitud es un sentimiento que aleja el derrotismo. Nos hace ver que tenemos cualidades, recursos con los que contamos y cosas por las que merece la pena luchar.

 

Conclusiones

Hay una idea perniciosa que actúa como un potente tóxico a la hora de vivir una vida mejor y más plena: pensar que NO PODEMOS cambiar (ni ahora ni nunca) y que somos títeres de un destino cruel que juega con nosotros.

El derrotismo mata nuestro poder personal, el poder que todos tenemos desde el nacimiento, y nos inocula un sentimiento de pequeñez, pesimismo e indefensión que hace literalmente imposible todo movimiento favorable.

¿Qué puedes hacer ahora mismo si sientes que has entrado en esta espiral?

Primero, reconocer que vives bajo este hechizo. Ponle nombre a esa situación odiosa, identifícala: se llama derrotismo. Y es un veneno que primero te inocularon y hoy sigues alimentando sin darte cuenta.

En segundo lugar, te sugiero considerar los 4 aspectos que he mencionado en este artículo y tomar decisiones en cada uno de ellos.

1. Deja de pensar que tus problemas son únicos y que a todo el mundo le va bien menos a ti, porque no es verdad. Ábrete a un grupo de personas que tengan tus mismas inquietudes y dificultades (en lo  personal o en lo laboral) y confía en ellas. No eres un bicho raro por experimentar ciertas cosas. Eres un ser humano normal en su camino hacia la autorrealización atravesando ciertos baches, como todos.

2. Cuando no sepas qué hacer, admítelo, no pasa nada, está bien. Como he dicho antes, que no tengas la solución hoy a tus poblemas, no significa que nunca la vayas a encontrar. Deja de ponerte presión sobre cuándo tendrías que tener solucionado un conflicto y simplemente empieza a indagar y a trabajar en ello, sin prisa y sin pretender encontrar una respuesta infalible a la primera.

3. No te abrumes si no dispones hoy de recursos que necesitas. Si necesitas más tiempo, más dinero o ayuda, piensa activamente (pero con calma y sin presión) en cómo podrías obtener estos recursos. Es más productivo destinar la energía mental a esta tarea que pasarse las horas “dándole vueltas” a tus carencias sin llegar a ninguna conclusión ni ninguna decisión.

4. Por último, practica la gratitud. Empieza a observar qué cosas bonitas destacan entre la maleza. No se trata de “agradecer por agradecer”, de forma impostada, esto no funciona. Se trata de elegir entre la multitud de cosas que no nos gustan de nuestro cuerpo, nuestra persona, nuestra pareja, nuestros hijos, nuestra casa, nuestro trabajo o nuestro tiempo libre, alguna que podríamos “salvar de la quema”. Tan sencillo como eso.

 

Si quieres profundizar sobre todas estas cuestiones, te invito a leer los artículos que he ido enlazando a lo largo del texto, que pueden ayudarte a ir “abriendo tu mente” hacia una manera de ser y pensar más útil, creativa y buena para ti y tu entorno.

Frente al derrotismo, pon ilusión. Frente al desaliento, pon practicidad. Y pon también amor, coraje, fuerza y ganas de hacer de tu mundo un lugar mejor.

¿Preguntas y opiniones? Te espero con gratitud en los comentarios.

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¡Hasta pronto y adiós al derrotismo!

 


Créditos de las imágenes: Stencil

 

 

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9 Comentarios

  1. Una vez más¡¡¡¡GRACIAS!!!!por tus consejos. Me ayudan mucho, sobre todo ahora que estoy pasando un mal momento debido a lesión que he sufrido, y que me queda mucho para recuperarme, pero me doy cuenta de todo lo que tengo que agradecer a los que están a mi lado. Eso me ayuda a superarme y tener esperanza y paciencia. ¡¡¡¡¡Gracias!!!!

    • Amparo Millán Responde

      Me alegro mucho Antonio, esa es la actitud: superación, esperanza y PACIENCIA. Qué importante es la paciencia, de verdad, el pensar “hoy no soy capaz, hoy no puedo PERO mañana o dentro de un tiempo sí podré”. ¡Un abrazo y mucho ánimo!

  2. Está muy bien lo que escribes yo estoy pasando un momento de mucha confusión decidí ir a un psicólogo pero sé que voy a conseguir estar sereno en paz conmigo mismo y sin dañarme tanto mi mente. Gracias por estos textos un saludo!!

    • Amparo Millán Responde

      Buena opción la de ir al psicólogo Ángel, como digo en el texto: si no puedes solo, pide ayuda. El derrotismo invita a la inacción, a no hacer nada, a dejarnos morir lentamente… Por el contrario, la persona que tiene el coraje de admitir que tiene un problema y toma la responsabilidad de buscar ayuda, está saliendo adelante, está alejándose de las fauces de ese derrotismo dañino. Así que aplaudo tu decisión y te deseo que encuentres esa serenidad que buscas. Un abrazo!

  3. Buenas noches Amparo tienes mucha razón ,vivimos en un mundo que corre toda la vida de aquí para allá, y no disfrutamos de las cosas simples de la vida , estamos acostumbrados a ponerlos las trabas nosotros mismos , pero la idea es aprender a valorar lo que tienes y desafiar esos peros y echarle cada vez mas ganas para lograr lo que queremos…. te mando un abrazo y cariños y créeme que disfruto con lo que escribes .

    • Amparo Millán Responde

      Muchas gracias por tus palabras 🙂
      Efectivamente, somos nosotros mismos quienes nos ponemos trabas a la hora de conseguir nuestras metas y disfrutar de la vida. Nos enredamos en nuestra sensación (FALSA) de pequeñez e indefensión, nos comparamos continuamente, miramos afuera en lugar de mirar adentro… Y esta actitud se agrava porque a casi todo el mundo nos falta TIEMPO y no hablo de quince minutos arañados de algún lugar, sino de disponer de horas para pensar, replantearnos las cosas, aprender, hacer terapia, crecer…
      Un abrazo y gracias por comentar!

  4. Muy concreto y constructivo este artículo. Es la primera vez que leo un artículo de este estilo considerando el “tiempo”, tan valorado en la sociedad moderna, y que termina gobernando nuestras vidas. En mi caso, es lo que me hizo pensar que no tenía “ganas” de enfrentar mi destino, cuando en realidad no estaba “preparado” para hacerlo.

  5. Muchas gracias muy bueno el articulo que leí. A mi me paraliza el miedo no me animo a Muchas cosas .He sorteado Muchas pero aun persisten otras y quiero salir.

  6. Me encanto su artículo del derrotismo, había leído varios textos de estancamiento, crisis y otros p, pero no desde este punto, en estas situaciones lo peor es no saber cómo partió todo, darse cuenta y cómo partir de nuevo en conciencia.

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